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Honestidad rebelde
Por Santiago Santa Cruz - Guatemala, 29 de junio de 2005

La muerte del comandante en jefe Gaspar Ilom, acontecida el miércoles 15 de junio, cumplió con aquel viejo aforismo de que las malas noticias vuelan.

La muerte del comandante en jefe Gaspar Ilom, acontecida el miércoles 15 de junio, cumplió con aquel viejo aforismo de que las malas noticias vuelan. Menos de dos horas después de su deceso, principié a recibir comunicaciones electrónicas en Managua y dentro de ellas, algunas que incluían condolencias.

Resalto lo último porque creo que esos amigos, que al aviso agregaron pésames, entendían con claridad meridiana que, más allá de nuestras diferencias de los últimos años, la relación existente entre un comandante en jefe y un comandante guerrillero, cimentada en los largos años de guerra, rebasó los límites de lo cotidiano, estableció un vínculo personal superior a las vicisitudes y sustentó un respeto político más allá de los desencuentros.

Llegué a la funeraria en la mañana del jueves 16, recién bajado del avión, para expresarle a Manuela, a Martín y a Luis Rodrigo, su núcleo más íntimo y cercano, mi pesar y mi adhesión en ese momento del adiós físico que daba paso al inicio del recuerdo imperecedero.

La ocasión se prestó para ver de nuevo a muchos camaradas de lucha que lo acompañaban, saludados con el respeto debido y la calidez emanada de los años compartidos, en el épico intento de las transformaciones absolutas.

La unión generada por la lucha clandestina, la de las renuncias completas, la de la incondicionalidad plena, la de los máximos sacrificios, invadió el recinto funerario y como siempre sucede, sirvió para darle al que se iba, la ilusoria sensación de que su esfuerzo había dado frutos y sus propósitos habían llegado a concretarse.

Sin embargo, alguien tuvo el cinismo de proclamarse continuador del legado dejado por este veterano luchador y otros endulzaron sus declaraciones, ubicando al compañero extinto en el lugar que nunca estuvieron dispuestos a darle y que no le dieron en vida.

Esa hipocresía tampoco nos sirve. Vivo te asesinan incontables veces con palabras y acciones; muerto te glorifican o te injurian.

En algo coincidieron los que ya han escrito sobre él y es en el hecho incontestable de que Gaspar Ilom forma parte de la historia de este país. Considerando la definición ideológica, la perspectiva política, la posición y extracción de clase, los intereses económicos, la envidia o el resentimiento de quien lo mire y lo juzgue, así serán las apreciaciones y las valoraciones de su persona, con respecto a su contribución a la lucha revolucionaria y a los cambios que Guatemala sigue necesitando.

Rodrigo Asturias Amado era un ser humano y por lo mismo imperfecto. Al hacer un recorrido por su larga y destacada trayectoria, es inevitable encontrar los aciertos y los errores característicos de esa condición. De ambos tenemos mucho que aprender.

Tuve el privilegio de conocerlo y compartir el período en que de repente parecía que la opción por la igualdad y la justicia se estrellaba en una realidad inamovible y la rebeldía se redujo a gustos tercos.

Tuve la oportunidad de conocerlo en la cúspide de sus posibilidades y en sus momentos más amargos.

De ambos he sacado importantes lecciones.

Una de las más significativas que aprendí, es que en los análisis de situación no basta contemplar los elementos políticos, económicos y sociales. A éstos, hay que agregar aspectos fundamentales que pueden determinar que los anteriores se aprovechen y se potencialicen o que se desperdicien y degraden: las buenas o malas decisiones de los principales protagonistas y sus ambiciones personales. La unidad pregonada por los dos Comandantes en jefe fallecidos y por el que queda vivo, sigue siendo el principal déficit estratégico de URNG y de la múltiple izquierda.

En todo caso, aún queda mucho por decir y contar de la vida de este líder guerrero. Nosotros, estoy convencido, sólo podremos aprender de su pasado y del nuestro, cuando seamos capaces de reconstruirlo tantas veces como sea necesario.

Tomado de www.elperiodico.com.gt


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