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La Antigua: ¿patrimonio o botín ?
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 19 de septiembre de 2007
viralvarez@intelnet.net.gt

La Antigua Guatemala tiene muchos problemas que no los resolverá sólo un alcalde.

El resultado ha desesperado a los promotores locales y capitalinos de la candidata.

Como en muchos otros lugares del país, en la Antigua Guatemala la disputa electoral fue cerrada y ha dejado divida a la población y, por lo que parece, afectado intereses de honorables capitalinos. En la disputa estuvieron candidatos a quienes, en su mayoría, los antigüeños conocemos desde siempre y uno que otro que, nacido en la ciudad pero residente en otra, desde hace ya varios años se les ha ocurrido que pueden “salvar a la Antigua de los antigüeños”.

Como en todo pleito electoral provinciano estuvieron presentes distintos estilos de hacer política: desde los abiertamente clientelistas hasta los dignos y honestos que buscaron el voto de puerta en puerta intentando convencer a los electores.

Al momento del voto los simpatizantes de los partidos mayoritarios se inclinaron por el candidato a alcalde de su partido, lo que condujo a que el de la UNE se alzara con una mayoría estrecha de votos. Caso distinto sucedió con el PP pues, siendo el presidenciable el segundo más votado, su candidato a alcalde, abandonado y sin apoyo, quedó con un oscuro 5%, a pesar de ser de todos conocido como honesto y digno profesional.

Todo parece indicar que los votos patriotas se corrieron a la candidata de un comité cívico, poniéndola a 220 votos del ganador. Los sufragios se disputaron de mesa en mesa, pero en algunas de ellas la simpatía se corrió más por el candidato de la UNE, en particular, en aquellas donde votaron jóvenes y personas que, aunque no nacidas en la ciudad, tienen ahora sus intereses en ella.
El resultado ha desesperado a los promotores locales y capitalinos de la candidata, exasperación que causa extrañeza pues, dado lo apretado de los resultados, su comité tendrá al menos la tercera parte del Concejo Municipal, con lo que podrán, si eso es lo que realmente les motiva, impulsar su supuesto programa salvador de la Antigua.

Pero, por lo que parece, la candidata tiene apoyos capitalinos y representa intereses más allá de los meramente arquitectónicos pues, además de demostrar una alta capacidad de inversión financiera en su campaña, en dos medios impresos de amplia circulación, prestigiados columnistas han salido en su defensa, afirmando, cual jueces electorales, que la Antigua está de luto porque hubo fraude.

La columnista de El Periodico considera fraudulento que los “actualizados” estuvieran en las mismas mesas y que en su mayoría fueran oriundos de otras localidades, negándoles a estos el derecho a votar en la ciudad donde consideran arraigados sus intereses. El columnista de Prensa Libre va aún más lejos, afirmando que “Nadie jamás ha dicho que las aldeas no tengan el derecho de votar. El problema es que les han arrebatado el poder local a los vecinos que viven en el casco urbano” , considerando así que votar no es igual a definir quien ejerce el poder y que éste, en el caso específico de la Antigua, lo tienen que ejercer los que viven en el casco urbano o, como es el caso de la candidata, en la capital.

La Antigua tiene muchos problemas que no los resolverá sólo un alcalde. Bienvenidos todos a colaborar; bienvenidos todos a proponer, pero lo que no se vale es que algunos aún consideren ciudadanos de segunda clase a quienes habitan las aldeas o trabajan en el mercado. Ellos también son antigüeños y tienen sobrado derecho a decidir quien dirija la ciudad y su sufragio, por sí mismo, no es es sinónimo de fraude.

Fuente: www.sigloxxi.com


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