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El Estado no es usted
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 26 de enero de 2005
tpalencia@guate.net.gt

No es fácil hablar de la ley. Pergaminos y sangre han corrido en esta cuestión humana. La ley no es gendarmería. Es voluntad. Fuerza para sobrevivir. Un poder superior que permite el caos de la convivencia.

Aunque no podamos hoy saber el cómo, siempre por siempre estaremos discutiendo acerca de cómo regular la sobrevivencia. Necesitamos acuerdos comunes para vivir. Eso es ley. Otra vez y otra vez el acuerdo se requiere.

El derecho expresa el sentido de la ley, aunque ambos son convencionales, históricos y erráticos. Carlos Marx afirmó que el derecho es la expresión de los intereses de las clases dominantes convertido en ley. Tal idea abre los ojos a ver más; a ver que el derecho en realidad muestra grandes poderes ocultos que dictan normas de obligación común sirviendo a sus intereses.

El Código Hindú de Manú estableció que "una mujer nunca deberá de quedar libre de sumisión". La mujer, en el derecho romano, tuvo estatus de semoviente (como una vaca o una yegua), y las mujeres solteras debían permanecer toda su vida bajo la tutela de un pariente varón. En el derecho napoleónico, toda mujer debió pedir permiso a su tutor o marido para trabajar o estudiar.

Cierto es que la virtud del derecho es posibilitar algo común a todos. Pero más cierto es que sólo los grandes acontecimientos colectivos han abierto derechos entre los poderes constituidos, poderes históricos que han sido de opresión. El derecho a no ser esclavo es uno de ellos; el derecho a la seguridad social es otro.

El gobierno de Berger viene que apela e invoca, repite y llama al Estado de Derecho, pero, mientras tanto, impregna en el Estado una conducta peligrosa: la de entronar las leyes del mercado. Las leyes sociales no le importan. Este Gobierno está defendiendo el derecho a su soberano antojo; apela a la ley en unas áreas y se convierte en otras en su principal violador.

Cómo responde a estas preguntas: ¿Qué derechos de los maestros viola Pronade?, ¿por qué no cumple el acuerdo gubernativo sobre la crisis cafetalera? ¿El Código de Minería, qué intereses protege?, ¿por qué presenta una ley que persigue privatizar las fuentes de agua?

Si la policía es una prioridad legal por la seguridad pública (y ante todo, seguridad para la inversión de capital), aquí en Guatemala no es una prioridad legal asegurar que la policía respete los derechos de la gente, incluyendo la que protesta. La policía aplica una política de persecución, de gendarmería contra los defensores de derechos, contra los disidentes. A los dirigentes de las protestas de Chixoy, aunque sus gentes tengan títulos de propiedad sobre sus tierras, se les persigue hasta los tribunales. Esas son técnicas represivas que manipulan la Democracia, y el espíritu legal que las mueve es estrictamente corporativo.

Se fomenta un estilo del Estado soy yo. Óscar Berger estimula esa frase famosa del rey francés Luis XIV, al hacer, aplicar e interpretar la ley a conveniencia. El artículo 97 de la Constitución, titulado Medio ambiente y equilibrio ecológico, está siendo violado por las empresas que explotan níquel y oro en Izabal y San Marcos, pero Berger hace oídos sordos, niega el impacto ambiental de esta minería (en especial sobre el agua), y manipula el derecho con la política de sugerir una "evaluación periódica".

De igual forma se está persiguiendo a líderes campesinos, mientras la política económica y financiera deja afuera el artículo 120 de la Constitución, titulado "Principios del régimen económico y social", que obliga a ejecutar programas de desarrollo rural. El Ministro de Agricultura y sus asesores se meten en la lógica del Estado soy yo; no escuchan, no dialogan, no se sienten obligados más que con sus grupos oligarcas.

En la reciente conferencia de Plataforma Agraria se dijo una cosa muy real: "Este gobierno no asume su obligación de asegurar una legalidad de Estado-nacional". Impone su ley.

Fuente: www.sigloxxi.com


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