Editorial
LA EXPECTATIVA SOCIALDEMÓCRATA Guatemala inicia el año 2008 con el escepticismo que caracteriza a su escamada ciudadanía, debido sobre todo a las expectativas que suscitó la súbita definición de socialdemócrata que el presidente electo Álvaro Colom tuvo a bien darle a su próximo gobierno.
Ante el implacable aplastamiento que la oligarquía ejerce sobre pequeños, medianos y grandes empresarios para que no expandan el capitalismo sin su participación a la cabeza de las inversiones, las capas medias y la pequeña burguesía han empezado a fascinarse con Hugo Chávez y con la posibilidad de un gobierno local que desafíe a los oligarcas y a sus ejércitos privados, los cuales también constituyen el estamento ejecutor de las transacciones del narcotráfico mediante la fuerza de choque de las pandillas juveniles y los delincuentes de poca monta.
Cuando el nuevo presidente y su gabinete tomen posesión del gobierno el día 14 de enero, la ciudadanía estará a la espera de las primeras disposiciones ejecutivas. Pero la esperanza socialdemócrata se ha empezado a desvanecer debido a algunas actitudes del presidente electo, entre las cuales destaca el haber cedido el Ministerio de Educación (Mineduc) a Ana de Molina, una ex ministra de finanzas comprometida con darle continuidad a la gestión neoliberal y privatizadora de la educación que ejerció la conocida ingeniera que manejó el Mineduc en la administración saliente.
En efecto, la imposición que la oligarquía logró en la cartera educativa implica el aseguramiento de millonarios negocios privados, en relación con impresión de textos escolares y otros materiales, así como la continuidad de las políticas educativas privatizadoras y tecnocratizantes que, para satisfacer las demandas de los TLC, diseñó el neoliberal Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN), cuya puesta en práctica provocó el enfrentamiento entre las autoridades ministeriales de extrema derecha y el gremio del magisterio, paralizando así la reforma educativa.
Ya la prensa derechista ha empezado a atacar el hecho de que el movimiento de maestros haya logrado imponer a los tres viceministros que acompañarán a la nueva ministra en su gestión y, sin duda, el neoliberalismo oligárquico tratará de comprar su complicidad en el negocio de la educación que la oligarquía busca consolidar desde el despacho ministerial. Si lo logra, esto le permitirá continuar desbaratando a las escuelas normales y privatizando los servicios educativos.
Uno de los nuevos viceministros, Olmedo España, era el cuadro del movimiento magisterial para encabezar el Mineduc, pero ahora tendrá que asumir solo la vigilancia para que la planificación educativa de Guatemala no tome derroteros que nieguen el historicismo, la capacidad letrada de análisis y síntesis, y la creatividad basada en el aprendizaje de contenidos específicos. La sustitución de estos criterios por los de “aprender jugando” con “tecnología en el aula” sólo sirve para crear más adictos a los medios audiovisuales y para promover los intereses de Microsoft y sus detallistas locales. Como auxiliar del aprendizaje de contenidos letrados, la tecnología es invaluable. Pero como sustituta de aquél es un desastre comprobado en el bajón de calidad que la educación mundial ha experimentado desde que adoptó esta moda de mercado.
Olmedo España sería, sin duda, la única esperanza visible en el nuevo Mineduc. Por eso mismo estará sujeto al escrutinio minucioso de los formadores de opinión y de quienes siguen teniendo la expectativa de que en
Guatemala se instaure un gobierno de veras socialdemócrata. Es decir, los pequeños, medianos y grandes empresarios antioligárquicos, y los educadores que, como él, sí saben de educación.
La expectativa sigue. Es de esperar que el pueblo de Guatemala no vaya a sufrir otra decepción y tenga que volver a lanzarse a las calles. www.albedrio.org |