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Oda a los parches
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 15 de febrero de 2005
tpalencia@guate.net.gt

¿Dónde están las preocupaciones estratégicas nacionales alrededor del TLC?

Abel Pacheco, presidente de Costa Rica, dijo algo en lo cual deberíamos pensar: hacer una reforma fiscal antes de aprobar el TLC. Una reforma, afirmó, para que grandes inversionistas paguen impuestos destinados a sostener la seguridad social del Estado.

No extraña que esas ideas sean importantes en Costa Rica. En todo caso, parece pertinente que un estadista de la democracia, hombre o mujer, piense y dé una dirección nacional a las finanzas públicas del Estado en el contexto del TLC con Estados Unidos. Recordemos que el 95% del capital que circula diariamente en el sistema financiero internacional es especulativo.

Acá en Guatemala las voces que se escuchan en la cima del poder gritan: ¡Impuestos! ¡ah! ¡estupideces retrógradas! ¡desalentadoras! Tampoco extraña. Pero bien, dejemos a un lado los impuestos porque nuestro problema es mayor; en este país no existe cultura de intereses nacionales.

¿Dónde están las preocupaciones estratégicas nacionales alrededor del TLC? No veo nada serio. Recién ahora, tras su visita, el relator especial para la alimentación de la Organización de Naciones Unidas, Jean Ziegler, afirmó que el hambre es un severo problema nacional y que no estamos preparados para combatirla en el contexto del TLC con Estados Unidos.

¿Dónde está el interés nacional? Sólo parches. Cosas sobrepuestas a otras y que desdicen de ellas, según el diccionario. Ungüentos, emplastos y retoques que quieren salir del desenfado. Paliativos nacionales y estrategias corporativas es lo que veo.

Y vuelvo a confirmar que el gran problema es el control de los negocios. Que el gran poder del Organismo Ejecutivo, bajo la dirección del equipo de Berger, olfatea los negocios de las transnacionales, el comercio de azúcar y tejidos, el control de la intermediación de los no tradicionales, la inversión en infraestructura, telecomunicaciones y energía... por ahí va su interés. ¿Es nacional?

En el Congreso, ¿cuál interés nacional? Ahora mismo predomina ese estilo mediocre que se limita a informar que ya conocen desde hace meses el texto del TLC y que, por ley, lo único que tienen que hacer es decir sí o no. Muy bueno fuera que se leyera también el inciso "m" del artículo 171 de la Constitución de la República, que faculta al Congreso a investigar asuntos específicos de la administración pública que planteen problemas de interés nacional. El TLC es un asunto de la administración pública.

Sólo parches. Abrir dos o tres programas en el Ministerio de Agricultura es insuficiente e incoherente, mientras la gran inversión del TLC en términos de ganancias relativas beneficiará más a los grandes exportadores y casi nada a las redes campesinas y microempresarias. Son parches porque hay mucha, mucha, mucha población pobre, que no necesita sólo escuelas tipo Pronade.

¿Acaso se define alguna política de cobertura nacional que permita a la producción campesina ser dueña de sus mercados? No. La política económica y financiera que se impone en toda Centroamérica acelera el control de pocas empresas sobre el comercio de alimentos agrícolas. Deprimirá los salarios.

El Gobierno y los irresponsables partidos mayoritarios del Congreso se olvidan de que los pobres son productores directos, que son la mayoría y que emigran en crisis. Esa realidad debería ser una fuente para definir un interés nacional, porque en el ojo del huracán estará la socioeconomía rural. Y allí estará. Quizás violenta. Parchada.

Si algo ayuda a rechazar esa costumbre de paliar es que crezcan las voces críticas al gran mundo empresarial que se empecina en usar al Estado para sus clusters y grupos gestores exclusivos. Los grupos gestores de las comunidades son los que deben salir a flote; dueños de toda su cadena productiva. Ese será el huracán político.

Los grupos gestores de las comunidades son los que deben salir a flote; dueños de toda su cadena productiva.

Fuente: www.sigloxxi.com


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