Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 4 - 2007

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

Una realidad obligada
Por Yuri Mellini* - Guatemala, 22 de abril de 2007

Nuestro país posee una riqueza biológica cada día más diezmada.

El Día de la Tierra es un momento para reflexionar sobre el cambio climático, incómoda verdad, que –pareciera– la mayoría no quiere aceptar y, por lo tanto, hablar.

En Guatemala esta situación no es un cuadro del Apocalipsis, mitad surrealista, mitad ficción. Es una vivencia y realidad cotidiana, la cual, para aquellos que lo dudan, se hace manifiesta a través de la variabilidad climática que en las últimas dos semanas nos ha afectado.

Tiene su causa en un deterioro del entorno ambiental, caracterizado por la pérdida de la cobertura forestal, que ha traído alteraciones al ciclo hidrológico y con ello las manifestaciones climáticas por todos percibidas, que tienen impactos negativos en la salud de la ciudadanía, así como escenarios que van desde los optimistas, pesimistas y normales sobre situaciones que afectan la seguridad alimentaria y nutricional, la pérdida de la biodiversidad, el detrimento en la calidad de vida y, sobre todo, la pérdida de la seguridad ambiental.

Nuestro país posee una riqueza biológica cada día más diezmada y con una calidad ambiental en franco deterioro. Abundantes promontorios de basura y desechos sólidos, contaminación de las fuentes hídricas, talas ilícitas, tráfico ilegal de fauna y flora silvestres, polución de la atmósfera y agotamiento del suelo, además de la vulnerabilidad y el riesgo ambiental que nos caracterizan.

Nuestros principales bienes naturales, las áreas protegidas, son cada día amenazadas, destruidas y usurpadas, sin que exista la conciencia de la utilidad de los servicios ambientales, como la producción de agua, oxígeno, suelo, fijación de carbono, reservorios de biodiversidad, reguladoras del clima y protectoras ante los desastres naturales.

¿Quién saca a este presidente de su irracional criterio de que la generación de empleo se fundamenta en la minería metálica a cielo abierto en El Estor; la explotación petrolera en la Laguna del Tigre; los monocultivos de palma africana, banano y caña de azúcar en la costa sur; los megaproyectos en la Franja Transversal del Norte; las bandadas de “turismo zopilote” en El Mirador, Yaxhá y Tikal, y las inversiones a lo largo y ancho del país, sin considerar los impactos y el análisis de costo beneficio intergeneracional ambiental?

En 1998 tuvimos el huracán Mitch, y en el 2005, la tormenta tropical Stan, y de plano no aprendemos. Es tiempo de revisar nuestros patrones de consumo, nuestra política de desarrollo y nuestra visión del futuro.

¿Qué deseamos para los que, aun sin haber nacido, heredarán de nuestra generación un ambiente degradado e impactado irreversiblemente?

(*) Director del Centro de Acción Legal-Ambiental y Social de Guatemala (Calas).

Fuente: www.prensalibre.com - 220407


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.