Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 1 - 2004

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿20 años no es nada?
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 12 de octubre de 2004
tpalencia@guate.net.gt

Frank Garbers y Susana Gauster, ambos investigadores de Congcoop, han elaborado un ensayo que se titula La economía campesina en el contexto de la apertura comercial. Su estudio es un borrador a posibles efectos que podría provocar el TLC-USA en la economía campesina guatemalteca.

La economía campesina -precisan- es una economía mixta, diversa, asentada en varias fuentes de sostenimiento con fuerte participación familiar y cuyo corazón productivo es la agricultura, sobre todo la de subsistencia. Es un mundo rural, advierten Frank y Susana, que viene viviendo siempre marginado. Pobreza, inseguridad alimentaria y falta de acceso a la tierra son condiciones básicas de la familia campesina común, dicen.

Condiciones paradójicas: ¿Cómo puedo ser campesina si no tengo recursos para mejorar mi inversión, mi técnica, mi alimentación, mi salud, mi educación, el uso de mi tiempo...? ¿Cómo sobrevivo en mi tierra, sin tierra, sin mercado, sin capital? Las migraciones nos dan respuestas a las preguntas. Y también nos responde otro hecho constante: la desinversión productiva, mientras ha crecido la especulación.

Hoy, muestra el documento, hay más habitantes en el campo, pero el empleo agrícola cayó; en 1989 abarcaba el 50% de todos los empleos y para el 2000 la proporción se redujo al 39%. El comercio -con empleo informal- es ahora el mayor empleador. Money.

Produzco, luego vendo, esa es la arcaica lógica civilizatoria. Las familias campesinas de Guatemala han tenido pocas opciones para ese clásico modelo o para remontar la voraz cadena de intermediación que en este país apesta; de tal suerte que nunca el mercado les ha favorecido. Entre tanto, el modelo sistémico vive su mayor creación: vender, la producción es secundaria (cómo produzco, dónde, con qué, para qué...). Vender es más importante que producir. El mercader manda (incluso sobre lo público).

Y eso es lo interesante del ensayo. Sus datos y conclusiones confirman que se impone un mercachifle portentoso que no merece ninguna confianza. Es el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Cerca de 35 productos que se cosechan en Guatemala serán protegidos por 5, o hasta por 18 años; el maíz blanco es el único que no tiene desgravación. Es decir, hay una escala de desgravaciones que poco a poco propiciarán inundaciones de cosechas que vienen de grandes corporaciones agroexportadoras subsidiadas por el Gobierno de Estados Unidos (empresas cuyos subsidios llegan a ser hasta la mitad del producto interno agrícola del país). Las familias campesinas competirán en plena desventaja. Negocio redondo de mercader enloquecido. Crecerán las importaciones gringas subsidiadas de maíz amarillo, de arroz y maicillo, y ya no digamos de la manzana (¿cambiarán los hábitos?)

El camino del mercado se está preparando. En 1985 la importación de maíz amarillo correspondía sólo a un 0.2% de la producción nacional; en el 2002 la relación subió al 57%. Con el arroz ha sido impresionante: en 1985 virtualmente no se importaba; en 2002 su producción ya no llegó a la mitad de lo importado. Es un mercado gigantesco. Estados Unidos ocupa el sexto lugar como exportador de frijoles.

Del control del mercado se derivan otros riesgos: es previsible que el TLC provoque pérdida de empleo campesino. Los autores estiman que ese será el mayor impacto y que el peor escenario podría provocar hasta un 30% de pérdida de empleo para la población de su muestra de 27 productos campesinos principales. Si se calcula la pérdida de ingresos con respecto a la pérdida de empleo, indica el estudio, la economía campesina dejaría de recibir cerca de Q1,115 millones (más de US$115 millones) en 18 años.

¿Cómo nos preparamos para casi dos décadas? ¿Cómo profundizar este tipo de estudios que nos advierten que vamos al abismo sin paracaídas? ¿Y acaso será necesario lanzarse al abismo?

Tomado de www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.