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Pareciera que no existimos
Por Tania Palencia Prado - Guatemala, 7 de diciembre de 2005
tpalencia@sigloxxi.com

La educación para planificar la reproducción es una vieja demanda de las invisibles.

Daré tres estampas de lo invisible: La necesidad de otras leyes para el dinero. ¿Cuál es el dinero honrado, dígame usted?... (...el del sudor de la frente...) porque si nos vamos a fondo quizá pensemos que no hay dinero honrado en esta vida y que el del sudor de la frente es el que más apesta.

Veamos los arreglos del dinero legal, es decir, del dinero que si no es honrado al menos está protegido por ley. No vamos lejos: en el Congreso. Ya estuvo, se negoció como en circo el presupuesto del año 2006. Manipularon el dinero de la reconstrucción. Sin ningún sustento técnico. El Organismo Legislativo convertido en un mañoso Organismo Ejecutivo en chiquito, con diputados sabuesos roncándole a la Presidencia el dinero político. Equilibrio mortal, que deshace al Estado en pedacitos electorales. Las municipalidades se pudren en ese negocio. Esa estampa no se ve.

Y ésta tampoco: el honorable dinero de la deuda. La deuda interna y la externa. ¿Dónde esta? A nadie se informa de la historia: a más deuda más pobreza. Porque esa deuda es deuda que cobra grandes comisiones y su pago descansa en los impuestos al consumo de la gente común. Es deuda que subsidia la entrega de los servicios públicos a grupos empresariales.

Juntito a esta deuda están los honradísimos préstamos. Esos mismos que ponen una soga al cuello a numerosas familias campesinas de toda América Latina. Gente auténtica, gente inocente _-como diría el señor ministro Álvaro Aguilar- que no pueden pagar deudas. En Chiquimula hay un caso en que la deuda campesina ha sido dolarizada, la tienen que pagar con valor al dólar. Hechos invisibles...

Pareciera que no existimos, dijo en la última estampa una mujer invisible. Parece que no existimos dijeron 70 mujeres de 12 departamentos en su primer encuentro de intercambio de mujeres rurales. Había mestizas, mames, q´anjob´ales, q´eqchíes, kaqchikeles, tz´utujiles, achíes, akatecas, ixiles, chujes y más. Todas dijeron que el dinero público no valora la comunidad. Todas coincidieron en que no tienen acceso a servicios públicos, que los planes públicos están alejados de sus necesidades. Que hay mucha discriminación con el dinero para la reconstrucción después de Stan. Que están ofreciendo viviendas de plástico para casi un año. Que no alcanzan las pilas para tantas familias afectadas. Esas voces no se oyen, no se tocan, no se ven.

Las mujeres rurales y muchas mujeres más también pedimos al señor Berger que no vete la Ley de Planificación Familiar. La educación para planificar la reproducción es una vieja demanda de las invisibles. Y en la invisibilidad del dinero, pensándolo bien, sería más honrado usar dinero público para prevenir y educar, que en gastar más por abortos mal operados que matan o enferman a fetos y mujeres.

Las cosas que no se ven.

Fuente: www.sigloxxi.com


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