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A la caza de indocumentados
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 14 de diciembre de 2005

¿Qué pasaría si Estados Unidos se quedara sin indocumentados que hagan los trabajos que los norteamericanos no quieren hacer?

¿QUÉ PASARÍA SI el legislador estadounidense James Sensenbrenner tuviera éxito y lograra echar de EE.UU. a todos los latinoamericanos indocumentados que, según él, son indeseables en su país? El año pasado, el cineasta Sergio Arau presentó el filme Un día sin mexicanos, en el cual presenta la ficción de una catástrofe en California cuando se queda sin un solo latino. Ese estado es cubierto por una densa neblina tras la cual desaparece un tercio de su población sin dejar huella. Aunque se dice que los desaparecidos son mexicanos, la referencia es hacia todos los llamados hispanos que incluyen salvadoreños, guatemaltecos y ecuatorianos, entre otros. El problema es tremendo porque nada funciona. El caos se cierne sobre California porque se queda sin albañiles, cocineros, médicos, niñeras, carpinteros, agricultores y jornaleros. O sea, todos los trabajos que los Wasp (siglas en inglés de los blancos, anglosajones y protestantes) no quieren hacer.

ESA SITUACIÓN NO ES tan descabellada porque la economía estadounidense, quiéralo o no Sesenbrenner, descansa sobre los trabajadores inmigrantes. Este legislador de Wisconsin abandera un proyecto de ley que busca endurecer las leyes contra los indocumentados a quienes ve como los potenciales enemigos de los estadounidenses. La iniciativa de ley plantea negar la ciudadanía a los hijos de los inmigrantes indocumentados, pese a que hayan nacido en EE.UU., impulsaría sanciones más duras contra los patronos gringos que contraten a trabajadores sin documentación legal, y pretende la militarización de los puestos fronterizos.

DE CONVERTIRSE en ley, esta iniciativa pretendería convertirse en un azote de los indocumentados, quienes estarían virtualmente cercados y serían obligados a dejar EE.UU. por las buenas o por las malas. El problema es que la migración en la actualidad es un fenómeno que ya no se puede detener y que encontrará otros cauces para poder manifestarse. Bernardo Villela, de la Coalición de Inmigrantes Guatemaltecos (Conguate), dice algo muy cierto: “Así como el narco logra pasar la droga, el traficante humano conseguirá pasar indocumentados”. Es una verdad irrefutable, pero al mismo tiempo significará un mayor costo en vidas de quienes se arriesguen a pasar las fronteras militarizadas y enriquecerá a los traficantes de personas.

DESDE EL ATAQUE contra las torres gemelas en Nueva York, en 2001, se ha endurecido la política antiterrorista estadounidense. Nada de malo tendría que Washington fortalezca su seguridad para combatir a los terroristas que amenazan su territorio y población, pero el inconveniente es que incluya dentro de esa política a los inmigrantes que únicamente buscan trabajo para sostener a sus empobrecidas familias. La propuesta de ley de seguridad fronteriza, antiterrorismo y control de la inmigración ilegal demuestra cómo nuestros hermanos harapientos que intentan cruzar la línea fronteriza hacia el sueño americano, de la noche a la mañana se convierten en potenciales terroristas, sin serlo.

LO QUE NO ENTIENDEN como el legislador Sensenbrenner es que cuando se dice que la economía estadounidense se asienta en los inmigrantes, no es algo retórico. Un cable de la Associated Press (AP) deja ver esa situación al contar la historia de Don Stutsman, un agricultor de California, quien examina los racimos de aceitunas maduras de su plantación y se pregunta si tendrá suficientes braceros para recogerlas. Según la AP, una serie de factores imprevistos ha dejado los frutos sin recoger, lo que pone en peligro su cultivo y subraya su dependencia de los inmigrantes indocumentados. “La floreciente industria de la construcción está ofreciendo mejor paga, y el refuerzo de las patrullas a lo largo de la frontera con México han hecho difícil la llegada de los trabajadores indocumentados a las granjas”, refiere el reportaje, que es categórico cuando señala: “Eso anticipa lo que podría ocurrir si se suprimiera esta fuente de mano de obra”.

Fuente: www.prensalibre.com


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