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Colgados del espejo o de la puerta trasera…
Por Silvia Orozco Santisteban - Guatemala, 12 de njoviembre de 2007
orozco_sms@i-dem.org

Son escenas que diariamente se ven por las calles y avenidas de la ciudad capital de Guatemala, “en donde caben dos caben tres” dice un conocido refrán, que los pilotos del transporte público han aplicado, solo que elevado al 100%. Entre empujones e insultos el espacio entre una y otra persona es tan reducido que apenas y alcanza para respirar, algunos hasta contorsionistas se han vuelto en su esmero por lograr subir a una camioneta, medio pie en el aire, el otro en el bomper, una mano en la puerta y la otra en el espejo sin medir el peligro que ello significa, pues se han conocido casos en los cuales pasajeros de esta naturaleza han quedado tirados en el asfalto, prensados en postes, golpeados por otro espejo o en las propias llantas del mismo autobús que en su afán de ganarle el pasaje a otro se desplazan a gran velocidad, sin tener la más mínima precaución.

Accidentes, pilotos irresponsables e irrespetuosos, ayudantes abusivos, unidades en mal estado mecánico y de estructura son en su mayoría lo que debe soportar el usuario el usuario del transporte urbano. Pero existen también unidades que se ven en buen estado, una minoría, y la pregunta obligada es ¿por qué los dueños de estas camionetas si logran mantener las unidades así? Será que en realidad invierten dinero para mejorar el servicio, ¿por qué los demás no pueden hacerlo?

Desde hace más de 10 años los gobiernos de turno han venido manteniendo un subsidio al transporte público que ha permitido establecer en Q1 el pasaje, con el actual aumento del precio del diesel, los empresarios argumentan que los costos de operación son elevados por lo que deben aumentar el cobro a los usuarios o aumentar el subsidio. Además, manejan la idea de una liberación de la tarifa, hecho que con el subsidio a cuestas no se les permite.

Al liberar la tarifa, sin un control bien establecido, se deterioraría el bolsillo de la población usuaria, pues si hoy cobran Q3.50 a unos meses, cuando se de otro aumento al petróleo, serán Q5.00, y por supuesto no tendrían la voluntad de bajar la tarifa si el petróleo disminuye en precio, los abusos se mantendrían.

Los empresarios, nuevamente, recurren a la amenaza de un paro, lo que crea un ambiente de inestabilidad. Este problema ha sido recurrente año tras año. La atención que las autoridades gubernamentales ponen en la problemática del transporte se reduce a tratar de satisfacer lo que los empresarios solicitan, sin considerar el tipo de servicio que brindan o la aplicación del pago del salario mínimo a los empleados que diariamente utilizan este medio para llegar a su trabajo.

Hoy en varios lugares de la ciudad los empresarios iniciaron a cobrar los Q3.50 que dicen ellos, les ayudaría a mantener el servicio, lo que demuestra la falta de voluntad para negociar en la mesa de diálogo establecida. Así como la prepotencia que manejan al ser dueños de uno de los medios de transporte. Sin estar autorizados ya iniciaron su cobro, con una liberación de la tarifa éstos podrían hacer y deshacer a su antojo.

Las propuestas de solución a la problemática han sido puestas sobre la mesa, la tarjeta prepago es una de ellas, entre otras, sin número de veces se ha dicho que esto permitiría el control de los empresarios sobre el dinero que ingresa por la utilización del servicio, los pilotos no manejarían efectivo y se evitaría el cobro de las extorsiones que diariamente aumentan.

Las autoridades deben poner fin a este círculo vicioso en el que el único afectado sigue siendo el usuario. Ponerse en los zapatos de los miles que utilizan el servicio sería bueno, tanto los empresarios como las autoridades. 10 años estancados con el mismo problema, ¿cuántos años más?

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1327


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