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Cabildo Abierto
Guatemala sin rumbo ni perspectiva
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 9 de enero de 2017

Para poder avanzar, Guatemala necesita un rumbo claro y una perspectiva cierta, y no la tenemos. Requerimos de un programa de desarrollo nacional, en el que todos los sectores se vean incluidos, sin exclusiones ni privilegios. Se vienen tiempos difíciles, que requieren del concurso de toda la ciudadanía, comenzando por delinear nuestro futuro de manera concertada, arribando a acuerdos posibles.

El presente año inició con fuertes cuestionamientos al gobierno, por la falta de dirección en todas las materias. Lamentablemente, de la actual clase política no se puede esperar que emanen directrices viables. Los partidos políticos ni pueden ni quieren sacar adelante al país.

Lo preocupante es que tampoco el empresariado ni el movimiento social organizado superan las visiones sectoriales, y sus propuestas no logran entusiasmar al conjunto de la ciudadanía. Lo mismo pasa con la élites religiosas, académicas y artísticas. Carecemos de liderazgos nacionales y, por ende, de propuestas globales.

Bajo el dominio de regímenes represivos, excluyentes y racistas no ha sido posible que se desarrolle una ciudadanía consciente, crítica y comprometida, de la cual emanen líderes sociales, hombres y mujeres que, al frente de la nación, promuevan consensos y encabecen la marcha hacia un futuro con paz, justicia y desarrollo.

El asunto arriba descrito es conocido, el reto es definir qué hacer. Hay que partir de un debate nacional, en el que establezcamos quiénes somos, cómo estamos y hacia donde debemos ir. Se dice fácil, pero no lo es. Por ejemplo, hay un sector urbano, clasemediero y ladino, que se niega a aceptar que somos un país multinacional, donde cohabitan diferentes Pueblos, con diversas cosmovisiones, culturas y lenguas. Si no nos asumimos como una sociedad diversa, no podremos delinear un futuro común, donde la interculturalidad –tolerante y respetuosa- sea la argamasa que nos afiance como un país unido en la diversidad.

Cientos de diagnósticos, estudios y cifras nos demuestran cómo estamos. Contamos con una radiografía clara que evidencia que el principal rasgo de nuestra sociedad es la exclusión y el racismo. Estamos mal en todos los indicadores sociales básicos, pero es en el campo, entre los indígenas y las mujeres, donde hay más pobreza y hambre, y menos educación, salud, alimentación y justicia. Las cifras duras indican que excluimos a las dos mayorías del país: mujeres e indígenas. Así no se puede construir un programa incluyente y democrático hacia el desarrollo nacional.

Hay que comenzar por establecer que estamos mal y que a este infierno societario nos han llevado los modelos económicos, sociales, políticos y culturales que la clase dominante nos ha impuesto desde la Independencia.

Hoy día, en Guatemala y en el mundo, nos enfrentamos a una nueva tiranía, la de los dueños del dinero, aquellos que confunden democracia con mercado, república con empresa, y ciudadano con consumidor.

Frente al libre mercado debemos plantear que la gente está primero y vale más que las mercancías, y que la vida está antes que la competitividad; ante la depredación ambiental hay que defender a la naturaleza, como quien defiende su casa; debemos rescatar y dignificar la política –como el arte de hacer posible lo deseable- para contraponerla a las transacciones bursátiles, que han convertido al orbe en una bolsa de anti valores.

¿No está de acuerdo? Discutámoslo en un debate nacional, pero de nosotros depende definir un rumbo claro y una perspectiva cierta para Guatemala.

www.albedrio.org


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