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Nineth Montenegro: “hay momentos en que es necesario ir tras una utopía para alcanzarla”
Por Lucy Chay/elPeriódico - Guatemala, 15 de mayo de 2005

Reelecta tres veces diputada, Nineth Montenegro, habla en esta entrevista de su reciente salida de Alianza Nueva Nación (ANN), sobre la campaña negra urdida en su contra que la llevó a pensar en el retiro y sobre la nueva agrupación con la cual se relanza al escenario político.

Se le vio afectada al momento de anunciar su salida de la ANN, ¿qué es lo que más duele en este momento?

- Duele haber posicionado un proyecto político en la contienda electoral, para que finalmente se lo apropien otros. Duele haber incorporado a gente con la expectativa de que las cosas se iban a tratar de forma democrática, pero lamentablemente nos encontramos con prácticas del pasado.

¿Cuándo se dio cuenta que era necesario salir?

- En la contienda electoral, todos comprendimos que las cosas no estaban caminando bien. Cuando por primera vez se iba a postular un candidato indígena, que era Rigoberto Quemé apoyado por el comité Xeljú, nosotros teníamos expectativas, esperanzas. Pero a la hora de las decisiones electorales por cargos, eso fue imposible. Los compromisos asumidos a través del valor de la palabra no se cumplieron y él se fue desencantado. Se fue, no sin antes evidenciar la falta de pluralismo y la intolerancia que había adentro de las estructuras de ANN.

Habla en plural, ¿quiénes más pensaron igual que usted?

- Varias bases y estructuras departamentales, varios miembros del Comité Ejecutivo, recuerde que los problemas llevaron incluso a la renuncia a Marco Antonio Quiroa y de María Reinhart.

Entonces empezaron los problemas...

- Sí, cuando iniciamos el trabajo en campaña nunca más volvimos a ver a nuestros compañeros, la campaña nacional y la del departamento de Guatemala fueron separadas. No nos volvimos a ver sino hasta el día del conteo de los votos. A mí me cundió el terror, porque se empezaron a generar expectativas de algo que realmente no era un proyecto alternativo. Entonces marcamos una raya y llamamos al Comité Ejecutivo a la reflexión. Nunca obtuvimos respuesta, sólo nos dijeron que pagáramos nuestra cuota, que respetáramos al comité y si no nos parecía, que tomáramos la decisión de irnos.

¿Por qué hasta ahora se anuncia su salida?

- Teníamos la esperanza de que las cosas podían cambiar, hicimos consultas en los departamentos, consultas a la gente, platicamos, dialogamos y discutimos. Siempre hubo la expectativa del diálogo, de un abanico más representativo de lo que son los grupos demócratas y progresistas y no una estructura cerrada. ¿Cómo íbamos a decirle a la gente lo que estaba pasando? ¿Cómo ser coherentes con lo que decimos y hacemos y no decirle a la gente “me voy”?

A partir de entonces empieza este movimiento, “Encuentro por Guatemala”

- Así es. Iniciamos una campaña muy fuerte de consultas con intelectuales. Convocamos al encuentro que se realizó en Quetzaltenango, allí nos dimos cuenta de que había desconfianza, intolerancia y que estábamos muy divididos. Después de un año cuatro meses la gente dijo: “Ya no más”.

Hay algunos sectores que la señalan de haber sido financiada por la iniciativa privada en las elecciones pasadas y que se trasladó a la derecha…

- Existe una campaña de desprestigio que se gestó en contra mía desde el momento en que obtuvimos el voto de la población... (la diputada llora mientras responde)...

Las mafias a las que habíamos atacado muy duro, el partido que gobernaba en ese momento (FRG) se sentía afectado con las denuncias que nosotros hicimos, señalamos esa caja negra de corrupción y de impunidad dentro del Estado. Eso generó anticuerpos y creó varios flancos y enemigos a la vez. Gente del Ejército, sobre todo la línea dura, y en mi propio proyecto, no digo que ellos se unieron intencionalmente, casualmente convergieron en una campaña.

Hablan de Dionisio Gutiérrez como su principal financista.

- Sí, con esto han pretendido destruirme, aniquilarme y que me ha llevado a momentos muy difíciles en mi vida. Hasta pensar en mi retiro del ámbito político. Sí, lo llegué a pensar. Me dije: Es mejor retirarme, es mejor hacer un alto en el camino, pero luego analicé y dije: ¿Por qué? ¿A quién le debo algo? ¿Por qué no seguir adelante? Voy a dar la cara, voy a estar de frente. No es cierto que haya algo que a mí me haya amarrado o que me haga dependiente de alguien. Tuve apoyos honestos, genuinos, legítimos. No del narcotráfico, no del contrabando, y no fueron millones como se ha dicho, fueron apoyos en especie, con plásticos, vallas, pintura, y algunas personas me ayudaron para tener espacios en los medios de comunicación. Fuera de eso, apoyo económico no he obtenido y me someto al escrutinio. Que se me den pruebas para que se diga qué es lo que realmente ha ocurrido.

En el Congreso también le cerraron espacios.

- Han sido momentos muy duros, me sentí muy afectada. Sabía que lo que querían era aniquilarme políticamente, era, como lo escuché, llevar a Nineth hasta la lona, hundirla, pero como la campaña no funcionó, empezaron a quitarme los espacios.

Y esa campaña, ¿sigue aún?

- Para mí es un tema superado, para ellos, no lo creo. Pero para mí es una página de mi vida a la que tengo que dar vuelta y un error que asumo con las grandes consecuencias que tuvo, con la responsabilidad de mi parte también, porque seguramente cometí muchos errores.

¿Cuáles son las expectativas ahora?

- Depende de qué apoyo tengamos de la población para estructurar este proyecto. Si la población guatemalteca que tiene simpatías con nuestras expectativas se afilia, en poco tiempo podríamos tener un nuevo partido, porque se necesitan 16 mil firmas. El tribunal exige por lo menos 30 mil a la hora de las depuraciones, es un trabajo muy arduo. Pareciera que me estoy tirando al vacío, pero soy gente de fe.

Se mencionó al principio que era un proyecto de izquierda, ¿cómo lo plantea?

- Fue en principio pensado en un movimiento plural con grupos democráticos, progresistas y grupos de izquierda, pero en eso de “izquierda” hay matices, la socialdemocracia, lo socialcristiano, los demócratas cristianos también fueron invitados.

Se menciona un proyecto socialdemócrata. ¿Cómo se define un proyecto así en un país como el nuestro?

- Negar que vivimos en una sociedad capitalista y que esta sociedad tiene que ser humanizada para lograr una distribución más equitativa, me parece que es negar lo existente. La social democracia está inspirada en principios de equidad, de justicia social, de tolerancia, de honestidad, de probidad. La social democracia combina Estado y mercado con armonía. La economía social tiene al ser humano como factor prioritario del desarrollo. Creo que en Guatemala puede funcionar, porque tenemos un Estado muy débil, necesitamos un Estado fuerte presente en las aldeas con educación, salud, vivienda, infraestructura. Tenemos que garantizar que ya no haya más enfrentamiento entre nosotros y generar espacios de diálogo con el movimiento social y sindical.

Se ha dicho que la social democracia en lugar de ser un catalizador del cambio, puede convertirse en un movimiento moderado de derecha…

- Depende: en el siglo XIX, la social democracia fue vista como un elemento evolucionario, nacido del marxismo. No podemos implantar modelos exóticos, sino que tenemos que adecuarnos a la realidad nacional. Podemos tomar referentes importantes específicos de Europa, de América del Sur, pero entender que Guatemala es específica: es multiétnica, multicultural, multilingüe y que necesita un modelo propio sin descuidar que existen otro modelos. Guatemala tiene diversidades, incluso su modelo de desarrollo económico es un híbrido. Hay que implantar un modelo adecuado a la realidad nacional. Creo que hay que ser bastante atrevidos para desafiar lo existente.

¿Cuál debe ser el modelo adecuado para Guatemala?

- Un modelo basado en su realidad, que garantice modificar las exportaciones tradicionales por las no tradicionales, un modelo económico que modernice el Estado. Un Estado que plantee una reforma democrática en donde empecemos a transformar la burocracia en tecnocracia. Debemos revisar las leyes actuales que sólo estimulan la corrupción, como la Ley de la Contraloría General, la de Contrataciones, la del Presupuesto. Debemos revisar profundamente la Ley de Servicio Civil para que la gente llegue por mérito a servir al Estado. Y donde se estimule el mercado, no sólo ver hacia Estados Unidos: hay mucho más mercado que ver.

¿Cómo se garantiza que no será un Partido como cualquier otro?

- Nadie puede garantizarlo, no puedo decir éste será diferente y menospreciar a los otros. Lo que puedo decir es que hay toda la intención de hacer las cosas diferentes en forma democrática, responsable y respetuosa. Intentarlo es importante, yo creo que lo peor que podemos hacer los guatemaltecos es encerrarnos, no dar la cara y dejar, en una actitud conformista, que todo siga como está.

¿Y si pierden el objetivo?

- Hay referentes morales que no van a permitir que nos perdamos. Hay muchos que están dispuestos a destruirnos, pero también hay gente que está confiando. Podemos fracasar, eso puede ocurrir. Alguien me decía: “Pueden no inscribir el partido”. Puede ser que no lo inscribamos, respondí. “Y entonces, ¿quedarán en el vacío?”, me preguntó. Sí, así es, contesté. Hay momentos en que es necesario desafiar y creer en las utopías e ir tras ellas para alcanzarlas. Eso es lo que estoy haciendo.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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