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B-29
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 9 de agosto de 2005
tpalencia@sigloxxi.com

Por el bombardero B-29 soltaron las bombas. No son armas ni equipo militar lo que se necesita.

Hace 60 años la paz mundial se definió por una bomba. En verdad fueron dos. Una, de uranio, lanzada el 6 de agosto de 1945 sobre la ciudad de Hiroshima; la otra, de plutonio -el doble de energía-, lanzada tres días después, el 9 de agosto (...en un día como hoy), sobre Nagasaki. Japón se rindió a los 5 días. Murieron cerca de 250 mil personas.

El pavoroso asombro de los hongos gigantescos es quizás un regalo que la memoria ofrece para ser inconformes. Hiroshima y Nagasaki son un pasado que vive, no como homenaje a la humanidad, sino como prueba de su devastadora existencia. Ya sabemos que la guerra fría hizo correr a la Unión Soviética para poseer -también victoriosa- su primera bomba nuclear en 1949. Sabemos que el planeta se pobló de bombas y todavía India y Pakistán las siguen usando como árbitros de disputa. Y aún sin ellas, sabemos que en el mundo hoy mueren iguales 250 mil gentes cada año por puros balazos y cuchilladas. Y allí está Iraq en trágica comedia: en nombre de las bombas se desató la guerra.

La indeseable historia de guerra no deja de latir. Alimenta la militarización del planeta. Venimos enfrascados en territorios y riquezas, en concentrar poder de mando, siempre en nombre de Dios. Guerras que apelan a naciones aunque sólo beneficien negocios corporativos (petróleo, armas, finanzas...).

Parece que desde los años 80 el mundo vuelve a un estado de guerra. Quizás el poder constituyente de los Estados modernos no sirve más porque los conflictos son hoy normalidad. Parece que la definición de lo militar ya no está más bajo la plena tutela estatal. Los sucesos militares rebasan la capacidad y el concepto tradicional de seguridad pública; el 11 de septiembre y los metros de España e Inglaterra son testigos de ese estado militar de la vida cotidiana. Miedo a la calle.

En ese estilo internacional se levanta con símbolos expansivos la idea de luchar contra el terrorismo. Dude de esa idea. No hay un solo terrorismo y todos son estructuras intolerables entre líos de dominación. Estados Unidos está involucrado en la mayoría. Y Bahía de Cochinos es suficiente para Guatemala.

¡Ah, las cúpulas que hoy dirigen los ejércitos de Centroamérica gritan que combatir al terrorismo es prioridad! Así caminan muy antiterroristas como si todo esto fuera mero asunto militar y ya aparecen los estigmas donde la juventud (y las maras), son sólo eso: objetivos militares. La Conferencia de las Fuerzas Armadas Centroamericanas funciona sin vínculo con el Sistema de Integración Centroamericana, casi bajo mando gringo. Los militares han creado las Fuerzas de Respuesta Rápida con un concepto de seguridad militarizado. Vuelven las respuestas militares, de mano dura, a los problemas sociales.

Por el bombardero B-29 soltaron las dos bombas. No son armas ni equipo militar lo que se necesita. Son otras cosas.

*Periodista y escritora

Fuente: www.sigloxxi.com


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