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La gran estafa
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 24 de enero de 2007

La historia de cómo la impunidad no es algo fortuito, sino parte consustancial de la estructura del Estado y sus agentes, para que todo siga igual.

EL SÁBADO RECIÉN PASADO observé una fila interminable de personas que caminaban por el Centro Histórico, bajo el intenso sol del mediodía, para exigir que les devolvieran su dinero. El sudor que les surcaba sus frentes, sus rostros y su vestuario era inconfundible: no se trataba de gente popof. Eran trabajadores, campesinos, vendedores de mercado, obreros, algunos de clase media, quizá microempresarios, pero no acomodados. A todos los unía un gran infortunio: los estafadores del Banco de Comercio (BC) se llevaron sus ahorros de toda la vida, su pequeño capital o el pisto que necesitaban para la intervención quirúrgica de un familiar. Eso es lo que más duele, porque de nuevo el ensañamiento, la impunidad, es contra la gente sencilla.

CUANDO UNO SE pregunta por qué suceden estas injusticias, poco a poco cae en la cuenta de que todo el andamiaje nacional está dispuesto para esta tragicomedia. La falta de un estado de Derecho, en el que no haya privilegiados, leyes con dedicatoria especial, ni funcionarios al servicio del gran capital, es lo que nos carcome. Todo parece tan insólito que hasta da la impresión de ser una obra de ficción bien montada. El guión es muy sencillo: un grupo de banqueros trabaja durante 10 años para crear la infraestructura con el fin de robar el dinero de sus inversionistas, sin que nadie los controle o supervise. Luego de dar el golpe, entregan el changarro a las autoridades monetarias que, sin ninguna pena, toman el pisto del Fondo para la Protección del Ahorro (Fopa), a fin de cubrir la rapiña de los ladrones.

ESE DINERO, QUE MEJOR debería ser invertido en carreteras, escuelas u hospitales, lo tendremos que pagar usted y yo, porque proviene de algún préstamo o de nuestros impuestos. Acto seguido, el presidente Óscar Berger, con su gran inteligencia, califica de “héroes” a los titulares de la Superintendencia de Bancos y de la Junta Monetaria que, por no hacer bien su trabajo, permiten estos robos bancarios. Pero no para ahí la chambonería. El Ministerio Público (MP) no actúa contra los criminales financieros y, cuando lo hace, su enfoque es más publicitario que real. Por ejemplo, anuncia con 12 horas de anticipación que allanará las casas de los ejecutivos de Bancafé, y ni modo que éstos esperen a la Policía para invitarlos a un trago. El mensaje era claro: “Huyan antes de que lleguemos”.

ADEMÁS DE LA DESCORDINACIÓN, los reporteros aseguran que los efectivos policiales no sabían a quiénes buscaban, porque el MP no les dio información. Tampoco hubo agentes encubiertos que evitaran la fuga de los individuos buscados. Y para el ataque de risa, el director de la Policía Nacional Civil, Erwin Sperisen, afirma que los ex directivos de Bancafé y del BC habían salido del país antes de que los buscaran en sus casas. Y cuando todo está consumado, Willy Zapata, el jefe de la Superintendencia de Bancos, va de periódico en periódico a contar la triste historia de la estafa del Banco de Comercio, como si él no hubiera sido responsable de supervisar que eso no sucediera.

Y LA GUINDA EN EL PASTEL: Zapata dice que el Fopa debe ser recapitalizado, por lo cual el Ministerio de Finanzas tiene que salir a buscar el dinero, de más deuda estatal o de nuestros impuestos, para tapar estafas bancarias futuras. Lo que no dijo Zapata fue que hace un año él mismo firmó una resolución en la que ordenaba no insistir en las investigaciones de la Organizadora de Comercio, que se apropió de los fondos de los inversionistas del BC. Después de analizar todos estos elementos, da la impresión de que la impunidad no es algo fortuito, sino parte consustancial de la estructura del Estado y sus agentes, para que todo siga igual. Y cuando todo pase, usted podrá ver que los flamantes funcionarios de la Superintendencia de Bancos y la Junta Monetaria pasarán a ser empleados de confianza de algún banco. Así funciona el sistema.

Fuente: www.prensalibre.com


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