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PNC: Hay que apoyar iniciativa PDH-USAC-Iglesia
Por Víctor Gálvez Borrel - Guatemala, 19 de febrero de 2007

Se plantea una reforma policial con depuración y refundación de la PNC.

La cobertura de la visita de Bush no opacó la crisis de la PNC como noticia central en la mayoría de medios de comunicación del país, indicador de la importancia que la opinión pública concede a dicho tema.

Es necesario aprovechar entonces el “desbordamiento del vaso” que representan los asesinatos de los parlamentarios salvadoreños y de los supuestos policías implicados, para actuar a fondo sobre la seguridad ciudadana en Guatemala.

Estas macabras ejecuciones, por la descarada impunidad con que se cometieron y por las presiones internacionales para esclarecer sus circunstancias, comprobaron las denuncias, largamente acumuladas pero igualmente desestimadas, sobre grupos criminales en la PNC (escuadrones de la muerte).

Tales grupos se encargarían de limpieza social (ejecución de mareros, niños de la calle, prostitutas, travestis, rateros y asaltantes, entre otros) pero también, de ofrecer servicios al crimen organizado y narcotráfico (quienes presumiblemente habrían ejecutado a los policías en El Boquerón para silenciarlos).

La corrupción y contaminación criminal en la PNC, mostrarían que este cuerpo de seguridad, lejos de haberse reconstituido (como lo establecían los Acuerdos de Paz) muestra una espeluznante continuidad con la vieja Policía de los años de la guerra interna (1962-1996). Y ello, porque la mayoría de sus miembros y mandos se reciclaron de una organización dedicada al terrorismo de Estado a la PNC. Un comportamiento común resalta tanto en la anterior Policía como en la actual PNC: la ejecución de los sospechosos en lugar de su consignación a los tribunales. Esta fue la pauta durante los años del conflicto armado, y explica por qué en Guatemala nunca hubo “presos políticos”, pero si “muertos y desaparecidos” por razones políticas. Es un comportamiento macabro que todavía no ha sido erradicado, al menos en la PNC.

La iniciativa de la PDH-Usac-Iglesia plantea una reforma policial con depuración y refundación de la PNC. Para ello, propone una Comisión de Alto Nivel (integrada en forma amplia) que discutiría un nuevo modelo de Policía, y considera un horizonte de ejecución de varios años.

También incluye decisiones inmediatas y prácticas: disolver la DINC y trasladar sus funciones de investigación a otro órgano y solicitar a la ONU, urgentemente, un contingente social para apoyo inmediato de la seguridad pública en el país. Algunos han mostrado escepticismo por la disolución de la DINC, pensando que podría entorpecerse la investigación criminal en curso.

Cabría preguntarse de cuál investigación se habla, si las denuncias acumuladas muestran que tal investigación es casi nula, y además, la DINC ha sido cobijo de escuadrones de la muerte. Otras críticas peregrinas señalan que no debe refundarse la PNC porque ya se refundó una vez; como si debido a que un cambio salió mal ya no se debe intentar otro. La PNC tiene un defecto de nacimiento y la población esperaría que cambie a fondo: no basta con reiterar “depuraciones” que en la práctica no se cumplen y que dejan impunes los crímenes.

Hay que apoyar la iniciativa señalada, pero urgir a que se inicie ya, pues la tendencia de la administración es a aceptar tales iniciativas retóricamente, sin ejecutarlas. Tampoco conviene que proliferen las propuestas por el riesgo de dispersión, unido a esa tendencia secular del Estado a aceptarlo todo, sin comprometerse en nada.

Fuente: www.sigloxxi.com


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