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Fagocitosis
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 2 de noviembre de 2005
tpalencia@sigloxxi.com

Mi idea es diferente de la de Ayau: se necesitan otras personas, porque el sistema hay que cambiarlo.

En su reciente columna en Prensa Libre el doctor Manuel Ayau sostiene que la mala gobernabilidad no se debe a la gente que está en el Gobierno, sino al sistema. Pero el sistema no lo hizo Dios, sino la gente misma, y no toda la gente porque estar en asuntos de gobierno ha sido posibilidad de pocos. El 10% de la gente más rica obtiene el 48.3% de los ingresos nacionales, mientras el 10% más pobre sólo se queda con un 0.9%. ¿Por qué separar al sistema de las personas?

Es la gente que conduce el Estado la que facilita al sistema su reciclaje. La oligarquía chapina siempre lo ha hecho de mal en peor: Guatemala está entre los 8 países con más inequidad en el mundo, entre los más corruptos y violentos. Y el nudo es ese, ciertamente, la fagocitosis de quienes dirigen la nación. Familias y grupos poderosos que se comen el poder público y en su hartazgo, al final, la gobernabilidad no importa (ejemplo: la fuga misteriosa de El Infiernito).

Miremos los hechos. Berger, que al principio peor informado dijo que no era para tanto; ya después de la tormenta Stan, en una fe de alivio a sus iguales, pensó en deducir el Impuesto Sobre la Renta a empresarios que hicieran ciertas obras públicas. No le importó que ese ofrecimiento implicara un recorte del gasto público. ¿Acaso no influyen los actos de las personas?

El Estado es una suerte de nominalismo institucional manipulado eternamente por la oligarquía. Y quienes ahora gobiernan lo saben: es un mal Estado, pero un mal Estado de los grandes hombres de negocios; ese es el sistema. Hoy es tendencia mundial estimular que el Gobierno sea gerenciado por los empresarios. El mismo Banco Mundial respalda una nueva categoría de gente para el sistema: las asociaciones público-privadas. ¿Cuáles son?

Después de Stan, aparecerán esas asociaciones ya parrafeadas. La gran industria de la construcción y las importadoras de granos están adentro de las ventanillas del sector público. El mismo MAGA se comprometió a pagar intereses para los créditos de otros grupos empresariales y ya las licitaciones no son traba para amarrar negocios sin control. Se oculta que tendremos un menor presupuesto para el otro año y... más deuda. Y don Lizardo Sosa, presidente del Banco de Guatemala, está tranquilo porque el impacto de Stan no será grave para la macroeconomía.

De la ciencia oculta de la evasión de impuestos, nada. De los pocos impuestos directos sobre negocios millonarios, nada. De priorizar la crisis en el mercado interno de alimentos, nada. Pero van a regalar maíz antes de las elecciones. Las empresas de la reconstrucción tendrán cada una un puño de accionistas; las personas que reconstruirán su economía sin "asociación público privada" serán miles.

Mi idea es diferente de la del señor Ayau: que se necesitan otras personas, porque efectivamente, el sistema hay que cambiarlo.

Fuente: www.sigloxxi.com


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