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Rica diversidad cultural pisoteada
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 22 de febrero de 2007

Es necesario exigir el cese de la persecución de los migrantes y una reforma migratoria integral.

EL PRESIDENTE de Estados Unidos, George W. Bush, está próximo a venir a Guatemala, un país donde no encontrará un ambiente amigable. Y en este caso no se trata de aspectos ideológicos o de trasnochados discursos antiimperialistas, sino de realidades tangibles. Es difícil poder analizar la visita del mandatario de la primera potencia mundial sin que sea empañada por la forma inhumana en que son tratados nuestros compatriotas en suelo estadounidense. El problema es que el Gobierno de ese país ha tenido el poco tacto de decir que Bush vendrá a “experimentar la rica diversidad cultural” de Guatemala. O sea, que vendrá de paseo turístico mientras los migrantes, que también son parte de esa “rica diversidad cultural”, pasan penas y humillaciones en Estados Unidos.

DESDE CALIFORNIA a Connecticut se han intensificado las redadas contra migrantes, quienes viven en una situación de psicosis colectiva. En las calles y centros productivos prácticamente han sido cazados, en lo que constituye una política adversa para quienes son el sector más débil de la economía estadounidense. La agencia Associated Press informa, desde Richmond, California: “El temor hace presa de familias de inmigrantes en todo el país, a medida que los agentes federales hacen redadas en vecindarios, lugares de trabajo e incluso cárceles, en una campaña a nivel nacional contra la inmigración ilegal”. Agrega que decenas de miles de latinoamericanos han sido apresados en los últimos meses y muchos más temen salir de sus casas, responder a un llamado a la puerta o dejar a sus hijos solos por temor a ser los próximos deportados.

EL RECIÉN PASADO FIN de semana, la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (Lulac), con sede en Washington, dio a conocer que el Gobierno de EE.UU. mantiene detenido a un número creciente de indocumentados, sin que puedan tener acceso a abogados ni a sus familiares. Según esa organización, son más de 26 mil 500 migrantes indocumentados los que permanecen detenidos en varias cárceles, hacinados y sin asistencia médica ni apoyo legal. Cita el caso del centro de detención en Raymondville, Texas, donde tienen a dos mil inmigrantes detenidos en 10 grandes carpas, sin ventanas, a la espera de su expulsión. “Es como Guantánamo, a diferencia de que los migrantes no son terroristas”, dijo Brent Wilkes, director de Lulac.

POR ESO DIGO que es difícil analizar en forma desapasionada la próxima estancia de Bush en el país y su interés por experimentar nuestra “rica diversidad cultural”, la que es pisoteada por su gobierno. Tiene mucha razón el canciller Gert Rosenthal cuando dice que la visita del mandatario de EE.UU. es un esfuerzo tardío, porque sólo le quedan 23 meses en el poder y a lo largo de dos períodos gubernamentales ha demostrado desinterés por lo que les sucede a los latinoamericanos. Sus prioridades se han dirigido a Europa, Oriente Medio e Irak, mientras que nosotros seguimos atados a nuestro subdesarrollo y a los más de más de US$3 mil 600 millones provenientes de las remesas que envían los emigrados guatemaltecos.

ES NECESARIO que el presidente Óscar Berger enderece la agenda de la reunión que sostendrá con Bush, el 11 de marzo próximo. En ella tendrán que estar como puntos prioritarios de nuestra relación bilateral el cese de la persecución contra los migrantes y el cabildeo para una reforma migratoria integral en Estados Unidos. No se puede hablar de negocios, combate del narcotráfico, lucha antiterrorista o ayuda norteamericana, sin que antes se hable en nombre de quienes no tienen voz. Quizá sea un diálogo de sordos, porque Bush ya tiene definida su estrategia en Latinoamérica, en la cual no importan los migrantes. Sin embargo, a nosotros sí nos importan los indocumentados porque además de ser nuestros padres, hermanos, hijos o amigos, son seres humanos que merecen un trato digno.

Fuente: www.prensalibre.com - 210207


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