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Adiós a Fidel
Por Umberto Mazzei - Guatemala, 28 de noviembre de 2016

Ha muerto Fidel Castro. Hombre de Estado Único y Sinpar. Durante 60 años desde una bella, pero pequeña isla del Mar de las Antillas, fue uno de los protagonistas de la escena política mundial y ocupó un lugar, en el imaginario mundial y en los espacios noticieros igual o mayor y superior en calidad al de los representantes de los imperios más poderosos de la tierra.

Toda esa proyección excepcional y única en la historia, no era el resultado de la potencia económica o militar de Cuba, era debida a la fuerza y la magia de su personalidad. Ninguno de los que fueron jefes de estado, durante esos sesenta años había arriesgado su vida tantas veces en su camino al poder.

Fidel era un hombre de gran valentía personal comprobada muchas veces y de una audacia política nunca vista antes en la historia del mundo. Fidel fue una combinación de valentía y honestidad, que es sumamente rara en la política de nuestro tiempo.

No sólo su modo de vida austero fue un reflejo que demuestra y es ejemplo a la vez de su probidad personal. Una probidad que mostró con su honestidad intelectual. Fidel es en mi recuerdo es el único Jefe de Estado que ha reconocido sus errores sin estar obligado a hacerlo por coerción externa. “Nos equivocamos al creer que sabíamos lo que es socialismo” dijo Fidel en la Universidad de la Habana, lo dijo así, con esa sencillez, que era uno de los aspectos más cautivadores, de su personalidad.

Lo dijo y no se quedó en palabras, poco después, comenzaron a percibirse cambios, en la política económica interior del gobierno cubano, cambios hacia un mayor espacio a la iniciativa individual privada de la ingeniosidad cubana. Fidel nos dejó, pero el ejemplo de su audacia política, honesta valentía, seguirán inspirando al pueblo cubano y a toda América Latina, porque Fidel no era tan sólo cubano también era nuestro.

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