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Simplemente 76 puñaladas
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 15 de junio de 2005
viralvarez@intelnet.net.gt

Es la historia de una niña salvajemente destruida y que apenas si ha conmovido a algunos ciudadanos.

¿Aún podremos evitar que más heydis mueran a manos de esos puñales afilados con nuestra indiferencia?

Con más de cinco puñaladas por cada año mal vivido, la historia de esta niña salvajemente destruida apenas si ha conmovido a algunos ciudadanos. Los justos y honrados dicen a voz en cuello: ¿quién le mandó andar con mareros, pues? Al final de cuentas su historia es la de cualquier niña pobre, con el agravante de haberse "inventado" que su abuelo la había violado cuando apenas tenía siete años.

El forense hizo su trabajo de manera excelente: contó cada una de las puñaladas y, muy probablemente, identificó cada uno de los músculos y órganos que la filuda hoja destruyó.

El dueño del hotelucho también cumplió a cabalidad con su trabajo: dejó pasar a tres hombres y una niña a un mismo cuarto y no pidió documentos ni identificó a los huéspedes. Dice que no dio parte a la Policía por temor a represalias, pero, con seguridad, no extendió factura alguna pues, como muchos de los de su clase, sueña con ser un empresario exitoso, sin importarle de qué manera lo logre. Sin contribuir para que el país funcione mejor, se queja de la inseguridad.

Ella había sido enviada a una "casa hogar", especie de botadero de niños y adolescentes pobres que cometen alguna infracción y sus padres no asumen su cuidado. Nadie vigila ni supervisa esas instituciones, pues en este país "del revés" sólo unos pocos pagan sus impuestos, mismos que son utilizados para pagar los grandes salarios de magistrados y miembros de Cortes que han hecho de la judicialización de la vida ciudadana su negocio.

Lo que importa a los que temporalmente detentan el poder público es que los recursos alcancen para pagar consultores que sin más cualidad que ser sus amigos cobren jugosos emolumentos ¿Para qué gastar ese dinero en protección y educación de niños en riesgo? Hasta ahora eso es algo que a nadie le importa ni interesa.

Olvidan que si esos niños no encuentran futuro ni esperanzas, serán los delincuentes que mañana les encerrarán en sus casas sin poder salir siquiera a sus tiendas exclusivas. Hoy la Heydi apuñalada es la hija de una madre pobre, desempleada y abandonada, mañana bien puede ser la hija de uno de los que ahora vorazmente engullen los recursos públicos y buscan, hipócritamente, la mano olorosa y refinada de curas de sotanas pulcras y mancuernillas de oro reluciente para ganar su pedazo de cielo.

Heydi Ruano nos dejó su dolor y su desesperanza y aunque nadie lo quiere asumir, todos los indiferentes hundimos en su aún infantil cuerpo nuestras 76 puñaladas, manejando sin ser vistos las manos de sus agresores. Heydi es esa niña que todos hemos abandonado cuando, insensatos, cerrando los ojos a la debacle en la que nuestra sociedad se hunde. ¿Será que aún podremos evitar que más heydis mueran a manos de esos puñales que día a día afilamos con nuestra piadosa indiferencia, "liberalismo" y uso irresponsable de los recursos públicos?

*Doctor en Sociología

Fuente: www.sigloxxi.com


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