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Estabilidad política con un congreso atomizado
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 7 de septiembre de 2007
viralvarez@intelnet.net.gt

Quien gane el Ejecutivo tendrá que negociar casi todas sus propuestas.

El proceso electoral está llegando a su fin; este domingo serán electos todos los alcaldes con sus corporaciones municipales y también los diputados al Congreso de la República. Inundados de fotos, canciones y frases de impacto de los candidatos presidenciales, la disputa por las curules ha estado en un muy distante segundo plano. Sólo a última hora los presidenciables o los líderes de los partidos han pedido votos para sus diputados, pero sin decirnos quiénes son esos candidatos, mucho menos las razones por las que integran los listados.

Estando Guatemala aún en los albores de la construcción de su sistema democrático y de partidos, la consolidación del Congreso es una cuestión clave, pues es a través de esa Cámara que transita todo lo que se refiere a las definiciones y prácticas de la vida ciudadana. Seguridad, salud, educación, pero también economía y justicia tienen sus anclajes en leyes y normas producidas en ese órgano, lo que lo hace la instancia política responsable de la construcción del futuro del país.

Las distintas encuestas pronostican que en el próximo período legislativo ningún partido tendrá el control absoluto de la Cámara de diputados, con lo que todo lo que se quiera aprobar y decidir con visión de largo plazo tendrá que sufrir duras jornadas de negociación. Lamentablemente, los partidos, en su mayoría pequeños clanes con su séquito, no han discutido ni mucho menos profundizado y presentado públicamente su agenda legislativa, con lo que la improvisación, la visión de corto plazo y las reacciones coyunturales pueden ser la práctica cotidiana en el Congreso.

Como consecuencia de haber sido creados y organizados simplemente a partir de coyunturas electorales y con el objetivo último de llevar al poder al clan que les ha dado origen, los partidos guatemaltecos más parecen habitar un Liliput político en la que nacen, medianamente crecen, se fraccionan y luego vegetan, sufriendo la permanente fuga de seguidores, quienes más corifeos que militantes estarán prontos para saltar a otro barco en cuanto un nuevo arco iris anuncie su botija repleta de oro en su extremo, pues el transfuguismo no tiene para los migrantes mayores complicaciones ideológicas pues, como consecuencia de esta forma de crear y hacer partidos, en Guatemala se vive una especie de atrofia ideológica en la que el conservadurismo y el liberalismo económico son doctrinas en todos los partidos.

Con todo esto como telón de fondo, quien gane el Ejecutivo tendrá que negociar casi todas sus propuestas, por lo que desde ya será necesario pedir a todos los diputados responsabilidad, seriedad y autocontrol, de manera que el Congreso no se transforme en circo ni mucho menos en mercado, pues de los logros que en los próximos cuatro años tengamos dependerá el futuro de muchas generaciones de guatemaltecos.

Las grandes cuestiones de la agenda nacional deberán ser discutidas, analizadas y debatidas en foros nacionales a los que los congresistas tendrán que acudir, no tanto para presentar sus propuestas, pues este proceso electoral nos ha mostrado su pobreza, sino para nutrirse de lo que se plantea y discute, siendo responsabilidad de todos ilustrarlos y, en lo posible, convencerlos para que se tomen las decisiones más acertadas.

Fuente: www.sigloxxi.com


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