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Guatemala: una tragedia humana
Por Mariusa Reyes- Guatemala, 15 de noviembre de 2005

Más de un mes después del paso del huracán Stan por Centroamérica, Guatemala está al borde de una crisis alimentaria de enormes proporciones que podría afectar a más de 250 mil personas, en su mayoría niños.


"Es una tragedia humana, una tragedia social. Creo que todos tenemos la obligación de hacer algo"

Guillermina Segura de Usera, del Programa Mundial de Alimentos de la ONU, PMA, Guatemala

El Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, el PMA, describe la situación como una "bomba de tiempo" que podría estallar en los próximos meses.

La mayor parte de la gente que vive en las zonas más duramente golpeadas por el huracán lo perdió todo, incluídos los cultivos de los que se alimentaban. A ello se une la falta de agua y la amenaza de una mayor emigración hacia Estados Unidos, de los hombres en busca de empleo y dinero.

La enviada especial de BBC Mundo a Guatemala, Mariusa Reyes, estuvo en el país en los días posteriores al paso de Stan y ahora regresa para ver cuán grave es la situación de las víctimas del huracán. En entrevista exclusiva, Guillermina Segura de Usera, representante del Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas, describió un panorama desolador que afecta a miles de damnificados.

¿Qué tan grave es la situación actual en Guatemala? ¿Se puede decir que que se está a las puertas de una grave crisis alimentaria?

Efectivamente. Yo acabo de visitar un lugar que se llama Piedra Grande, en el altiplano guatemalteco. Allí las lluvias arrasaron con el 80% de las viviendas y había personas con quienes hablé que me decían que lo habían perdido todo: sus viviendas, sus animales, sus cultivos, sus familiares.

Las personas más capacitadas en la familia van a tener que abandonar el país buscando otras fuentes de ingresos, dejando atrás a sus hijos y sus mujeres

Son personas que de la noche a la mañana pasaron a ser indigentes y eso es en realidad lo que ha pasado con muchas de estas familias, familias ya pobres que vivían de sus cultivos de subsistencia y los han perdido. También han perdido la posibilidad de ganar un salario, porque además en este momento no hay fuentes de trabajo.

El gran riesgo que existe es que las personas más capacitadas en la familia van a tener que abandonar el país buscando otras fuentes de ingresos, dejando atrás a sus hijos y sus mujeres. A todo esto se suma el desabastecimiento de agua y esta época es de sequía.

¿Cómo está viviendo la gente de esas comunidades su día a día en estas condiciones?

Hubo gente que perdió sus viviendas, su empleo y su familia. Se ven con una desesperanza enorme. Me impactó la desolación que se refleja en la cara de la gente. En un momento dado estuve parada junto con algunas personas de la comunidad de Piedra Grande, justo donde antes habían estado las viviendas de estas familias y donde los familiares sobrevivientes creen que deben estar los cadáveres de sus seres queridos.

Con lágrimas en los ojos, una de esas personas me decía "qué vamos a hacer ahora, hemos perdido todo". Créame que a mi todo lo que ví me hizo pensar mucho, si a uno de nosotros nos ocurre algo así, teniendo 61 años, sin protección social, ¡qué sería de nosotros! Nos veríamos igual que ellos, en la indigencia.

Por eso creo que es importante que se vea cuál es el verdadero problema que hay en Guatemala y que ayudemos a esta población a salir de este drama.

Usted decía que ésta no es la primera emergencia que ha tenido que enfrentar, pero ¿diría que es la peor que ha visto?

Si a uno de nosotros nos ocurre algo así, teniendo 61 años, sin protección social, ¡qué sería de nosotros! Nos veríamos igual que ellos, en la indigencia! Creo que si, porque es una emergencia más silenciosa y más prolongada. Las lluvias comenzaron los primeros días de octubre y no pararon durante nueve días enteros. Cada día que pasaba era peor que el otro y uno se preguntaba cuándo acabaría todo esto.

Al principio impresiona mucho, porque uno ve mucha agua y a la gente con el agua hasta la cintura, pero después que las aguas bajan, la verdad es que quizá baja un poco esa impresión, pero los efectos que quedan son mucho más profundos.

Estamos hablando del drama de la pérdida de cultivos enteros. Si no hacemos algo para revertir la situación, si no le procuramos a esta gente una dieta balanceada, si no hay saneamiento ambiental básico, creo que en los próximos meses vamos a ver una crisis muy dramática.

Ustedes en el Programa Mundial de Alimentos hablan de que esto es como una bomba de tiempo que podría estallar hacia finales de diciembre.

¿Quiere decir que para entonces habrá comunidades enteras en Guatemala sin ningún alimento?

Si, y puedo asegurarle que en este momento la gente tiene algunos mecanismos para conseguir alimentos y tienen un techo que se les ha provisto en los albergues. Pero mucha gente ha perdido sus tierras y sus casas. A estas familias hay que reubicarlas. La tenencia de la tierra es un problema aquí en Guatemala. Así que es una serie de situaciones que se tienen que resolver, todas al mismo tiempo y no es fácil.

Lo que puedo decir, afortunadamente, es que en este país se ha tomado en serio el tema del hambre y la desnutrición y que es parte de la agenda política del gobierno. De hecho, se creó la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Hay políticas y hay el firme compromiso de enfrentar este problema con mucha decisión, asignando los recursos que se requieren.

Pero si eso es así, ¿por qué se está al borde de una crisis alimentaria?

Porque además de la crisis de hambre que existe, también ha habido serios daños a la infraestructura. Usted va a ver lugares en los cuales los puentes desaparecieron por completo. En algunos casos se han tenido que hacer desvíos, por lo cual uno puede demorar ocho horas en arribar a un lugar que antes le tomaba muy poco tiempo. En situaciones como éstas, hay que pensar que si no se toman las medidas adecuadas, hasta la propia gobernabilidad está en riesgo.

¿Qué ha pasado con toda la ayuda que llegó al país en forma de donaciones? ¿Esa ayuda llegó a todas las comunidades?

Se siguen recibiendo fuertes aportes. Esta mañana recibimos una contribución de dos millones de dólares, del gobierno de Estados Unidos. Eso nos va a servir para paliar la situación en los próximos meses. Sin embargo, se estima que si bien nosotros hemos anticipado necesidades para los próximos seis meses, también habrá que hacer una nueva evaluación de necesidades para ver cuántas de estas personas lograron recuperar sus medios de vida y cuántas no.

Me atrevo a decir que a aquellos que viven netamente de la agricultura de susbistencia, todavía les va a tomar un tiempo más para recuperar lo que tenían.

¿En que lugares del país es donde se está viviendo lo peor?

Cuando le hablo del altiplano me estoy refiriendo a la zona de San Marcos, Huehuetenango, Quetzaltenango y Sololá. Estas son las partes que más han sufrido, pero no nos olvidemos que la gente en la costa sur vivía de la pesca y también eran asalariados de la industria de la caña de azúcar y tenían otros mecanismos de subsistencia. También está Chiquimula, que es una zona que de por si, sufre de un alto nivel de desnutrición crónica.

Entiendo que en esta crisis las principales víctimas, y los más vulnerables, son los niños, ¿eso es así?

El 41% de la población guatemalteca es menor de 15 años.

¿Qué tipo de ayuda en alimentos es la que se requiere para aliviar esta crisis?

Partiendo de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, OMS, nosotros tratamos de proveer a cada individuo con 2.100 kilo-calorías. En la ración que estamos entregando ahora en nuestro proyecto de emergencia, se les da maíz, fríjol, aceite, una mezcla de maíz y soya, un producto fortificado que sirve para solucionar la situación nutricional de los niños.

Es bueno mencionar también que al aproximarnos al fin de año, las temperaturas bajan en el altiplano y muchas veces llegan a estar por debajo de cero. Hace mucho frío, así que la gente necesita consumir alimentos que tengan más contenido calórico. Por supuesto, también necesitan abrigo.

¿Qué dinero se necesita para paliar esta crisis?

En la actualidad tenemos contabilizado que son alrededor de unas 280 mil personas que van a necesitar ayuda durante los próximos seis meses. Para atender a esta población en una forma continúa, necesitamos 14 millones de dólares, de los cuales a esta fecha, hemos recibido un poco menos de cinco millones de dólares. El déficit es de nueve millones.

Si logramos reunir ese dinero, creemos que estaremos en capacidad de aliviar la situación de estas familias que es muy dramática, porque lo han perdido todo y tienen que comenzar de nuevo desde cero.

¿Quisiera aportar una reflexión final?

Hay muchos países y muchos individuos que han aportado su ayuda de manera muy generosa. Creo que todavía podemos estirarnos un poco más. Si a cualquiera de nosotros nos ocurriera algo como esto, nos haríamos la misma pregunta desesperada que esta gente se hace hoy:"¿qué va a ser de nosotros?".

Fuente: www.bbcmundo.com


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