Vocación privatizadora
Por Virgilio Álvarez - Guatemala, 14 de mayo de 2008
...es aquí una ideología tan entronizada que hasta los socialdemócratas la traen en sus venas.
Financiar con recursos públicos seguros privados, responde a la lógica privatizadora...
La avalancha de sucesos de toda índole, que en las últimas semanas hemos vivido los guatemaltecos, hace que al centrarnos en los más dolorosos, impactantes o masivos, dejamos de lado algunos que, por sus características, tienden a modificar las instituciones públicas, aunque aparezcan ingenuos o cargados de inconmensurable bondad.
Esto parece ser lo que ha sucedido con el acuerdo gubernativo que dispone conceder a todos los maestros del sector público un seguro médico privado. Por radio y televisión, el Gobierno lo anuncia como un elemento más en el proceso de dignificación de la función docente, lo que no se puede cuestionar. Conceder a los maestros y sus familias mayor atención médica es digno de felicitación, como lo es también la concesión, por la vía del Pacto Colectivo de relaciones laborales, de más días de licencia de maternidad para las maestras.
Pero si el segundo acuerdo no debilita en nada al Estado y fortalece de manera significativa la labor docente, no sucede lo mismo con el seguro médico privado, que en estricto sentido y visión de largo plazo funciona en detrimento del IGSS, al que se le negaron recursos que, si se hubiese tenido clara conciencia pública, se le podrían haber otorgado condicionándole a mejorar y ampliar su atención al magisterio. Financiar con recursos públicos seguros privados, responde a la lógica privatizadora que tanto daño ha causado en América Latina.
En toda política pública es necesario considerar a sus principales beneficiarios, que en este caso resultan, por un lado, los maestros, servidores públicos que deben ser dignificados, y por el otro, un seguro médico privado que, fortalecido con recursos públicos, no se orienta a fortalecer los servicios públicos de salud, sino todo lo contrario. O es que, acaso, dentro del plan de Gobierno existe un compromiso con el fortalecimiento de la medicina privada.
No habría motivo para asombro si esta acción privatizadora hubiese sido realizada por gobiernos anteriores, etiquetados como gobiernos de empresarios y de clara vocación neoliberal. Sin embargo, el actual se autocalifica de socialdemócrata, en cuyo desiderátum tiene preponderancia el fortalecimiento del sector público.
Pero la preeminencia de la ideología privatizadora dentro de la sociedad guatemalteca es tal que los propios beneficiarios no se manifestaron en contra, a pesar de las incompatibilidades que entre ambos seguros se presentan: mientras el seguro médico privado no da al beneficiario acceso a medicinas, al público sí se las proporciona, pero no lo hará si no han sido recetadas por sus propios médicos.
Se dice que este beneficio acerca la salud a los docentes, sin embargo, para el maestro rural, el más abandonado y que vive en pequeñas poblaciones, tendrá de todas maneras que trasladarse a los centros urbanos, donde estarán los médicos asociados a este seguro privado. ¿Por qué no, entonces, haber usado esos recursos para fortalecer el IGSS y hacerle llevar salud a los docentes a las poblaciones donde hay falta de salud pública? Muy probablemente no hubo una abierta tendencia privatizadora, lo que nos muestra hasta dónde el neoliberalismo, ya caduco en muchas sociedades, es aquí una ideología tan entronizada que hasta los socialdemócratas la traen en sus venas.
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