Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 13 - 2016

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Cabildo Abierto
Resistencia al cambio
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 25 de julio de 2016

La guatemalteca es una sociedad ultraconservadora. En todos los estratos sociales, políticos y étnicos hay una fuerte resistencia al cambio, en los órdenes cultural, religioso, social, económico y político, mientras el sistema tradicional cruje y se fisura por todos lados, producto de sus propias contradicciones.

El régimen económico se ha tecnificado, pero no se moderniza. Al “sistema finca” le aplicaron computadores y comunicaciones satelitales, pero su esencia sigue siendo cuasi feudal. No se paga el salario mínimo, se escamotean las prestaciones laborales, se falsea el sistema de pesos y medidas para calcular salarios, se mantiene la inestabilidad en el trabajo y el acoso sexual a las mujeres trabajadoras.

El sector empresarial sigue reclamando privilegios, exenciones fiscales y granjerías de todo tipo. A finales de la semana pasada, el juez Miguel Ángel Gálvez mencionó que el impulso de los inconstitucionales salarios diferenciados se hizo para favorecer una maquila de Roxana Baldetti.

Vale recordar que esta iniciativa, promovida por Pérez Molina, fue respaldada por varios sectores del CACIF, medios de comunicación y magistrados patronales, como Molina Barreto y Maldonado Aguirre. Este último, honrando su raigambre liberacionista, los volvió a proponer cuando fue fugaz e irrelevante presidente del país. A la iniciativa de la banda criminal del PP, se sumaron la cúpula empresarial y el conservadurismo judicial y mediático.

Algo parecido ocurre con la propuesta de reformas constitucionales del sistema de justicia, postulada por los presidentes de los tres organismos del Estado. La cúpula empresarial no quiere que se modifique el régimen de impunidad que siempre les ha favorecido, para lo cual torpedean la propuesta, aduciendo que se hagan las modificaciones mediante leyes ordinarias. Es decir, quieren que los cambios sean cosméticos, y no se aprueben cuestiones fundamentales, como la reforma penitenciaria o la jurisdicción indígena, añadiéndole racismo a su añejo conservadurismo.

Para darse baños de academicismo, el CACIF armó un conversatorio con conocidos abogados constitucionalista que, en su mayoría, les dieron la razón, ocultando que todos ellos han trabajado para la cúpula empresarial.

En el ámbito político las cosas son similares. Todos los partidos son aparatos electorales de poder, dirigidos por caciques, incluidos los que se reputan de izquierda.

El caso “Cooptación del Estado” demostró que las tibias reformas al régimen electoral, recién aprobadas, son totalmente insuficientes y obsoletas. Sin embargo, en la mesa legislativa que discuten las reformas electorales de segunda generación ya decidieron no abordar el tema de financiamiento a los partidos, con el aval de las ONGs que usurpan la representación social. Mientras haya financiamiento privado, con dinero o espacios mediáticos, habrá corrupción, y la democracia será una simulación, sin que haya alternancia en el poder.

En el ámbito socio-cultural el racismo campea por doquier. A la mayoría indígena se les niega el derecho a juzgar, a hablar y educarse en su propio idioma, a practicar su cosmovisión, a ser Pueblos con libre determinación.

En el ámbito religioso la situación es peor. El papa Francisco ya estableció que el cielo y el infierno nos los construimos en la tierra, pero aquí aún se discute si es pecado mortal usar condón. “Oyen tronar y no se arrodillan”, dicen las abuelas, lo cual se aplica a un sistema societario que se derrumba, gracias a la acción de los excluidos, que se hartaron de cargarlo.

www.albedrio.org


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.