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Cabildo Abierto
Se abrieron las grandes alamedas en Chile
Por Víctor Ferrigno F. - Guatemala, 22 de diciembre de 2021

Mi irrestricta solidaridad con Pedro Pablo y Oscar Clemente Marroquín, inclaudicables defensores de la libertad de prensa.

 

«Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor». Con estas palabras, Salvador Allende se dirigía por última vez al pueblo chileno, el 11 de septiembre de 1973, cuando cayó combatiendo en defensa de la democracia, ante el artero golpe de Estado de los militares.

Cuarenta y ocho años después, el Pueblo chileno ha hecho realidad este vaticinio, abriendo las grandes alamedas para que pase un movimiento ciudadano de millones de hombres y mujeres libres, que ha logrado gestar un proceso constituyente paritario, con participación de los Pueblos originarios, que fraguará un nuevo pacto social constitucional, erradicando el pinochetismo, y ha electo presidente a Gabriel Boric, un joven abogado de izquierda, que logró un triunfo incontestable con más del 55% de los votos, siendo el candidato más votado en la historia electoral de Chile, con un programa de gobierno basado en la inclusión social, proponiendo educación y salud gratuitas, y una renta básica.

Todos ellos, el movimiento progresista chileno, habrán de construir una sociedad mejor, como vaticinó Allende, el mártir de la democracia, quien optó por la vía electoral al socialismo y paradójicamente murió con un fusil en la mano, enfrentado a los militares traidores que atacaron con tanques y aviones artillados al Palacio de la Moneda, desde donde ahora gobernará Boric, quien ya anunció cambios estructurales graduales, incluida una reforma del ejército y de los carabineros, el cuerpo represivo que durante tres años ha reprimido las movilizaciones ciudadanas que están transformando a Chile.

En su primer discurso llamó al diálogo y a la concertación de todas las fuerzas políticas, pero también destacó que “el respeto a los derechos humanos, siempre y en todo lugar debe ser un compromiso inclaudicable y que nunca, por ningún motivo, un presidente le debe declarar la guerra a su propio pueblo. Verdad, justicia, reparación y no repetición”. Esta última aseveración implica que los militares y policías que durante 48 años han reprimido a su pueblo serán evidenciados y juzgados, las víctimas o sus familiares serán resarcidos, y que se implementarán medidas legales y administrativas para que no se repitan las violaciones a los derechos humanos.

Gabriel Boric quedó segundo en la primera vuelta electoral frente al ultra derechista Antonio Kast, pero logró articular una amplia alianza con la mayoría de fuerzas progresistas para remontar el balotaje y arrasar en la segunda vuelta.

El éxito de Boric fue gracias al voto femenino: 68% de las mujeres menores de 30 años lo respaldó. Respecto al voto femenino mayor de 30 años, el análisis de la plataforma Decide Chile plantea que un 56% apoyó a Boric. En el tramo de 50 a 70 años la participación de las mujeres fue de un 59%, de las cuales más de la mitad se inclinaron por el ex-dirigente estudiantil (53%). En su primera alocución el presidente electo agradeció a su jefa de campaña, Izkia Siches, a quien le reconoció ser una pieza clave del triunfo progresista. En varias oportunidades ha reiterado que su gobierno será paritario y feminista, y que defenderá los triunfos y demandas de las mujeres. "La no discriminación y detener la violencia va a ser fundamental en nuestro gobierno", dijo.

El triunfo de Boric es de la mayor relevancia en la geopolítica continental, e influirá en las elecciones de Brasil y Colombia el año entrante, donde Lula y Gustavo Petro son los favoritos, según las encuestas. De concretarse estos dos triunfos, las principales economías de América Latina estarán gobernadas por fuerzas progresistas y presentarán un frente democrático para enfrentar las desigualdades que agobian a los excluidos del continente, en la época pos-Covid, y se concreten los ideales de fraternidad bolivariana.

Como anunció Gabriel Boric, enfrentamos un cambio de época, y “si Chile fue la cuna del neoliberalismo, también será su tumba”.


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