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Cabildo Abierto
De mangos y políticos podridos
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 30 de mayo de 2016

“Estamos limpiando el Congreso, haciendo que se retome la credibilidad. Estamos sacudiendo el palo para que caigan todos los mangos podridos”, declaró el Presidente del Congreso a elPeriódico. Es aplaudible la persecución penal de los diputados corruptos, pero es preocupante la pudrición de la política, de la justicia, de las empresas, de la banca, del deporte y hasta de las iglesias.

Como se ha evidenciado mediante las investigaciones del MP y la CICIG, vivimos en una cloaca de corrupción, que ha embarrado a casi todos los ámbitos de la sociedad; por ello, la lucha contra este flagelo debe ser asumido como una cruzada nacional.

Ya han sido capturados dos ex presidentes del Congreso, varios empleados y pende solicitud de retiro de antejucio sobre 17 diputados de la presente legislatura. Peor evidencia, imposible.

Lejos de alegrarnos, debería preocuparnos que el Poder Legislativo esté en manos de semejante caterva, pues éste es el órgano contralor de los programas y de los actos de gobierno, y debiera ser el centro del debate político, en cuyo seno se gesten los acuerdos nacionales que se requieren para sacar adelante al país. Urge depurar y dignificar al Congreso, mediante un proceso democrático.
Lamentablemente, la politiquería se ha convertido en el instrumento primordial para tejer las redes de la corrupción. Los políticos venales, en alianza con militares y empresarios corruptos, dieron origen a La Línea, que pudrió a la SAT, a las aduanas, a la Contraloría, a la PGN y a la Justicia.

Cooptados los órganos contralores, el MP y las Cortes, reinó la impunidad para funcionarios, empresarios, banqueros y hasta pastores apocalípticos, como Harold Caballeros.

El caso de Chico Dólar evidencia el maridaje entre partidos políticos, bancos y órganos contralores, para lavar casi mil millones de quetzales. La participación del Superintendente de Bancos, el tercer banco del sistema y dos influyentes diputados, así como el monto lavado y el largo tiempo de operaciones muestran que la impunidad campeaba en el país, hasta que la CICIG y las manifestaciones ciudadanas la frenaron.

Fue bajo este manto de impunidad que se cobijó Aceros de Guatemala para defraudar más de 750 millones de quetzales al fisco, una cantidad tan grande que, al pagarla, alcanzó para tapar el agujero presupuestario en materia de salud. Sin embargo, el pago de lo defraudado no frena la acción penal, que destapará nuevas sorpresas, pues el tribunal ya ordenó incautar todas las cuentas e inversiones de la empresa, a cargo de los cuatro bancos más grandes del sistema, que guardan dineros bien o mal habidos.

En el sonado caso de TCQ, no solo están involucrados políticos corruptos, funcionarios de la PGN y un magistrado de la CSJ; también está implicado el sindicato, una empresa trasnacional y se menciona al Banco GyT y a varias empresas como CONASA. Lo más alarmante es que representantes del empresariado insistan en que el turbio proyecto debe seguir, en aras de una competitividad sin ética. ¿Alguna vez tuvo ética el capital?

En el proyecto minero conocido como la Puya la corrupción llegó al máximo. La empresa desafía los fallos judiciales de las Cortes, sacando impunemente el oro en helicópteros de dudosa procedencia.

En ese mar de podredumbre, alienta que la opinión pública perciba a la Fiscal General y al Comisionado de CICIG como los personajes más influyentes en el país, y que la ciudadanía se manifieste en la plaza en apoyo al juez Miguel Ángel Gálvez. ¡Cosas veredes, amigo Sancho!

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