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La educación como tema electoral
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 15 de abril de 2005
viralvarez@intelnet.net.gt

Por decisión de los contendientes, a partir de la manera en que han procesado las exigencias de sus electores, las elecciones de mayo en Inglaterra, estarán marcadas por el debate sobre la educación. Para el Primer Ministro inglés, la cuestión educativa y sus propuestas al respecto, deberán ser las que le permitan cuatro años más de gobierno. "Educación, educación, educación. Ahora y siempre, será la llave del éxito para el futuro de Inglaterra" ha sido una de sus últimas afirmaciones (The Times, 11/04). Las propuestas de los partidos más importantes sobre cómo el sistema escolar debe responder a los distintos problemas sociales de Inglaterra son diversas y algunas de ellas polémicas: mientras los conservadores abogan por mayores controles en las escuelas para evitar la violencia y defienden el traslado de recursos públicos para instituciones privadas a partir de permitir a los padres inscribir a sus hijos en la escuela que consideren conveniente, los laboristas insisten, no sólo en exigir sanciones para quienes irrespeten a los maestros, sino se han puesto la meta de gastar, para 2008, unas 5,500 Libras Esterlinas por alumno (un poco menos de $10 mil).

Ambos contendientes saben que en las actuales condiciones de globalización, el éxito de un país pasa por preparar y capacitar cada vez más y mejor a sus nuevas generaciones. Quien ofrezca posibilidades reales de pleno empleo, seguro y satisfactorio, probablemente ganará las próximas elecciones.

El debate de la educación no es sólo de los ingleses. En España, las reformas a la ley que regula el sistema escolar han abierto el debate, y tanto en Suecia como en Alemania, los ciudadanos exigen cada vez más un compromiso mayor de sus gobiernos con las reformas del sistema educativo.

Llegados a este punto, cabe preguntarnos si el tema de la educación es sólo una cosa "de países ricos" o si, por el contrario, es un problema de todos aquellos que con seriedad quieren resolver los problemas de sus sociedades.

En Guatemala pareciera que el tema educativo, no sólo no es parte de la agenda político -electoral, sino cuando se le trata es simplemente para comprar unos cuantos vasos de leche, para calmar la sed de algunos sedientos por beber fácilmente de los recursos públicos.

Hasta ahora, lamentablemente, las organizaciones políticas que intentan representar los intereses de la población no tienen mayores diferencias en los temas importantes, llámense éstos seguridad, trabajo, educación. Con casi absoluta unanimidad, los partidos han decidido no discutir ni mostrarse diferentes en temas centrales como tratados comerciales o minería a cielo abierto, dejando traslucir sus diferencias sólo en aquello que, exigiéndoles poca elaboración, les permita obtener ganancias pírricas.

Pero sucede que el país se nos cae por pedazos y buena parte de nuestros males tiene su origen en un sistema escolar arcaico que, con métodos de enseñanza basados en concepciones pedagógicas y sociales ya superadas, mantiene a su planta docente en el olvido, sin que podamos siquiera atender las mínimas exigencias de capacitación laboral, que permita a más de la tercera parte de ciudadanos salir de la pobreza extrema.

La Inglaterra que hoy discute sus problemas escolares como temas prioritarios de la agenda política, fue hace apenas un siglo un país con una gran masa de indigentes. Las soluciones en este país, como en todos los que ahora llamamos ricos, no fueron producto ni de magos ni de milagreros, mucho menos de seres de otras galaxias. Las soluciones fueron encontradas por personas que, convencidas de la urgencia de soluciones, fueron capaces de proponerlas y ganarse el apoyo de buena parte de su sociedad para ponerlas en marcha. No todo lo han hecho bien, y muchas veces han cometido grandes equivocaciones.

¿Será que nuestras elites políticas y económicas no son capaces de enfrentar con seriedad los problemas trascendentales que hace mucho tiempo otras ya lo hicieron? De seguir así, seguro ¡Perdemos todos!

Fuente: www.sigloxxi.com


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