Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 3 - 2006

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

"Nada podrá borrar el dolor que pasé" - Entrevista a Ana Escobar, valiente mujer que logró recuperar a su hija de las manos de las mafias de la adopción ilegal y contra la actitud cómplice de las autoridades
Por María Eugenia Dupin - Guatemala, 25 de julio de 2008

Ana reconoció a su hija secuestrada más de un año después en una oficina estatal de adopciones. A Ana Escobar, una ama de casa guatemalteca, le robaron su bebé a mano armada en marzo de 2007.

Un año y tres meses después, la volvió a ver en una oficina de la Procuraduría General de la Nación, donde estaban por entregarla a los padres adoptivos. La recuperó tres días más tarde.

Se trata del primer caso en el que se pudo comprobar un vínculo directo entre una denuncia de robo de un bebé y el sistema de adopciones de Guatemala.

Escobar, de 27 años de edad, conversó con BBC Mundo sobre su experiencia.

Su historia tiene un final feliz, ¿le duele recordar lo que ocurrió?

La verdad es que todavía me duele. Sinceramente es un dolor que nada, nada lo va a poder borrar de mi corazón ni de mi mente.

Hay momentos en que cierro los ojos y veo la cara de la gente que me arrebató a la nena.

Me da miedo salir; créame que me la paso sola encerrada, si salgo tienen que llevarme mis hermanos. Es bastante traumático porque, a pesar de que no me han quitado la libertad a mí, no puedo salir libremente.

(Después de recuperarla), la niña venía bien enferma, con infecciones intestinales. Estaba bien agresiva. Me mordía, me pegaba, me tiraba cosas a la cara, no quería ni que la tocara.

Me ha costado bastante que se adapte a mí y a mí me ha costado adaptarme a ella.

Ahora la estoy tratando psicológicamente y ha bajado su nivel de agresividad.

¿Cómo comenzó todo, aquel día del secuestro?

El momento en que me la quitaron fue horrible. Fui golpeada y perdí el conocimiento un momento.

Por primera vez se comprueban vínculos entre una denuncia y el sistema de adopciones.

Cuando llegué a reaccionar, ya no estaban los hombres ni la nena.

En ese momento le puse la denuncia a la policía y me empezaron a echar la culpa. Decían que yo la había vendido.

Yo estaba completamente mal. En una patrulla que estaba ahí me monté y la empezamos a buscar.

Pasamos todo el día buscando a la nena y lamentablemente no la encontramos.

¿Qué sintió al volver a ver a la pequeña Esther?

No hallo cómo explicarle. Después de tenerla seis meses, verla ya grandecita fue un impacto.

Fue un encuentro bastante traumático y en parte... ¿conmovedor?... Fue más que eso.

¿Cómo la reconoció?

Ella no ha cambiado. Su carita no ha cambiado.

Otra (cosa que ayudó a reconocerla) es que tiene ciertas señas en partes de su cuerpo.

Hubieran hecho lo que hubieran hecho, no se le habrían quitado.

Usted se hubiera dado cuenta igual.

Exactamente.

¿Qué le dijo a la mujer que la llevaba en brazos?

A la cuidadora le pregunté primero si ella era la mamá. Me dijo que no, que no tenía mamá, que a ella se la habían dado de seis meses.

Le pregunté cómo había llegado a sus brazos y no me quiso dar información, se puso muy nerviosa.

Cuando le quise quitar a la nena, un (funcionario) de la PGN (Procuraduría General de la Nación) me dijo que yo no podía actuar nada allí.

La cuidadora se fue con la niña y él me dijo: "Lo siento, se le fue, no podemos hacer nada".

¿Cuál fue su siguiente paso?

Pues empezar a apelar a la PGN para que me devolvieran a la nena.

Llamé a mi licenciada y ella empezó a trabajar en ese sentido.

Se pidió un allanamiento en donde supuestamente estaba la nena, y no estaba la niña ahí, ni donde la cuidadora, porque habían dado una dirección falsa.

Entonces doña Norma Cruz (de la ONG Sobrevivientes) le dio un plazo a la PGN para que dieran a la niña, que ya estaba (lista) para entregar a los padres adoptivos, a quienes en medio de la pelea prácticamente no los vi.

Y les dijo que si la niña salía del país era su responsabilidad.

Fue un viernes que la encontramos y el día lunes doña Norma me llamó que ya la tenía a la nena.

El año pasado, cuando la BBC la entrevistó por primera vez, usted estaba 100% segura de que iba a reunirse con Esther. ¿De dónde sacaba esa seguridad?

Dios jamás lo abandona a uno, y yo creo en los milagros.

Si Dios hizo un milagro en mí por qué no en mucha gente más que ha perdido a sus hijos.

Siempre y cuando no pierdan las esperanzas, la fe y crean en Dios.

¿Las autoridades la escucharon?

No, la verdad es que no.

A partir de que usted hizo la denuncia, ¿cómo fue la relación con las autoridades?

Pues el grupo de investigación sí respondió bastante, trabajó bien.

Lo que es el ministerio público, tuvimos que hacer muchas actividades para que ellos actuaran.

La PGN nunca colaboró con nosotros.

¿Qué están haciendo las autoridades para que esto no vuelva a suceder?

No lo sé.

¿Está usted al tanto de la nueva normativa (que introdujeron en septiembre de 2007) para las adopciones en Guatemala? ¿Qué opina de las nuevas reglas?

Sí. Sinceramente le digo que no sirven esas reglas.

Prácticamente, están por gusto porque sigue el robo de niños y ha aumentado en los últimos meses.

¿Usted había escuchado hablar de este 'mercado de bebés' antes de que Esther desapareciera?

Tal vez sí, pero nunca le puse importancia porque creía que eran mentiras, y ahí sí que lo experimenté.

¿Qué cosas fue descubriendo a lo largo de estos meses de búsqueda? ¿De qué cosas se fue enterando?

Que la verdad, la ley aquí en Guatemala no sirve porque tanto diputados como los cinco estados de la nación están involucrados en esto.

¿Se refiere a que hay corrupción en las autoridades?

Sí.

Después de todo esto que ha vivido, ¿qué le diría a una pareja que esté interesada en adoptar en Guatemala?

Primero les diría que averigüen exactamente cómo es que ese licenciado ha obtenido al niño o a la niña, si no ha sido arrebatado de una madre que está sufriendo.

Que realmente se pongan la mano en la conciencia: si saben que el niño fue robado, que denuncien, porque si no esto sigue y sigue, y aumenta y aumenta.

La verdad es que no es justo que muchas madres como yo estén sufriendo, mientras ellos están prácticamente siendo felices.

Sin ofender, hay muchos gringos que saben que los niños son robados y, sin embargo, no les duele y siguen adoptando niños.

Yo estoy de acuerdo, en parte, que adopten niños pero sólo a aquellos que verdaderamente necesitan un hogar.

Hay muchos, como mi hija, que teniendo madre y hogar, son entregados en adopción.

¿Usted misma adoptaría un niño a través del Consejo Nacional de Adopciones?

La verdad es que viendo la situación, no.

No, hasta no averiguan bien cómo está la situación, porque muchos niños han salido de Guatemala robados. Han alterado el ADN.

Si realmente quien lo está dando en adopción al niño es la madre, entonces sí.

Pero tal vez no, porque nadie lo va a cuidar mejor que la verdadera madre.

¿No le preocupa que este comercio ilegal afecte las posibilidades de tener una familia a los niños que verdaderamente no tienen un hogar?

Si necesitan un hogar, sí, tienen derecho, pero si son robados no.

Aunque sea con tortilla con sal, como dice mi madre, uno saca los niños adelante.

Me he dado cuenta de que hay madres (que dan en adopción) que están enteras, que pueden trabajar, y aunque sea lavando baños -perdóneme- se puede sacar adelante a los hijos.

Pero todos lo miran fácil, y dicen "Ah, por mi hijo me van a dar tanto", porque tengo entendido que dan hasta US$50.000 por cada niño.

No estoy de acuerdo con eso, si no quieren a los niños mejor que no los traigan al mundo.

Se puede sacar a los niños adelante, Dios jamás lo abandona a uno.

Fuente: www.bbcmundo.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.