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Adolescentes sin salida
Por Haroldo Shetemul - Guatemala, 18 de julio de 2007

No es posible que las nuevas generaciones sigan encadenadas a la espiral de violencia y con ganas de escapar del país.

CUANDO A NIVEL MUNDIAL se debate si aún estamos en la era de la información o ésta ya fue superada por la era de la economía del conocimiento, las nuevas generaciones de guatemaltecos no tienen ni siquiera acceso a la tecnología para enterarse de cuál es el problema en discusión. Cuando en Estados Unidos y Europa lanzan advertencias de que deben preparar mejor a sus cuadros técnicos para afrontar los retos de la era del tecnocapitalismo y competir con los países emergentes de Asia, nuestra juventud aún se debate entre la violencia, la lucha por alcanzar la educación primaria y sus deseos por salir del país, en busca del sueño americano.

ESE ES QUIZÁ en síntesis lo que refleja la encuesta publicada por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) y Prensa Libre. En la actualidad, el acceso a Internet, entendida como la supercarretera de la información, es muy escaso para la población del país que se encuentra entre los 13 y los 17 años, o sea, el segmento poblacional que sale de primaria e ingresa en el ciclo básico. Es el sector social que debería tener a la red como una herramienta básica para su proceso educativo. Sin embargo, ese estudio de opinión señala que el 65 por ciento de los adolescentes guatemaltecos no tiene acceso o no usa Internet. Pero quienes están más alejados de esa tecnología son los indígenas, ya que el 73.9 por ciento no tiene acceso a nivel nacional, y en el área rural esa situación llega al 88.6 por ciento.

PERO NO SÓLO ESO, ya que estos muchachos, en lugar de ser la reserva tecnológica para que Guatemala se inserte en la economía del conocimiento, están inmersos en otras preocupaciones de pura supervivencia. A la pregunta de cuál es el principal problema del país, el 46.92 por ciento de los mil 200 adolescentes entrevistados por Vox Latina afirma que la violencia y la delincuencia. Además, el 7.84 por ciento mencionó a las pandillas y el 5.65 por ciento al narcotráfico; o sea, en conjunto tendríamos un 60.41 por ciento de respuestas relacionadas con la criminalidad.

OTRO DATO ALARMANTE es que el 65.1 por ciento dice que ya se acostumbró a la violencia, y el 65 por ciento está de acuerdo con que maten a los mareros, como forma de detener los desmanes que éstos ocasionan. O, sea, estamos frente a una muestra que nos informa que los adolescentes guatemaltecos han perdido la capacidad de asombro por el derramamiento de sangre, y que no les importa que aniquilen a otros jóvenes, que aceptan la limpieza social. Estas respuestas demuestran que el nivel de criminalidad conduce a las nuevas generaciones a problemas patológicos y de rechazo a su entorno social. Tan así, que el 55.4 por ciento asegura que los niños aprenden a ser violentos en la calle, y el 18.9 por ciento, en la familia, y dejan en tercer plano (17.9) a la televisión.

EL ENTORNO de violencia e insatisfacción provoca que los futuros adultos no piensen en su país, sino que quieran irse lejos. El 66.6 por ciento indica que si tuviera oportunidad saldría de Guatemala, y de este grupo, las mujeres (67.3 por ciento) son las que más quieren irse que los hombres (65.8 por ciento). El principal destino de emigración es Estados Unidos, con 42.56 por ciento; luego, México (5.36); España (4.46), y Canadá (2.38). Si ese fuera el futuro de nuestras nuevas generaciones, tendríamos frente a nosotros un país con una fuga importante de cerebros y, por lo mismo, la inversión educativa que se hace en ellos no tendría provecho nacional. Estos resultados deberían ser un fuerte llamado de atención para los candidatos y partidos políticos, a fin de enderezar programas de gobierno que busquen resolver esta problemática. No es posible que las nuevas generaciones sigan encadenadas a la espiral de violencia y con ganas de escapar del país.

Fuente: www.prensalibre.com


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