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Las victorias del NO en Costa Rica
Por Virgilio Álvarez Aragón - Guatemala, 13 de octubre de 2007
viralvarez@intelnet.net.gt

Lograron desmitificar la supuesta unidad que los ciudadanos modernos tienen.

Costa Rica no está en conflicto, como los ganadores quieren hacer pensar.

En el evento plebiscitario realizado el domingo recién pasado en Costa Rica se enfrentaron no sólo dos formas diferentes de entender y hacer política, sino dos maneras bastante diferentes de concebir las relaciones en sociedad y el papel que el ciudadano tiene dentro de ellas.

No sólo estaba en juego un sí o un no a la apertura de la economía costarricense a los intereses económicos y políticos del país que en la actualidad intenta hegemonizar todas las relaciones entre estados y personas. Estaba en juego el derecho de un país pequeño y sin mayor trascendencia económica a defender los intereses de los sectores más desfavorecidos que, como en todos nuestros países, constituyen la inmensa mayoría de su población.

Los promotores del NO obtuvieron significativas victorias, aunque al final no hayan logrado evitar que el Tratado fuese aprobado. Su primera gran victoria fue mostrar que con pocos recursos económicos y teniendo a casi todos los medios de comunicación impresa y televisiva en su contra era posible construir una campaña ciudadana, en la que la movilización social, pero sobre todo el debate amplio de ideas y propuestas permitió convencer a un poco menos que la mitad de los electores.

Claro, esto fue posible porque Costa Rica es un país escolarizado, lo que marca la diferencia con los que, como Guatemala, mantienen en la marginalidad educativa a la mayoría de sus ciudadanos.

Pero los defensores del NO también lograron desmitificar la supuesta unanimidad que los ciudadanos modernos tienen en relación con la desprotección de sus economías. Al haber conseguido llevar sus críticas al modelo económico imperante a los más apartados rincones del país lograron demostrar que con información los ciudadanos son capaces de defender sus intereses y, en este caso, luchar por conservar los derechos sociales que por varios años y con esfuerzos han adquirido.

No hay una oposición tajante a la economía de mercado; lo que se planteó fue humanizar las relaciones comerciales, agregando a ello la necesidad de defender la soberanía. Triunfo menor, aunque no menos importante, fue la salida del gobierno de funcionarios que, como el ahora ex vicepresidente, priorizan el terror y la desinformación con tal de ganar.

Dadas las circunstancias, que de cada dos ciudadanos casi uno esté contra ese Tratado implica que, a cada paso que den sus defensores e impulsores, tendrán que ser cautos y transparentes, pues la ciudadanía les estará vigilando. El raquítico triunfo del SI, en nada fue un cheque en blanco para desmantelar las conquistas de la sociedad costarricense, y es de esperar que sus gobernantes, como los representantes del gran capital, tomen eso en cuenta.

Costa Rica no está en conflicto, como los ganadores quieren hacer pensar; el país es mucho más maduro y sus líderes deberán tener eso en cuenta.

Qué diferencia con lo que sucedió en nuestro país donde, de la noche a la mañana, todos los partidos grandes abrazaron con fe ciega el Tratado y en el proceso electoral nadie se los ha recriminado, sino todo lo contrario: por todos lados les salen aliados, aún de entre aquellos que hasta hace algunos meses hacían de su oposición a aquel su bandera.

Fuente: www.sigloxxi.com - 101007


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