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Debate centroaméricano
Iosu Perales: “Hubo unos buenos tiempos y quiero creer que habrá otros buenos tiempos y de nuevo Nicaragua será una plaza que convoque a la solidaridad”
Por Andrés Cabanas - Nicaragua, 2 de abril de 2007

En el local de la “Asociación de Compañeros Combatientes y Colaboradores Históricos Héroes de Veracruz” de la ciudad de León, las fotografías sepia de los héroes y mártires conviven sin transición con el cartel rosa chicha del candidato y ahora Presidente Daniel Ortega.

Pero la llegada del sandinismo al gobierno, diecisiete años después de la derrota electoral de 1990, no es una mera continuidad ni una elipsis de la historia. Nicaragua es distinta y también los actores y el movimiento que protagonizaron uno de los episodios más hermosos y dignos de la historia centroamericana.

Iosu Perales analiza en esta entrevista la complejidad de la Nicaragua actual. Perales es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ejerce el periodismo y es autor de varios libros de ensayo y novela, entre ellos “Nicaragua en la memoria: los buenos años”

Iosu Perales analiza en esta entrevista la complejidad de la Nicaragua actual. Perales es licenciado en Ciencias Políticas y Sociología, ejerce el periodismo y es autor de varios libros de ensayo y novela, entre ellos “Nicaragua en la memoria: los buenos años”

¿En qué se diferencia la Nicaragua de hoy de la Nicaragua de los años ochenta?

Lo fundamental es que las políticas neoliberales han extendido el hambre, han adelgazado de forma extraordinaria los servicios públicos de salud, han facilitado la vuelta a indicadores alarmantes de analfabetismo, han multiplicado el desempleo.

Pero no sólo han cambiado negativamente las condiciones materiales, ha cambiado el Frente Sandinista de Liberación Nacional, FSLN. Algunos dirigentes sandinistas entraron paulatinamente en un deterioro moral: rompieron las promesas que habían jurado no romper jamás y se hicieron empresarios aprovechando para ello recursos que le robaron al Estado. Pocos años después pactaron, con un presidente corrupto, Arnoldo Alemán, el reparto del poder judicial para blindarse de los jueces, y entraron en un proceso de sumar méritos para obtener el perdón del cardenal Obando y Bravo que fue uno de los “generales” de la contrarrevolución y ahora es un aliado de Ortega. Definitivamente ha habido muchos cambios en Nicaragua.

Ya has apuntado el deterioro moral, los pactos marcados por la corrupción. ¿Cómo se desempeñaba el FSLN en tiempos de la revolución y cómo se desempeña hoy?

El FSLN que derrocó a Somoza, con todos sus defectos de verticalismo, fue una fuerza que convocaba a la esperanza. Era portador de un gran impulso ético y además fue capaz de diseñar políticas sociales que movilizaron a decenas de miles de nicaragüenses. La cruzada de alfabetización, por ejemplo, fue una obra humana que respondía a un eje de solidaridad y a un afán de vencer a la ignorancia e incorporar a todo el pueblo a un proyecto de modernización y justicia.

Aquel sandinismo gobernó once años al servicio de la gente, aun cuando cometió errores sonados como el de llegar a las zonas rurales con una concepción de revolución urbana, o el de practicar un sectarismo bien reflejado en aquella pinta en las paredes que decía “si no vigilas te vigilamos” como si la conciencia pudiera transformarse mediante el imperativo de la represión.

Por el contrario, Daniel Ortega y su grupo de amigos han convertido la ética en un instrumento utilitario y se han amoldado a las exigencias del empresariado y de los viejos enemigos de la revolución. Han traicionado aquella afirmación que tanto nos emocionó: “Llegamos pobres al poder y nos vamos pobres” y no son portadores de un cambio de sociedad, todo lo más podrán mejorar en algunos aspectos la vida de la gente.

¿Es Daniel Ortega el hombre más poderoso de Nicaragua, como afirma la revista Envío de noviembre de 2006?

No he leído ese texto de Envío y no sé en que datos se basa y desde que ángulo aborda el asunto.(1) En todo caso es una afirmación que me parece exagerada. Los Pellas es la familia más poderosa en el ámbito económico. Si hablamos de poder de movilización desde la manipulación de las creencias tal vez sea el Cardenal Obando y Bravo el más poderoso.

Lo que sí creo es que Daniel Ortega es el más poderoso en la esfera política. Nadie como él tiene una guardia pretoriana absolutamente fiel y una tropa de cuadros clientelares repartida por el país en disposición de hacer lo que se le ordene. Ortega tiene encadenado a otro poderoso como es Arnoldo Alemán cuyo devenir personal depende de las disposiciones del ahora Presidente. El caudillo Daniel Ortega pactando con el caudillo Arnoldo Alemán, que por cierto fue invitado a la toma de posesión del primero, hace un enorme daño a la democracia en Nicaragua.

¿Cómo ha sobrevivido este poder a 16 años de gobiernos neoliberales y también al desgaste interno del sandinismo?

El poder de Daniel Ortega es resultado de una confluencia de hechos. Uno es que él representa para mucha gente la revolución de los ochenta y eso le ayuda a proyectarse como un hombre providencial que todavía despierta esperanza.

El partido mejor organizado y más amplio de Nicaragua también es una fuente de poder. Lo es además el poder económico que reúne la burguesía sandinista y que lo ha elegido como su líder.

¿Quiénes componen la burguesía sandinista?

La “piñata”, realizada después que el FLSN perdió las elecciones en febrero de 1990, no fue otra cosa que un masivo reparto de bienes del Estado que favoreció a dirigentes y partidarios del Frente Sandinista en todos los niveles.

La segunda “piñata” ocurrió durante el gobierno de Violeta Chamorro, cuando el FSLN consintió en la privatización de bienes y empresas estatales a cambio de que el 30% pasara a manos de los trabajadores, una operación que nunca se dio, ya que los verdaderos beneficiarios fueron líderes sindicales corruptos que en su mayoría vendieron lo que les tocó del reparto.

Este es el telón de fondo de un proceso que permitió a líderes sandinistas como los hermanos Ortega, Bayardo Arce, Tomás Borge -por citar a cuatro Comandantes de los nueve que formaron la Dirección Nacional- y otros pasar a formar parte de la elite de nuevos ricos. Tierras, hoteles, camaroneras, bosques, ingenios, negocios monopólicos de exportación e importación, son propiedad de connotados sandinistas convertidos en empresarios de primer nivel a escala de Centroamérica.

Hablas del deterioro moral de la dirigencia del FSLN. Es inevitable aquí hacer referencia a un juicio por abuso sexual promovido por Zoilamérica Narváez, hija de Rosario Murillo e hijastra del actual presidente Daniel Ortega. Este tema quedó en un segundo plano durante la campaña electoral…

La verdad es que a la velocidad en que transcurren los acontecimientos el caso Zoilamérica ha quedado casi olvidado(2). Creo que Daniel Ortega, tras la denuncia de Zoilamérica, debió haber dimitido de todo cargo público y partidario, pero lejos de ello se aprovechó de la existencia de una doble moral muy extendida en Nicaragua, que esconde las relaciones de incesto para ocultar su propia culpa. Lo más deprimente es que su propia esposa Rosario Murillo se puso de su parte y cargó contra su hija.

Si el “caso” Zoilamérica no jugó papel alguno en la campaña electoral, es paradójico que el incesto y las violaciones si estuvieran en el debate electoral por la vía negativa de la suspensión del aborto terapéutico. En un país en el que los embarazos no deseados y en menores de edad dan cifras alarmantes, un señor que protagonizó un escándalo de abusos sexuales sobre su hijastra tomó la decisión de apoyar la posición reaccionaria de la Iglesia Católica con el fin de acumular posibilidades electorales. Es terrible.

A pesar de esta “debacle moral” Daniel Ortega recibe apoyos externos, incluso del destacado intelectual y hombre de convicciones éticas, Francois Houtart

Él dio su apoyo a Daniel Ortega con argumentos que me parecen inaceptables: separó su vida privada y pública desconsiderando la primera.(3) Para Houtart es suficiente la “ética anti-neoliberal” y con ello comete dos errores: hacernos creer que Daniel Ortega es un luchador contra el neoliberalismo y reducir la visión del cambio social y de la democracia al ámbito económico.

La ética es, entonces, una de las perdedoras en la reciente historia de Nicaragua

En política hay dos grandes escuelas de pensamiento respecto de la relación con la ética. La del consecuencialismo o ética utilitaria y la de las convicciones. Hoy día la primera es hegemónica en la acción política: todo vale, incluida la guerra sucia, si se trata de lograr bien el poder, bien un objetivo. Así por ejemplo me he encontrado con personas que justifican la decisión del FSLN de eliminar la ley de aborto terapéutico con tal de ganar el gobierno. Mi respuesta es: ¿y si fuera necesario levantar la bandera de la pena de muerte para lograr el mismo fin?

Una lectura puramente geoestratégica indica el reforzamiento del “viraje hacia la izquierda” de América Latina, como resultado del triunfo del FSLN. ¿Se vive en Nicaragua de igual forma?

Una visión rápida, fotográfica, de América Latina, nos revela que en 1990 sólo había un gobierno dirigido por un partido miembro del Foro de Sao Paulo, que agrupa a la mayor parte de fuerzas políticas de izquierda y centro-izquierda del sub-continente. En el 2007 son diez los países en los que estos partidos participan en otros tantos gobiernos nacionales.

No es arriesgado afirmar que la correlación de fuerzas es hoy más favorable a fuerzas sociales y políticas progresistas portadoras de grandes posibilidades, pero también de viejos y nuevos problemas. Precisamente en el mes de enero participé en el Foro de Sao Paulo realizado en El Salvador, donde se aplaudió por igual a Chávez que a Evo Morales o al reciente triunfo de Daniel Ortega. Sin duda había un interés en capitalizar globalmente una diversidad de victorias sin entrar en matizaciones. Pero es justamente en estas matizaciones donde se encuentra la posibilidad de acertar en los diagnósticos. Sabemos cómo Ortega ganó las elecciones.

Hay que desglosar por consiguiente qué representa cada uno de estos gobiernos. Si nos fijamos en los gobiernos de una izquierda más convencional, Chile, Brasil, Uruguay, podemos aceptar que sus políticas económicas y sociales son cuando menos cautelosas con el neoliberalismo y moderadas con respecto a las demandas populares. Pero en estos países los parlamentos juegan un papel de contrapeso, para bien y para mal. El caso de gobiernos como Venezuela, Bolivia y Ecuador (Rafael Correa tiene el obstáculo de no contar con fuerza en el parlamento) que podríamos calificar de comunitaristas, creo que plantean un problema: se trata de tres hombres providenciales –añadamos aquí a Daniel Ortega- que concentran mucho poder y por ello mismo pueden instalarse en democracias delegativas que se sustentan en la ausencia de mecanismos de mediación entre gobernantes y gobernados.

Los mecanismos democráticos formales, con reglas sancionadas y sostenidas, son frágiles, en tanto que la acción política informal determina el comportamiento de los actores. Este tipo de democracia encuentra en regímenes presidencialistas un hábitat muy favorable. En ella los partidos políticos juegan un papel por debajo de líderes que se erigen en representantes de la voluntad popular. El tiempo dirá si más allá de toda tentación personalista los presidentes de estos países facilitan la creación de estructuras políticas e instituciones eficientes y honestas.

Entre tanto ¿cómo juzgar a Evo Morales, a Hugo Chávez, a Rafael Correa? Personalmente, más allá de las debilidades citadas, simpatizo con lo que representan: una tradición de combatividad; el hartazgo de amplias mayorías frente al neoliberalismo y sus expresiones políticas representadas en partidos tradicionales; el auge de un movimiento popular. Simpatizo, además, con buena parte de sus políticas de gobierno. La urgencia que vive una América Latina con decenas de millones de personas empobrecidas no puede obviarse tras los análisis políticamente correctos. Me lo planteó Salvador Sánchez Cerén (Leonel González) líder del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional de El Salvador, una vez acabado el Foro: “¿Hay quienes me dicen que Hugo Chávez y su socialismo no encajan en la visión del marxismo, tú que opinas?” Yo sólo le respondí: Fijémonos en los hechos, partamos de los datos, no de esquemas preestablecidos. La vida es más rica y clarificadora que las formulaciones doctrinales.

Sin abandonar la perspectiva ética ¿crees que predomina la idea, tanto en Nicaragua, como en la izquierda latinoamericana, de que el fin justifica los medios?

Un pensamiento muy generalizado en la izquierda latinoamericana subordina todo al logro del poder y no da suficiente importancia a la ética y la moral en y para la política. Es curioso que esta izquierda mira para otro lado cuando surge el tema de la suspensión del aborto terapéutico que afecta a tantas mujeres en Nicaragua. Hay serios componentes conservadores en esta izquierda lo que nos lleva, una vez más, a la reflexión del poder para qué. Hace falta reconstruir un mundo subjetivo y un proyecto político que incluya todas las dimensiones de la vida en clave de emancipación.

Hay que apelar en todo momento a la ética de las convicciones, que se asienta en principios humanistas, de justicia, democráticos. No hay que obviar que con frecuencia los medios utilizados pervierten los fines, los degeneran hasta un punto en que pierden todo sentido.

35% de electores han votado regularmente por Daniel Ortega desde 1990. Desde una perspectiva no caudillista, de renovación, de coherencia pensar-actuar, de apego a los ideales iniciales del sandinismo, a muchos nos cuesta entender y justificar esta situación. Pero desde una visión más humilde, debemos pensar que 35% de la población no puede estar totalmente equivocada. ¿Qué hay de positivo en el retorno del FSLN al poder? ¿Qué pervive de los ideales y de la práctica de los más humildes en el actual gobierno?

La pregunta es inteligente y puedo responder desde la sencillez afirmando que muchas veces los pueblos se equivocan. ¿O fue un acierto que anteriormente votara por Arnoldo Alemán? Pero prefiero una respuesta compleja que considero de mayor interés.

Los resultados del FSLN ponen de relieve que en los comportamientos populares, en sus creencias, en su imaginario, los factores sentimentales, emocionales, son algo muy vivo. El mejor discurso crítico puede chocar con la realidad popular.

Las condiciones materiales de vida de sectores urbanos y campesinos tuvieron un peso innegable a la hora de decidir su voto. La necesidad urgente de mejorar la vida hizo que sectores populares buscaran en Daniel Ortega una referencia providencial. El líder Ortega ha explotado el lado más tradicionalista de quienes viviendo en la pobreza necesitan confiar en alguien. Las condiciones de supervivencia operan a través de ideas, representaciones, imágenes, sentimientos, que desplazan lo racional como algo propio de quienes viven en condiciones menos urgentes.

El pensador español Eugenio del Río ha escrito que los movimientos ideales y emocionales están en el origen de los seísmos sociales, de las grandes convulsiones, de las manifestaciones electorales. En Nicaragua hay un conglomerado de componentes históricos, de deseos de venganza, de frustraciones, de anhelos no cumplidos. En expresión de Gustav Landauer, “El pasado está en el presente, vivo, se precipita a cada instante en el futuro, es movimiento, es camino”. Cada cual mira al pasado con sus propios ojos y en cada cual el pasado que actúa tal vez no coincida con el que fue.

La conclusión final puede ser ésta: no es esencial saber si ese 35% tiene la razón. Lo que sí sabemos es que ha tenido razones.

¿El horror a otros seis años de neoliberalismo influyó en el voto por Daniel Ortega y el FSLN?

Sinceramente, plantear la cuestión en términos de Daniel Ortega o neoliberalismo no es real. El neoliberalismo va a seguir siendo el modelo durante el gobierno sandinista. No veo a Daniel Ortega nacionalizando o interviniendo en el mercado y en el comercio exterior. El gobierno del FSLN va a seguir por los carriles de la ortodoxia neoliberal, otra cosa es que procurará dar respuestas a los problemas sociales más acuciantes en los ámbitos de la salud y la educación. Para ello podrá contar con el apoyo de Hugo Chávez que incluso puede hacerse cargo de su deuda externa. No creo que la dimensión social del estado venga de mayores recursos adquiridos por ejemplo por la vía de la reforma fiscal. Tampoco creo que el nuevo gobierno se atreva a cambiar la estructura de la propiedad después de la contrarreforma que hicieron los gobiernos anteriores.

En cambio, sí veo a Daniel Ortega jugando simultáneamente a ser parte del ALBA, Alternativa Bolivariana para las Américas, del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y del nuevo Acuerdo de Asociación con la Unión Europea; es especialista en dar la mano a Dios y al Diablo. Dicho todo esto, me alegraré si las mayorías sociales son beneficiadas por el gobierno Ortega, aunque no luche contra el neoliberalismo.

Vuelve a estar muy presente en Nicaragua la figura de Augusto César Sandino, incluso en el aspecto físico, arquitectónico (por ejemplo, el nuevamente iluminado mural en el edificio del antiguo Banco de América). ¿Quiénes son los herederos de Sandino en la actual Nicaragua? ¿Las bases del FSLN? ¿Los jóvenes? ¿Los movimientos sociales?

La herencia de Sandino está en la gente, en las personas sencillas que bien con consciencia o con ingenuidad política siguen siendo portadoras de ideales, de anhelos, de sueños. Gentes no manchadas por la corrupción que han sido capaces de hacer una travesía larga y dura desde 1990, inculcando a sus hijas e hijos el amor por una Nicaragua libre y justa. Por encima de las fuerzas políticas, de los sindicatos y de los movimientos sociales, está la comunidad, eso que llamamos pueblo sandinista.

¿También es heredero el Movimiento de Renovación Sandinista, MRS, a pesar de la heterogeneidad de sus integrantes?

Yo he apoyado públicamente al MRS y lo seguiré haciendo, incluso cuando algunos amigos me recomendaban que mejor era mantener una posición crítica, de oposición al danielismo, dentro del FSLN. Yo no les digo que no tengan razón. Sólo les digo que hay momentos en la vida en que hay que arriesgar, que merece la pena tomar partido incluso con los perdedores, con tal de abrir un nuevo camino que siendo estrecho debemos procurar ensanchar.

Sé que el MRS es una amalgama en la que está el partido de Dora María Téllez, el grupo de Mónica Baltodano, Henry Ruíz y Víctor Hugo Tinoco, y otras muchas gentes en su momento encabezadas por Herty Lewites, o sea un mosaico unido por la necesidad de abrir una brecha en el bipartidismo. El propio Lewites no era mi candidato preferido pero siempre entendí que en ese momento político el esfuerzo debía centrarse en abrir un espacio nuevo, tiempo habría después para dotar de coherencia al proyecto.

En el discurso memorable del 26 de febrero de 1990, cuando reconoció la derrota electoral, Daniel Ortega afirmó que los sandinistas seguirían gobernando desde abajo. Considero que esta consigna es válida hoy. ¿Cuáles son las posibilidades y los retos hoy para movimientos sociales, sandinistas del FSLN, del MRS o sin partido, para gobernar desde abajo?

Gobernar desde abajo significa entender que la política no se agota en la vida institucional y en las elecciones y que es posible actuar e influir sobre decisiones de gobierno –desde lo local a lo nacional- desde la movilización y las propuestas con apoyo social. Pero para ello hace falta algo esencial: fuerza real. El mejor discurso puede chocar con la dura realidad si carece de fuerza. Cuando Daniel Ortega lanzó la consigna tenía fuerza para decirlo, pero en la práctica se plegó y no actuó en consecuencia. Al pactar con Arnoldo Alemán esa consigna se vino abajo y Ortega prefirió compartir esferas de poder desde arriba.

Yo digo que el FSLN en el gobierno intentará que la sociedad civil, las organizaciones sociales, el MRS y otros partidos, no tengan la fuerza suficiente para gobernar desde abajo. El FSLN tiene que controlar la realidad social para que no se le vaya de las manos. Hay que tener en cuenta que se encuentra entre la espada y la pared: prometió cosas que ahora debe cumplir. Estar a buenas con el capital financiero y el gran empresariado que lo ha recibido con los brazos abiertos y servir al pueblo, es un equilibrio difícil, y más lo será si permite que fuerzas activas pretendan gobernar desde abajo. ¿Podrá proyectar un estado social y al mismo tiempo cumplir como ya ha dicho Bayardo Arce con las condiciones que pone el Fondo Monetario Internacional?

Por otra parte, en la etapa abierta tras las elecciones, los movimientos sociales van a tener que hacer un gran esfuerzo por no ser cooptados. La tentación es grande, si tenemos en cuenta que, además, el FSLN puede hacer un discurso retórico aparentemente radical. De manera que la gran batalla ahora es mantener la independencia de los movimientos y organizaciones sociales. Si lo logran estarán en condiciones de exigir al gobierno el cumplimiento de sus promesas y de movilizarse.

¿Qué pervive de la entrega, del sacrificio de los jóvenes y menos jóvenes de antaño en la Nicaragua actual? ¿Seguimos viviendo como los santos? (4)

Leonel Rugama resistió a la Guardia Nacional de Somoza lanzando aquel grito “Que se rinda tu madre”. Pablo Úbeda fue otro santo que recorrió las montañas del norte comido por los gusanos, extendiendo la buena nueva del sandinismo muchos años antes de la victoria. Julio Buitrago, Jorge Navarro, Carlos Fonseca, Arlen Siu, Luisa Amanda Espinosa, María Castil… Eran gente tan sencilla que no dijeron que morían por la patria, sino que murieron. La revolución sandinista difundió el sagrado deber de construir una humanidad nueva de hombres y mujeres entregadas a la recurrente aspiración a la libertad, a la igualdad, al bienestar, a la justicia y la dignidad. Porque fueron muchas las mujeres y los hombres que creyeron con toda su alma en este ideal y por él sufrieron y murieron, no es posible aceptar ahora que un grupo de dirigentes conviertan aquellos sueños en mentira, en ilusión.

Ahora bien, han pasado los años, vivimos en otro escenario mundial y Nicaragua ha cambiado, de manera que pretender volver al pasado y tratar de rescatar aquella mística es probablemente algo imposible. He de decir que incluso en los ochenta el milagro de una humanidad nueva era mucho pedir. Aprendí de aquella experiencia que es bueno admirar a los mejores, pero es necesario respetar la dignidad de todos. Construir iconos y vidas ejemplares como camino a seguir por los demás es abusivo y hasta puede ser motivo de manipulación. Pero si es verdad que aquella juventud de la Nicaragua de los ochenta estuvo en todas las trincheras y soñó todos los sueños; pienso en ella y me conmuevo. Hoy me conformo con recuperar un sentido de la militancia y el ejercicio del pensamiento crítico.

Es difícil no enamorarse y querer mucho más, como dicen los Mejía Godoy, a este país protagonista de gestas inolvidables: la lucha del Pequeño Ejército Loco de Sandino, la propia revolución sandinista, donde existe un héroe y una épica en cada esquina. Demos algunas razones para seguir amando y apoyando a Nicaragua, a pesar de…

Nicaragua fue para muchas y muchos, entre los que me encuentro, un regalo de la vida. Nos dio los mejores años. Sólo por eso, que es mucho, estaré siempre agradecido al pueblo de Nicaragua y a su gesta. Incluso soy capaz de separar mis críticas a dirigentes de hoy, para darles a esos mismos dirigentes las gracias por los tiempos que nos permitieron vivir. No sé si es algo esquizofrénico en mí, pero es un sentimiento sincero.

En los años ochenta Nicaragua fue un encuentro de solidaridades, un internacionalismo incondicional fue capaz de representar los mejores valores de la humanidad. Nadie nos podrá ya arrebatar aquella hermosa fiesta que vivimos en una Nicaragua que era una plaza abierta a los mejores sentimientos. Aquella Nicaragua no volverá, aunque oyendo a los Mejía Godoy -por cierto, candidato a la vicepresidencia por el MRS- uno pueda viajar en el tiempo y regresar. Sin embargo, también hoy y mirando hacia delante podemos seguir soñando en colectivo; hay muchas y nuevas batallas. Sólo la vida en su efervescencia es capaz de hacer surgir nuevas fuerzas creativas. Yo vuelvo a Nicaragua siempre que puedo y en todas las ocasiones me encuentro con gentes que no han perdido ese espíritu rebelde que te empuja una y otra vez a luchar.

El escenario ha cambiado pero el pueblo siendo diferente es el mismo. Hoy día se han perdido muchas referencias físicas, como aquellos monolitos que peinaban la piel de Managua recordando a los héroes, pero el sandinismo sigue atravesando como un filo a la sociedad: se es o no se es con la misma intensidad. Hubo unos buenos tiempos, pero quiero creer que habrá otros buenos tiempos y de nuevo Nicaragua será una plaza que convoque a la solidarida
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(1) El texto mencionado afirma literalmente: “Daniel Ortega ganó la Presidencia de la República de Nicaragua, tras 16 años de gobernar “desde abajo”. Aunque en 1990 perdió el gobierno, Ortega nunca perdió el poder. Más bien, fue acumulando cada vez más hasta llegar a estos comicios convertido en el hombre más poderoso de Nicaragua… Ortega llegó a las elecciones con total control del Poder Electoral, con amplio control en el Poder Judicial y en el Poder Legislativo, con un económico y tras ocho años de un nefasto pacto con Arnoldo Alemán y el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) que Alemán domina”.

(2)En marzo de 1998, Zoilamérica Narváez denunció a su padrastro Daniel Ortega por abuso sexual “durante 19 años, desde que tenía 11”. En 1999, después de pasar dieciséis meses visitando la Asamblea Nacional, y esperando que se quitara la inmunidad a Daniel Ortega, Zoilamérica recurrió a un Tribunal Internacional, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En diciembre de 2001, el Tribunal de Apelaciones de Managua dictó sentencia a favor de Daniel Ortega, declarando prescritos los delitos. El caso en la CIDH no ha prosperado. Fuente: Revista Envío, Nicaragua.

(3) En el artículo titulado "¿Existe una izquierda en Nicaragua?” Houtart menciona tres niveles de ética: ética de la vida, a favor de reproducción y el desarrollo de la vida humana; ética interna a los sistemas políticos (partidos) y la ética personal de los actores políticos. Houtart reconoce graves debilidades en el segundo y tercer nivel en el FSLN. “La opinión popular es severa en este sentido. La falta de ética política ha tenido un precio”. Sin embargo, afirma que es necesario poner el acento sobre el primer nivel ético, que “tiene que orientar todos los otros y que constituye la base de cualquier izquierda”.

(4) El poeta Leonel Rugama murió el 15 de enero de 1970, a los 20 años de edad, combatiendo a la dictadura somocista. En uno de sus poemas escribe: “Cállense todos/ y síganme oyendo/ en las catacumbas/ ya en la tarde cuando hay poco trabajo/ pinto en las paredes/ en las paredes de las catacumbas/ las imágenes de los santos/ de los santos que han muerto matando el hambre/ y en la mañana imito a los santos. / Ahora quiero hablarles de los santos”.

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