Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 13 - 2016

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Cabildo Abierto
La huella de la tierra arrasada
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 11 de enero de 2016

Debemos seguir esa huella de sangre, de cobardía y de ignominia, para romper con la impunidad.

“Por donde he pasado, he dejado huella”, declaró Benedicto Lucas, cuando lo llevaban engrilletado a encarar la justicia, la que ha evadido durante décadas junto a los otros presuntos criminales, que alguna vez fueron militares. Ahora, a la ciudadanía y a los operadores de justicia nos corresponde seguir esa huella de sangre, de cobardía y de ignominia, para romper con la impunidad y dignificar a las víctimas.

Que nadie se engañe, no se va a juzgar a ningún soldado por matar guerrilleros en combate, pues esa eventualidad quedó resuelta con los Acuerdos de Paz; los 18 mandos militares que enfrentan la justicia son criminales de guerra que secuestraron, torturaron, violaron, esclavizaron y desaparecieron a civiles desarmados, no combatientes, incluyendo a ancianos, mujeres y niños.

Tampoco se les procesa por su ideología, ya que ni antes ni ahora es delito ser de extrema derecha, neoliberal o liberteco, aunque sí sigue estando penado ser comunista, como se consigna en el artículo 396 del Código Penal, que data de 1973.

Se les va a juzgar por delitos de lesa humanidad, dándoles todas las garantías del debido proceso, esas mismas que ellos les negaron a los presuntos sospechosos que capturaron y, sin derecho a defensa, los vejaron atrozmente, los asesinaron y los enterraron en los cuarteles.

Por esas razones no pueden acogerse a las amnistías vigentes, pues estas otorgan, para ambos bandos, indultos por delitos políticos y conexos. En este caso se les enjuicia por delitos de lesa humanidad, que no están incluidos en las amnistías y no prescriben, de manera que si no son condenados en un tribunal nacional, podrán ser procesados en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

Exactamente el mismo trato debe dar el MP a los crímenes de lesa humanidad que haya cometido la guerrilla; en materia de DDHH no se deben admitir excepciones. La Fiscal General informó el 6 de enero que el Ministerio Público (MP) investiga 118 denuncias, contra presuntos guerrilleros; explicó que los denunciantes no han colaborado ni aportado pruebas.

Para dejarlo claro, el uniformado que comete crímenes de lesa humanidad, deja de ser soldado; igualmente, el guerrillero que comete ese tipo de delitos, deja de ser revolucionario. Ambos se conviertes en criminales de guerra y deben ser juzgados.

Por ello, el valor de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de la ONU, que pudo probar que durante el conflicto armado interno hubo 201,500 víctimas; 161,500 ejecuciones y 40 mil desaparecidos. El 93% de las violaciones a los DDHH correspondió a las fuerzas armadas del Estado y a paramilitares, el 3% a la guerrilla. Para que haya reconciliación primero tenemos que conocer la verdad, luego debe haber justicia y reparación de los crímene; finalmente, debe haber garantías de no repetición.

Durante tres años el MP ha investigado los hechos y recabado pruebas. Solamente en la Zona Militar 21, de Cobán, se exhumaron 558 osamentas, relacionadas con 6 masacres; 22 son restos sin identificar, 443 son de adultos, 3 de ancianos y 90 de niños. A 14 de los sindicados se les vincula a estos crímenes; a los 4 restantes por la desaparición forzada del niño Marco A. Molina, de 14 años. Evidentemente, tampoco se juzgará a valientes.

Con los juicios que se avecinan no se están abriendo heridas, pues estas nunca cicatrizaron. Quienes abogan por “olvidar el pasado” o son cómplices, o son cobardes o son hipócritas. De una buena vez, debe haber justicia para poder pasar la página. Los ciudadanos no queremos venganza, queremos justicia pronta y cumplida. Nada más, pero nada menos.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.