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Derechos Humanos en Guatemala
Por Silvia Orozco Santisteban - Guatemala, 10 de diciembre de 2007

Este día, 10 de diciembre, es motivo para recordar a todas aquellas personas que trabajan en pro del respeto de los Derechos Humanos, pues sin ellas, los Derechos Humanos no estarían vigentes. Estos no son intangibles, los viven día a día todas las personas que habitan este planeta. Sea cual sea su posición, todos tienen derechos, también obligaciones –aunque algunos olvidan esas obligaciones y se creen con más derechos que los demás-, son seres humanos, ciudadanos de un país, lo dice la Declaración Universal de Derechos Humanos de la ONU, y las leyes de cada país, que quiera reconocerlos.

Lamentablemente, aún existen actos que violentan la integridad física y mental de los seres humanos. La Vida, Libertad y Seguridad de la persona es cada día más vulnerable, lo que presenta nuevos retos y desafíos para las personas y organizaciones que trabajan por el respeto de estos derechos. Sin duda, la situación se torna más difícil cuando el trabajo se desarrolla en un país con altos índices de violencia y/o delincuencia, como en el caso de Guatemala.

El año 2007 está por terminar y ha sido extremadamente violento para el país de la eterna primavera, algunos datos apuntan a la muerte de 346 niños y a más de 400 mujeres, en su mayoría, de manera violenta. La delincuencia pareciera ir en aumento y con ello la desesperación de la población, al grado que existió un amplio apoyo al planteamiento de “mano dura” durante las elecciones recién pasadas, pero además, resurgieron pensamientos que hacían optar por los regímenes autoritarios del pasado.

Este ambiente de inseguridad y la percepción de la población sobre la poca efectividad de las autoridades para detener la delincuencia, son el caldo perfecto para los detractores de los Derechos Humanos. ¿Por qué se plantea esto? Porque se ha hecho voz popular que los Derechos Humanos defienden a los delincuentes y que por ellos, las autoridades no pueden accionar en contra de la delincuencia, “siempre los dejan libres” se oye decir a muchos ciudadanos, algunos hasta se atreven a dar opinión acerca de lo que debería hacérseles, incluso están de acuerdo a “que los maten”, esto sólo nos puede demostrar lo violento que puede llegar a ser una persona que se siente vulnerable ante una situación de inseguridad permanente.

En el estudio realizado por Internacional Council on Human Rights Policy: Delincuencia, Orden Público y Derechos Humanos, realizado en el 2002 en 5 países con altos índices de delincuencia, entre ellos Brasil, da a conocer el contexto en el que se desenvuelven las personas que defienden a los delincuentes. “Ante un índice creciente de delincuencia (o que se percibe como creciente), las personas que se creen en peligro buscan soluciones simplistas, y a menudo de gran dureza. En semejante contexto, las personas que defienden los derechos de los delincuentes –o que abordan el castigo desde una perspectiva no retributiva de la justicia (es decir, la que no impulsa el deseo de venganza) –, pueden ser consideradas como a favor de los delincuentes. A medida que se intensifica el deseo de venganza (ya sea por un incremento en la frecuencia de los actos criminales o a la naturaleza particularmente horripilante de algunos de ellos), se intensifica asimismo la animadversión dirigida contra los defensores de los Derechos Humanos y cualquier persona que se oponga a la justicia retributiva”.

En la Defensa Pública Penal de Guatemala, a los defensores se les llega a denominar “Abogados del Diablo”, aunque éstos sólo pretendan hacer valer el Derecho al debido proceso de la persona sospechosa de algún delito. Tanto ellos como los Fiscales del Ministerio Público, no pueden olvidar los principios de legalidad y tomar en cuenta el artículo 14 de la Constitución Política que dicta la presunción de inocencia y publicidad del proceso, “Toda persona es inocente, mientras no se le haya declarado responsable judicialmente en sentencia debidamente ejecutoriada. El detenido, ofendido, Ministerio Público y abogados que hayan sido designados por los interesados, en forma verbal o escrita, tienen derecho de conocer personalmente, todas las actuaciones, documentos y diligencias penales, sin reserva alguna y en forma inmediata”.

El tema es complejo, pues cuando se habla de Derechos Humanos, no sólo compete hablar de Justicia, sino que implica una serie de factores que inciden: Pobreza, Educación, Salud, etc. Nos queda decir que los Derechos Humanos son inherentes a todas las personas sin discriminación alguna, por eso nunca dejarán de estar vigentes, sólo queda a las personas conocerlos y defenderlos porque son propiedad de todas y cada una de ellas como seres humanos.

Fuente: www.i-dem.org - Nueva Época número 1347

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