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¿Quién se atreve?
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 27 de junio de 2007
viralvarez@intelnet.net.gt

En la competencia electoral actual los candidatos se han propuesto llenar nuestras cabezas de promesas. Todos nos darán más educación, seguridad, salud y empleo. No obstante tantas promesas, ninguno nos dice cuánto costarían esos mágicos logros, aunque todos están de acuerdo en no aumentar las responsabilidades fiscales de los contribuyentes; es más, hay uno que dice todo lo contrario: promete darnos todo y, además, reducir las cargas impositivas.

En un estudio recientemente publicado sobre los costos de mejorar la educación, sin embargo, se demuestra lo contrario. Si queremos tener a todos los niños en la escuela, que los atiendan profesores relativamente mejor formados y consecuentemente mejor pagados para así alcanzar resultados de aprendizaje de acuerdo con las necesidades de la sociedad, es necesario contar con más recursos financieros.

Esto implica que no sólo se tendrían que eliminar los privilegios fiscales, lograr que tributen sectores que actualmente no lo hacen, sino también se tendría que incrementar el ISR sobre la renta bruta. La sugerencia del estudio, realizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEF) con apoyo de Usaid, es aumentar esta tasa de 5%, como es actualmente, a 9%. El aumento de recursos estimado, como los mismos autores plantean, puede no ser el esperado, pues muchos de los contribuyentes que actualmente optan por este régimen podrían trasladarse al de renta neta, pudiendo así deducir algunos gastos y, con subterfugios, reducir sus contribuciones, pero algo, al final de cuentas, se ganaría.

Sea como fuere, la cuestión es que si queremos un país relativamente coherente, en el que las generaciones jóvenes estén mejor capacitadas y formadas, debemos dedicar más dinero del que ahora se asigna al sistema escolar, sin que sean ya válidas las excusas de: “para qué pagar impuestos si los políticos se los roban” o que: “los pobres están así porque eso quieren”, mucho menos la de que: “privatizando todo estaríamos mejor”.

Tal vez si nuestros políticos se globalizaran podrían entender la contundente promesa de Gordon Brown, nuevo Primer Ministro británico, quien al asumir la conducción de su partido se comprometió a ampliar el gasto por niño en las escuelas públicas de 5,550 Libras al año (aproximadamente Q85 mil) a lo que actualmente cuesta, en promedio, el alumno en colegios privados: 8,079 Libras (Q124,860), es decir, un incremento del 46%.

Para la izquierda inglesa, la escolarización de sus nuevas generaciones es una cuestión de urgencia nacional, compartida por la inmensa mayoría de la sociedad que ahora los apoya.

¿Por qué nuestros políticos no se animan a proponer incrementos semejantes en el presupuesto para el sistema escolar? Posiblemente porque saben que deberían incrementar los impuestos, y como lo que les preocupa es ganar, a cómo dé lugar, prefieren hacer promesas incumplibles, a tener que enfrentar a sus oscuros y silenciosos financistas exigiéndoles transparencia y pago de impuestos.

Pero si los ciudadanos entendiéramos a cabalidad que si no gastamos lo que sea preciso en ampliar y mejorar significativamente nuestro sistema escolar no saldremos del agujero profundo en el que nos encontramos, a la par de exigir beneficios demandaríamos responsabilidad pública, que implica, necesariamente, incrementar las cargas impositivas.

Fuente: www.sigloxxi.com


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