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Los botones del señor presidente
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 28 de septiembre de 2005
viralvarez@intelnet.net.gt

¿Será que el sueldo del Presidente de la República tendría que ser tasado bajo criterios de productividad?

La Ministra de Finanzas manifestó en reciente entrevista lo difícil que es convencer a quienes de manera entusiasta y sin remilgos financiaron la campaña del actual Presidente para que se comprometan de manera efectiva con la gobernabilidad. Parece que ahora ya no les importa que si el Gobierno no tiene recursos suficientes no le será posible cumplir con la agenda mínima que esbozó en la campaña.

Sin embargo, que los financistas ahora se encojan de hombros poco preocupa a nuestra más alta autoridad, para quien a los funcionarios públicos hay que tratarlos como operarios de fábricas inglesas del siglo XIX: "¡un chelín por cien botones pegados!". Lamentablemente parece que al empresario presidente se le ha olvidado que los métodos fordistas ya están en desuso aun en las empresas más tradicionales, pues la productividad no es simplemente la cantidad de tareas cumplidas, sino está cada vez más vinculada con la responsabilidad social de las empresas.

Más fuera de contexto está tratar de pagar a los servidores públicos a destajo. Los maestros, por ejemplo, no son simples robots, y el objeto de su esfuerzo físico y mental (llamado trabajo) no son camisas, sino niños y jóvenes que deben ser formados.

Pero lo más triste de este asunto es que, como siempre, hay distintas varas para medir el comportamiento de los otros, pues si se quiere tratar a unos como simples operarios de decimonónicas fábricas ¿por qué no hacerlo con todos los funcionarios? Veamos algunos ejemplos: ¿cuál es el criterio de productividad que se aplica a los directores de las portuarias, o a los altos mandos militares? Y al jefe de la Policía ¿se le debe tasar su salario por el número de detenciones de comprobados delincuentes? ¿Cuál es la productividad con la que se le debe medir el salario al Presidente del Congreso? ¿Por el número de viajes de sus "opositores"?. ¿Será que el sueldo del Presidente de la República tendría que ser tasado a partir de determinados criterios de productividad? NO. Las funciones públicas tienen que ver con el servicio y con el liderazgo, y estas dos características no se pueden medir igual que los litros de leche que da una vaca.

El país necesita de líderes que convoquen al diálogo comprometido y no de salidas "dicharacheras". Exige que la función pública sea entendida como un servicio ofrecido por profesionales a los que se les debe pagar dignamente. Posiblemente este momento de dificultades económicas nos permita llamar a un gran pacto nacional, en el que al empleado público se le ajusten sus salarios y los que más ganancias obtienen reduzcan un poco sus lucros. Para ello, es claro, no necesitamos capataces sino líderes, políticos responsables capaces de convencernos de ser socialmente responsables.

Y posiblemente a los primeros que hay que convocar es a aquellos que con entusiasmo, pero pidiendo ilegítimo anonimato, financiaron las campañas electorales.

Fuente: www.sigloxxi.com


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