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¡No matarás!
Por Tasso Hadjidodou - Guatemala, 4 de julio de 2005
tassoh@intelnett.com

No conocía la palabra feminicidio, que podría también ser, si pasamos del latín al griego, ginecoctonía o ginecofonía, es decir, en los tres casos, asesinato de una mujer.

A pesar de padecer de lectura asidua, enfermedad incurable contraída en mi infancia gracias a maravillosos educadores adictos, no conocía la palabra feminicidio, que podría también ser, si pasamos del latín al griego, ginecoctonía o ginecofonía, es decir, en los tres casos, asesinato de una mujer.

Gracias a la gentileza de varias instituciones conscientes del drama que vive la sociedad contemporánea en distintas partes del mundo, y en especial del Congreso de la República de Guatemala, tuve la suerte de asistir, en el hotel Princess, a la inauguración en Guatemala de la Segunda Reunión del Diálogo Internacional Interparlamentario sobre Violencia Feminicida, con participación de delegados de España, México y Guatemala, cuyas banderas estaban en un sitial de honor, en un salón repleto de mujeres que volvía más dramática la escasa presencia del sexo masculino.

Inauguró la sesión el diputado Enrique Romero, presidente de la Comisión de la Mujer del Congreso de la República de Guatemala. Acto seguido pronunció una conferencia magistral sobre Violencia Feminicida la Licda. Hilda Morales Trujillo, embajadora de Conciencia de Amnistía Internacional, magistrada guatemalteca que ostenta una larga hoja de vida dedicada a la defensa de los derechos de la mujer, amiga que tuve la suerte de conocer hace muchos años, siempre activa en causas nobles.

La diputada guatemalteca Mirna Ponce, también amiga, tuvo a su cargo presentar a la diputada federal Marcela Lagarde y de los Ríos, presidenta de la Comisión Especial para conocer y dar seguimiento a las investigaciones relacionadas con los feminicidios en la República mexicana y a la Procuración de Justicia vinculada.

Gracias a los doctores René Poitevin y Víctor Gálvez Borell, amigos de segunda generación, había oído hablar elogiosamente de Marcela Lagarde, autora de muchos libros relacionados con el tema, y colaboradora de FLACSO en Latinoamérica. En esta oportunidad conquistó a su auditorio y, por supuesto, al infrascrito. Me agradó que citara a Pierre Bourdieu et a Michel Foucault, pozos galos de sabiduría para la humanidad, aún años después de fallecidos.

“Para erradicar el feminicidio que va creciendo, afirmó Lagarde, se necesita un seguimiento de todas y cada una, las seguridades indispensables en la oficina, en el lugar de trabajo, en la casa, en la cocina, en la cama. La masiva mayoría masculina en los distintos escalones políticos, legales y otros desequilibra las cosas a pesar de las conquistas obtenidas sobre papel. Hay mucho camino que recorrer y se exige una vigilancia constante”.

Debemos felicitar a los congresistas que avalaron estas iniciativas que significan pasos seguros para una toma de conciencia de la población para que reine la ley hasta el último rincón de cada país, para que nunca se repitan los crímenes cometidos alimentados por un silencio culpable que mancha el papel único de la mujer, esposa, madre, alma del hogar, coautora de la vida.

Remató su intervención pidiendo al público un aplauso que pronto se transformó en cálido y prolongado, en homenaje a la doctora, periodista y defensora de la mujer, Alaide Foppa Falla, de la Universidad Nacional Autónoma de México, desaparecida durante una visita relámpago a Guatemala. Recientemente, ella figuraba dentro de las diez fotos de comunicadores sociales víctimas paradigmáticas del conflicto armado, pegadas en un muro de la Catedral de Guatemala, con motivo del homenaje rendido por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado de Guatemala para el aniversario del asesinato de Monseñor Juan Gerardi Conedera, paladín de la justicia, quien en dos palabras nos dejó un encargo: “Nunca más”.

Fuente: www.prensalibre.com


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