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Nuestra posición sobre las compañeras feministas revolucionarias socialistas
Por Walda Barrios-Klee - Guatemala, 31 de mayo de 2007

1. Valoramos ampliamente la propuesta feminista que no piensa diferente la lucha de las mujeres y la lucha por el socialismo. La calidad feminista de Rosa Luxemburgo no admite ponerse en duda por el carácter marginal, de sus textos sobre la mujer. Esta revolucionaria dio aportes fundamentales para entender la reproducción de capital desde el punto de vista científico usual en la Alemania de su época; así como su posición decidida contra la opresión, le significó ser asesinada por sicarios del gobierno. De esa cuenta, encarna en los hechos el ímpetu de la lucha de las mujeres por emanciparse del régimen opresivo del patriarcado capitalista.

2. También pensamos que las feministas preocupadas por las cuestiones cotidianas que deban ser asumidas desde la situación de la clase obrera nos da mucha fuerza. Alejandra Kollontai representa desde nuestra perspectiva una posición pionera para revolucionar las relaciones de género inmediatas. Embajadora de la revolución, amiga de Lenin, líder revolucionaria rusa y prototipo de la mujer liberada, anunció muchas de las posiciones que identifican a las mujeres feministas de la actualidad.

3. Hemos puesto como ejemplo, las posiciones de Rosa Luxemburgo y Alejandra Kollontai para destacar la consideración partidaria compartida que ambas asumieron.

Siempre consideraron que sus posiciones debían estar nutridas de un consenso inmediato que agrupara a las trabajadoras y trabajadores esclarecidos. Jamás asumieron posiciones individualistas, de rompimiento a ultranza y mucho menos, acciones disolventes que favorecieran los intereses de la clase dominante.

4. Durante esta campaña electoral, han cobrado fuerza las críticas que se nos dirigen desde posiciones donde se hace referencia a grandes revolucionarios, en especial León Trotsky. Estos compañeros (utilizo con todo respeto y propiedad el término), se han dado a la tarea de calificar a los candidatos de URNG-MAÍZ, en un ejercicio que recuerda la división entre buenos y malos. De esa cuenta, en sus clasificaciones algunos de nuestros camaradas (también utilizo la palabra con conocimiento pleno), resultan ser derechistas por impulsar un programa de transición, como la estrategia para acumular fuerza. Las críticas han llegado hasta los extremos más risibles pues reivindican que se implanten granjas colectivas, en contra de la posición de “derecha” de impulsar las demandas del movimiento campesino guatemalteco organizado, a favor de la reforma agraria integral en ciertas regiones y el desarrollo rural integal en otras, atendiendo a su diversidad social y natural. En otras palabras, los compañeros sentimentalmente favorables a Trotsky, reivindican una política de Stalin para Guatemala.

5. Mientras esto sucede con algunos compañeros, nuestras hermanas de Pan y Rosas se han dado a la tarea de hacer avanzar nuestras bases ideológico políticas. En lugar de estar calificando a nuestros compañeros de lucha, buscan generar un debate informado para hacer avanzar nuestras posiciones ideológicas. Reconociendo el carácter extraordinario que se generan por los comicios generales, han aprovechado el entusiasmo que se ha despertado entre las mujeres de izquierda para discutir textos que provean a nuestras compañeras de bases teórico-políticas que les permita pasar de la demanda inmediata a la lucha feminista por un cambio en el sistema del patriarcado capitalista.

6. Personalmente considero que el debate ideológico es conveniente y nos fortalece. Sin embargo, soy clara en afirmar que no es en el mundo de los principios o de la “corrección política” donde conseguimos la hegemonía. Por lo tanto, advierto que la lucha principal debe darse en la organización concreta, cotidiana de las trabajadoras y otras mujeres del pueblo. La unión de las mujeres debe ser una realidad organizativa concreta y no buena voluntad. De la misma manera, los sindicatos con hegemonía femenina deben promoverse y organizarse y contar con líderes mujeres rechazando cualquier intento masculino de representación de mujeres. En esta lucha, los mecanismos de la democracia representativa no pueden desecharse. Reconocemos que en esta etapa, a pesar del carácter inequitativo de las bases de nuestra posición frente a nuestros adversarios, no dejamos de lado el principio de que una persona es igual a un voto. Y, aun así, estamos seguros que venceremos.

7. Estimadas compañeras, la prospectiva del futuro insinúa que nuestro movimiento amplio de izquierda habrá de estar compuesto de tendencias político-ideológicas. Que se abran mil flores que compitan cien escuelas. Todas habrán de contribuir al cambio revolucionario del país, al fortalecimiento de la democracia y el respeto de las libertades. Hoy, saludamos a nuestras compañeras de Pan y Rosas que han comprendido que una campaña política para la izquierda, significa agitación y difusión de nuestro pensamiento entre las masas del pueblo.

8. Cuando me preguntan, algunas veces no sin disimulada mala intención, si pienso que podría ganar las elecciones; les respondo que ya ganamos. En efecto, las feministas ganamos que nuestra voz se escuche, que nuestro programa de lucha sea cada vez más difundido y compartido por las trabajadoras del país, que la necesidad de reconocer los derechos de todas las mujeres se exprese también en un avance de nosotras en todos los ámbitos. En efecto, por nosotras, en el futuro, habrá más mujeres en cargos públicos.

Persistamos en nuestra lucha. Todas y todos tenemos nuestro corazón en la izquierda.

Guatemala, 31 de mayo de 2007

Fuente: Enviado a la redacción de Albedrio.org por medio del correo electrónico.


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