Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

¿Lobos vestidos de ovejas?
Por Vida Amor de Paz - Guatemala, 8 de julio de 2007

Somos tan culpables como ellos, si nos prestamos a jugar su juego.

Ahora que proliferan criminales y narcotraficantes vestidos de políticos y que se ocultan bajo sábanas blancas buscando votos para alcaldías y otros puestos clave, hemos de tener cuidado, pues son lobos vestidos de ovejas y no todo lo que brilla es oro.

Ahora que se ha puesto de manifiesto que el crimen organizado ha penetrado en todas las instituciones del Estado, desde los puestos más insignificantes hasta los más poderosos, esa red pareciera estar en control.

Ojalá mantengamos muy abiertos los ojos durante estas elecciones y que los sobornos no nos tienten. Ojalá no seamos tan ingenuos para creer que si nos ofrecen dar un salón, preparar una fiesta, regalar una casa, un carro o algo semejante, no caigamos en la trampa creyendo que nos sacamos la lotería. Nadie da nada por nada; y, de aceptar regalos o favores sólo porque sí, podríamos habernos sentenciado a nosotros y a nuestras familias, puesto que pronto tendríamos que pagar los favores de vuelta y estaríamos a merced del crimen organizado para siempre.

No es que las fuerzas del mal puedan dominarnos, es tan sólo si les permitimos hacerlo. Ni tampoco que las fuerzas del mal nos hayan ya secuestrado, sino que dejemos que lo hagan. El hecho es que no nos debemos prostituir ni tentar con ofrecimientos que lo único que hacen es corromper nuestra alma, nuestro corazón y nuestra mente, al tiempo que ponemos en riesgo a nuestras familias. Recordemos que somos tan culpables como ellos si nos prestamos a jugar su juego.

Si aceptamos favores de los corruptos, somos también corruptos. Si hacemos negocios con ellos, jugamos su juego. Si votamos por un criminal, entonces somos parte del clan. Si nos dejamos sobornar por necesidad, ambición o coacción, no nos lamentemos más tarde.

Yo creo en mi gente guatemalteca. La que es limpia, transparente, buena y honesta, sin importar su etnia, credo o ideología. También creo que el bien puede más que el mal y, una vez nos pongamos firmes, el mal tenderá a autodestruirse.

Y aunque eso requiere de una masa crítica con la participación de todos, sé que se puede lograr.

Tengo fe en que todos somos capaces de querer el bien, y aquellos que hacen hoy el mal son capaces de redimirse. Pero como las mentiras pueden venir bien disfrazadas, no podemos caer de ingenuos. Una firmeza de carácter para decir “no” es imperativa ante cualquier circunstancia.

Digamos “no” en esta campaña electoral a quienes no se merecen tener poder, y digamos “sí” a quienes son políticos de carrera, con ideologías claras y sólidos planes de gobierno, separándolos de aquellos que son simplemente oportunistas. Digamos “sí” a aquellos que, aunque no son políticos de carrera, buscan el bien común para Guatemala.

Ni yo misma sé todavía por quién voy a votar, pero créanme, amigos lectores, que el primer requisito será que no esté en ninguna forma vinculado al crimen organizado. No votaré por lobos vestidos de ovejas. ¿Y usted?

Fuente: www.prensalibre.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.