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Corrupción
Por Valerio Ibarra Rodríguez - Guatemala, 28 de octubre de 2004
asecovir@c.net.gt

La semana pasada circuló en todos los medios de comunicación, el informe de Transparencia Internacional (TI) en torno al Índice de Percepción de la Corrupción (IPC), éste se divulga cada año, y tristemente colocó a Guatemala en el puesto número 123 de 146, de los países más corruptos, según el informe es el puesto más bajo que hemos ocupado en los últimos cuatro años, se nos ubica en el área roja.

En cambio Costa Rica y El Salvador, ocupan el 41 y 51 respectivamente, de los países menos corruptos.

El corrupto no es únicamente el que hace negocios sucios y fraudulentos, corrupto también es aquel que no cumple ni desempeña el cargo para el que fue electo o nombrado como debe ser. Por esa razón, el desgobierno de Portillo se caracterizó por ser un equipo de ladrones y de no cumplir con sus obligaciones que tenían que desempeñar. Las actuales autoridades gubernamentales no están cumpliendo con sus obligaciones para las que fueron electas y nombradas. La violencia crece cada día, igualmente la anarquía, pero el Presidente sigue asistiendo a actos intrascendentes, en lugar de sentarse a trabajar y buscar soluciones a los grandes problemas que nos aquejan.

Los costarricenses nos han dado una gran lección con el castigo a los corruptos, metiendo al bote a dos ex presidentes, y por esa razón se encuentran entre los países menos corruptos, pero aquí en Guatemala, nuestros ex gobernantes andan muy tranquilos porque saben que no se les hace nada, todos se tapan con la misma chamarra (hoy por ti, mañana por mí). ¿Qué ha hecho el actual gobierno para solicitar a México la extradición de Portillo? Nada, absolutamente nada. Como gran proeza se llenan la boca en decir que están presos el ex vicepresidente Reyes López y otros ex funcionarios del desgobierno de Portillo, pero los peces gordos andan libres y muy seguros de que no les van a hacer nada.

La corrupción no se da sólo en el ámbito gubernamental, también se da en el sector privado, como muestra miremos lo que está sucediendo actualmente con el transporte urbano y extraurbano. Los transportistas han pretendido abusivamente incrementar el precio al pasaje en una forma exagerada, que no es congruente con el alza que han sufrido los combustibles, especialmente el diesel.

En el matutino elPeriódico del día de ayer, aparecen muy tranquilos el ex presidente y alcalde, Álvaro Arzú con el ex alcalde y presidente, Óscar Berger, dando declaraciones del resultado de la reunión que sostuvieron con los transportistas, estos pedían un subsidio de Q 18 millones, y el Gobierno les ofreció Q 10 millones, al final no se llegó a ningún acuerdo, los transportistas se pusieron los moños, se enojaron y no aceptaron la propuesta gubernamental. Arzú y Berger tienen 18 años de estar "queriendo" resolver este problema, pero no han hecho absolutamente nada. Se preocupan por el costo político que este problema les puede causar, y es más cómodo entretener la pulga, aunque al pueblo de Guatemala se lo lleve el diablo.

Subsidiar el transporte urbano no es lo más justo que puede haber, ¿qué culpa tienen los habitantes de los lugares más recónditos del país por los aumentos al transporte urbano de la capital? ya que al final de cuentas todos los guatemaltecos lo tenemos que pagar indirectamente con los impuestos. Subsidiar el transporte urbano es la salida más fácil y cómoda para el Gobierno, eso también es corrupción.

La municipalidad capitalina por lo visto anda urgida de captar más ingresos, y por esa razón cometen ciertas arbitrariedades, por ejemplo, con el control de velocidad de los vehículos automotores, se apuestan escondidos dos policías de tránsito con el velocímetro y un radio, dizque controlando la velocidad de los vehículos, a pocos metros adelante, se encuentra el grueso de policías parando y poniendo remisiones a diestra y siniestra. Tuve la oportunidad de ver por un momento cómo realizan dicho operativo y me llamó la atención que los buses andan a unas velocidades exageradas, exponiendo la vida de los pasajeros, pero la policía no los paran para sancionarlos, en cambio a los conductores de los carros inmediatamente les ponen la consabida remisión, entonces da la impresión que no se actúa parejo, que hay favoritismos, y eso también es corrupción.

Da tristeza que Guatemala no salga del atolladero, nos seguimos disputando los primeros lugares pero en corrupción, hambruna, violencia, desempleo, violación a los derechos humanos, etc.

Tomado del diario La Hora - www.lahora.com.gt


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