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Cabildo Abierto
Niños y jóvenes descartables
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 24 de mayo de 2016

Nacer en Guatemala puede ser una bendición o una maldición, dependiendo de la clase social a la que se pertenece. La mitad de la población es pobre, compuesta mayoritariamente por niños y jóvenes “descartables”, a quienes se les niega el acceso a los alimentos, a la salud, a la educación, a la seguridad y a la justicia. Desesperados y sin futuro, muchos delinquen, se drogan o emigran.
Les llamamos el tesoro de la patria y les tratamos como escoria, negándoles el principal derecho del ser humano: la felicidad, según postulaba nuestro prócer Pedro Molina.

Según los datos de la Encuesta Nacional de Empleo e Ingresos de 2014, la población de menores de 18 años es de casi siete millones, de los cuales el 50.5% son de sexo masculino y 49.5% femenino. Se estima que el 16.6% de ellos trabaja en condiciones infrahumanas, sumando unos 702,087 menores que nunca tuvieron niñez.

Es sabido que estas cifras son un sub registro, pues la mayoría de empleadores oculta que contrata y explota niños, incluso menores de 14 años, que es la edad mínima requerida por la ley para laborar. Unos 305 mil niños menores de 14 años se desloman en fincas, en fábricas o en la calle, trabajando por cuenta propia.

Alienta saber que entre 2011 y 2014 el número de niños trabajadores disminuyó en un 3.7%, y que en el rango de 7 a 9 años el porcentaje disminuyó a la mitad.

Los estudios realizados reportan que los niños y niñas trabajadores laboran, en promedio 47 horas semanales, más que el tiempo que trabajan los adultos, según la legislación guatemalteca, que es de 40 horas semanales para el sector publico y 44 para el sector privado. Los infantes que no van a la escuela trabajan más, en promedio 58 horas a la semana,

A los niños pobres les va mal, pero a las niñas les va peor. Se les sobre explota en la casa y en el trabajo, o se les prostituye, porque no se las considera seres humanos. Más de una cuarta parte de los embarazos (26%) que se atienden en el país son de niñas y adolecentes, según la ONU.

Estadísticas del Observatorio de Salud Reproductiva (OSAR) indican que de enero a noviembre de 2014 se reportó un total de 71 mil embarazos en niñas y jóvenes, entre 10 y 19 años; de este porcentaje 5 mil 119 corresponde a menores de 14 años.

En materia de seguridad a la juventud pobre también le va mal. “Las víctimas de la violencia homicida en Guatemala son fundamentalmente hombres, jóvenes y pobres”, según el segundo informe Juventud, Seguridad y Justicia (2013), de la Oficina de DDHH del Arzobispado. La tasa de homicidios de hombres de 13 a 29 años, pasó de 29.9 por cada 100 mil en 2012, a 42.2 en 2013, mientras que en el caso de las mujeres la tasa se incrementó de 4.7 a 6.1, según el documento.

Sin perspectiva cierta, la juventud busca evadir esta dura realidad consumiendo alcohol y drogas. La “Encuesta Nacional sobre Uso, Abuso y Prevalencia del Consumo de Drogas en el Nivel Medio de Educación”, presentada el 18 de mayo, reporta que los adolescentes han experimentado con alucinógenos y drogas fuertes.

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