Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 3 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Acciones para la seguridad ciudadana ¿es suficiente?
Por Silvia Orozco Santisteban - Guatemala, 12 de enero de 2007
orozco_sms@i-dem.org

Aún no encontramos la calma, en algunos sectores de la capital guatemalteca y de algunos departamentos salir a la calle o abordar un bus urbano puede constituirse en una amenaza para la vida. La seguridad, en este caso ciudadana, es un tema que la sociedad exige al Gobierno de la GANA. Y en esta época de elecciones, es la bandera de las campañas de cualquier partido político, todo sea por tener el control del Estado.

Los “planes” para controlar la delincuencia parecieran estar reducidos a lo que se ve a diario: extorsiones de mareros, asaltos a buses, robo de celulares; pero nada se dice sobre el crimen organizado que secuestra, trafica narcóticos, y ejecuta extrajudicialmente. Tampoco contra las ejecuciones extrajudiciales, mal llamadas limpieza social. Los candidatos a la presidencia siguen diciendo lo que la población quiere oír sobre todo en un tema tan sentido. Y el gobierno, a pesar de los esfuerzos que dice realizar, no ha podido controlar la criminalidad y la ola delincuencial.

Ante la desesperación, la población se ha organizado para protegerse, se sabe de casos en los que con un pito o una campana se da aviso a todos los vecinos sobre cualquier situación que atente en contra de la integridad física de cualquier poblador, para la protección utilizan desde palos hasta machetes, pero se corre el riesgo de actuar de manera violenta e incurriendo en posibles delitos, entre ellos el asesinato. Situación que no deja de ser una forma aún más violenta de querer “impartir justicia”. Aunque se tiende a pensar que lo anterior se desarrolla en el interior del país y que las ejecuciones extrajudiciales caracterizan a la capital, no se puede descartar que puedan suceder en diferentes lugares.

Cada vez más se cierran perimetralmente las colonias residenciales, surgiendo así fronteras internas, el cerco provoca una limitante para la libre locomoción, pero además favorece al mercado de la seguridad privada. Un mercado que no permite ser regulado, principalmente por la inconveniencia que esto significaría para los dueños que lucran con la inseguridad.

Por otro lado, existe el pensamiento erróneo sobre que la mejor manera de defenderse de la delincuencia es contar con un arma de fuego, inclusive de largo alcance que solo debieran ser utilizadas por fuerzas militares. La proliferación de las armas de fuego en mano de ciudadanos civiles contribuye a que en cualquier momento se den hechos violentos, particularmente por el poder que algunos portadores sienten y que se consideran con el derecho a usarla en cualquier momento, incluso durante algún percance vial. El análisis balístico que se debería realizar en las investigaciones criminales no se efectúa porque no se cuenta con un sistema que facilite el rastreo de armas por la alta cantidad de armas ilegales en circulación. La restricción también ha enfrentado obstáculos, por diputados que reivindican su uso.

El trabajo para la profesionalización de la Policía Nacional Civil ha sido parte de los esfuerzos que se han realizado, especialmente en la Academia de la PNC. También se puede mencionar: la participación de 35 mujeres policías guatemaltecas en el VI Encuentro de mujeres policías de Centroamérica y el caribe, llevado a cabo en El Salvador el año pasado, organizado por la Comisión de Jefes de Policía de Centroamérica y el Caribe, en el marco del proyecto “Enfoque de género en la modernización de las instituciones policiales y en la seguridad ciudadana”.

El equipamiento, mejoras salariales y otras prestaciones sociales, también se puede considerar como parte de esa profesionalización. Principal mención debe hacerse del sistema de posicionamiento global incorporado a las patrullas, lo que contribuirá a monitorear su ubicación y el trabajo que realizan los agentes, buscando disminuir los delitos que algunos cometen.

Como parte del servicio social que brinda la PNC se iniciaron cursos de prevención del delito que 30 agentes impartirán a niños y jóvenes de quinto y sexto grados del nivel primario y de básicos (secundaria) en establecimientos públicos y privados de la capital, Villa Nueva, Mixco, Escuintla, Salamá, Huehuetenango, Chiquimula y San Marcos. Con esto se pretende disminuir el consumo de drogas y el involucramiento de los escolares en las maras, a través del programa DARE[1] . Uno de sus objetivos de proveer a los niños el soporte y aliento emocional de todos los demás.

Pero no todo es color de rosa, aún hay grandes deficiencias y continúan los señalamientos en contra de las autoridades. La confianza de la población en la PNC aún no se logra, todavía está cubierta por el manto del abuso de poder y la corrupción, pero particularmente porque se percibe muy poco la efectividad de las acciones para brindar seguridad.

Aunque en términos generales corresponde a un grupo de instituciones estatales brindarla, especialmente del sector justicia y las políticas sociales, para la población común se reduce a la PNC. La percepción es por la falta de coordinación entre las instituciones involucradas en los procesos judiciales. Ministerio Público, Tribunales de Justicia y el Sistema Penitenciario pueden tener avances o modernizarse con equipo o capacitación de personal en el manejo de la escena del crimen, del análisis forense, etcétera, pero mientras cada institución actúe aisladamente, cualquier esfuerzo es mínimo para brindar seguridad a la población y para la aplicación de la justicia.

[1] DARE surgió en Los Ángeles EEUU en 1983.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1118 - 110107


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.