Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Para contratar a los mejores maestros
Por Virgilio Álvarez - Guatemala, 19 de diciembre de 2007

En nota del martes 18 de diciembre Prensa Libre informó sobre las tensiones que en Rabinal se han suscitado luego que el grupo de padres de familia que administra una escuela de Pronade decidió cambiar a los docentes.

Los padres favorables a la medida argumentan que los docentes se han comportado “prepotentes e irresponsables” al no dar seguimiento a situaciones de violencia en la escuela, así como que luego de cuatro años de laborar “es justo que ahora se les dé la oportunidad a profesionales de las propias aldeas”. Los que adversan la idea acusan de autoritarios y malos manejos de fondos a los miembros del comité que tomó la decisión.

El ejemplo es una clara muestra de por qué la contratación de los docentes no debe estar en manos de los padres de familia. Las distintas disciplinas vinculadas a la administración de personal recomiendan que la selección y contratación de profesionales sean hechas por especialistas y no necesariamente por los usuarios directos del servicio.

En ninguna empresa, pública o privada, preste servicios o produzca bienes, se permite al usuario o consumidor seleccionar obreros, funcionarios, dependientes, gerentes o jefes. Los sistemas de selección y contratación de personal, mientras más tecnificados, mejores resultados producen.

La selección de maestros no es la excepción. Durante años autoridades y organizaciones magisteriales han venido perfeccionando los procesos para su selección y posterior contratación. Mientras aquéllas demandan cada vez más que los candidatos a una plaza aprueben con mejores notas distintas pruebas de conocimiento y habilidades didácticas, el magisterio agrega a ello la necesidad de que se estimule al maestro que lleva años en el área rural, permitiéndole aproximarse a una ciudad donde pueda estar más próximo de su familia.

Ambas cuestiones se han venido conjugando en lo que a los maestros con plaza fija en el sector público se refiere. En el subsistema llamado de Pronade, en cambio, los maestros son contratados directamente por los padres de familia, sin que éstos posean mayor experiencia ni formación para tal tarea, por lo que criterios como “beneficiar” a los vecinos y amigos si bien pueden ser usados con sabiduría popular, también son la puerta a clientelismos y hasta prácticas corruptas como en la nota antes citada se ejemplifica.

La posibilidad que tenga el maestro de realizar con eficiencia su labor de enseñar y educar depende, en mucho, de la independencia que pueda tener con relación a los intereses particulares de los padres de familia. Deberá enseñar lo que la norma nacional le pide que haga, y deberá tratar a sus alumnos sin discriminación ni favoritismos. Si bien estas prácticas pueden no ser de aplicación universal, en nada ayuda para su logro que padres de familia se inmiscuyan en sus labores.

El maestro para lograr sus objetivos debe tener en los padres de familia sus mejores aliados, y éstos respetar su independencia y calidad profesional. Hacer del padre un contratista no sólo enturbia esas relaciones sino, lo que resulta más peligroso, hace del maestro un instrumento de los intereses particulares, convirtiéndolo en fuente de conflicto en lugar de ser actor principal del proceso de cohesión social.

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.