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Francisco Jiménez: “Prefiero ir lento y no cometer errores: en inteligencia se pagan muy caros”
Por Enrique Naveda - Guatemala, 25 de abril de 2008

Francisco Jiménez, director de la Digici, habla de su tarea, de cómo se está levantando la institución investigadora de Gobernación y de los progresos logrados desde su creación hace un año.

Hace un año y una semana que Francisco Jiménez encabeza la Dirección General de Inteligencia Civil (Digici), primero como asesor de su creación y luego como director. Filósofo y doctor en Metodología de la Ciencia que hoy da clases de Ciencia Política en la Universidad Rafael Landívar e imparte una maestría en Flacso, se aventuró en el campo de la inteligencia en 2004 por interés académico. Sostenía que el análisis prospectivo de la política (es decir, las predicciones) no tenía ninguna validez científica y quería comprobarlo. Se quedó.

Director de análisis de la Secretaría de Análisis Estratégico cuando Edgar Gutiérrez la dirigía, se convirtió en el secretario de transición entre la administración de Alfonso Portillo y Óscar Berger.

Allí mezcló, asegura, “gente con mucha experiencia con recién salidos de la universidad, neomarxistas con neoliberales”. Aquel grupo, que se disgregó luego, está reuniéndolo ahora la Digici, subraya Jiménez: “recuperamos cuadros que el Estado había formado porque estamos convencidos de que es necesario tener funcionarios de Estado.”

Divide la creación de la dependencia en tres fases. Un año después de su toma de posesión, se encuentra a mitad de la segunda: fortalecer las líneas estratégicas administrativas y operativas. Por ejemplo, “no hacer planificaciones faraónicas inaplicables, como sucede habitualmente en el Estado, sino vinculadas con el presupuesto”. Y generar alertas tempranas, memorandos de inteligencia y empezar a trabajar sobre estudios macro de tendencias delictivas.

Se espera concluir este mismo año la tercera, equipamiento sofisticado, que supone una gran inversión en tecnología. “Finalizadas esas tres fases es como cuando el vino está en la barrica esperando a ser añejado”. De 2009 en adelante todo será mejorar los procedimientos, ganar experiencia y penetrar más en las provincias.

Jiménez opina que no importa tanto la velocidad como el paso firme y asegura que prefiere “ir lento y no cometer errores, porque los errores en inteligencia se pagan muy caros”.

La entrevista tiene lugar en la sede de la zona 4 capitalina. Las paredes prefabricadas están desnudas y a veces a medio montar, pero ya se dispone de los útiles imprescindibles de trabajo.

Cuando el Congreso le otorgó Q10 millones a la Digici para que comenzara a funcionar, cometió un error que propició casi dos meses de retraso, explica Jiménez: el dinero no podía servir para cuestiones de administración y la dependencia existió dos meses sin directivos.

La Digici, admite Jiménez aunque no se ha sentado a medirlo detenidamente, camina dos pasos por detrás de los plazos establecidos: uno de ellos se debe al tardío y escaso presupuesto (Q22.5 millones). El director calcula que lo ideal sería triplicarlo. “La inversión en estas etapas es realmente grande”.

“Hasta agosto no se creó la plaza del director y otros ocho directivos. Ahora, aunque nos faltan los aparatos más sofisticados, programas de estadística caros y los aparatos de escucha telefónica, ya hemos levantado toda la parte administrativa y un primer contingente de investigadores”.

Setenta y tres en total. 46 civiles (entre los que se cuentan dos ex militares) y 27 miembros de la Policía Nacional Civil, capacitados durante un mes por la Jefatura de Inteligencia de Chile.

Las convocatorias, que aún no son abiertas, se están dirigiendo, entre otros, a estudiantes universitarios que deben someterse a exámenes psicológicos y médicos, a una investigación exhaustiva y a un periodo de prueba de seis meses.

Antes de junio, se espera generar un segundo grupo de investigadores que colabore para cumplir con el mandato de la Digici: informar sobre el crimen organizado y la delincuencia.

“Hemos avanzado más en el nivel táctico-operativo, pero si revelo alguno de los casos que trabajamos me puedo ir preso. En el estratégico tenemos estudios de las tendencias delictivas macro. Por ejemplo, un estudio sobre femicidio. Los patrones por el momento no nos permiten decir que hay algo en común.

¿Cómo van a combatir la contrainteligencia y la infiltración?
-Eso tiene que ver con varias cosas. La primera, la identificación y el compromiso de los trabajadores con la institución. Con tener un salario digno y un ambiente de trabajo adecuado. Y debe haber una cultura organizacional de respeto al Estado de Derecho y a los derechos humanos. Son rasgos fundamentales. Si la institución no da un sentido de pertenencia aumenta el riesgo.

Por eso estamos trabajando con nuestro propio sistema salarial, sin romper las escalas salariales del Estado. Es cuestión de dignificar el servicio.

¿Ha habido algún intento de infiltrarse?
-No, no se ha detectado ninguno. Estoy muy contento con el personal seleccionado. Tenemos ocho meses de funcionar. Además, hay varios criterios de control e inspecciones. Uno que tal vez no lo pareciera es el principio de compartimentación. Cada unidad maneja un ámbito y no conoce a detalle lo que hacen las demás.

Pero volviendo al tema de la dignificación, el problema que tenemos es que las instituciones civiles no habían afrontado el trabajo de inteligencia, es difícil que las dependencias de apoyo a la Digici del Ministerio de Gobernación entiendan nuestro trabajo, y eso dificulta asuntos administrativos.

¿Le va a pesar a la Digici el estigma de la inteligencia militar?
- No tan así. Pero yo he notado expectativa positiva con la Digici. Aunque en los sectores académicos y de quienes se dedican a la inteligencia hay críticas. Pero además es que cuando se dice “inteligencia” suena a algo muy secreto, a falta de control. Como nosotros lo vemos tiene que ver más con la seguridad de las personas, y no con la “secretividad”. Nadie sabe más de su propia seguridad que uno mismo. Hay que preguntarle a la gente cuál es su problema y cómo resolverlo. Y aunque no tenemos el dinero ni la capacidad para hacer eso, pero vamos a acercarnos a las ONG, la iglesia, el mundo empresarial, que aglutinan a muchas personas. No necesito siempre agentes infiltrados.

Se dice que ha habido intentos de defenestrarlo.
- No sé. La verdad. Yo también he oído esos rumores y no me parece raro. Siempre pasa en los cambios de Gobierno. Pero no sé.

¿Le parece que la SAE le está usurpando funciones?
- Mire, yo no sé en qué está la SAE, igual que ellos no saben lo que hago yo. Pero si ellos no cumplieran con su trabajo y por no cumplirlo logran una información que yo no tenía, y salva una vida, estaré feliz. Esto no es una carrera para mí. Lo que tengo claro es que yo nunca me voy a meter en inteligencia estratégica ni militar. No es mi problema lo que ellos hagan.

¿Siente presión?
- Naturalmente. La Digici está generando muchas expectativas, y cuando debes que responder a esas y no a las que tú mismo tienes es muy agobiante. Porque los tiempos no son tus tiempos normales ni los de la institución. Algo así tarda años en madurar.

¿En qué son mayores las expectativas de los otros?
– Hay un sector que quisiera escuchar que la Digici tiene éxitos. Que se ha capturado a no sé quién o se ha hecho un operativo por información nuestra. Pero el éxito va a ser que nosotros demos resultados y que nadie se entere.

Me recuerda a “el mayor éxito del Diablo fue convencer al mundo de que no existía”.
- Algo parecido. Yo le ofrecí a mi gente mucho trabajo pero ningún reconocimiento.

Pero no hay algún síntoma que nos dé a saber que está funcionando...
- Para esta pregunta no tengo respuestas.

La disminución en el promedio de homicidios diarios. ¿A qué se debe?
- Al trabajo de la Policía. Decir que ha disminuido porque la Digici existe sería irresponsable. Hemos trabajado, pero no es la razón. Pero este tipo de preguntas no nos las hacemos. La percepción depende directamente, en mi caso, de lo que me cuente el Ministro. Y él puede contarme que tuvo un éxito gracias a nuestro trabajo. Pero también puede no hacerlo siempre.

O sea, que su trabajo no es visible cuando se trabaja bien...
- Pero es evidente cuando está mal hecho.

¿Qué es un éxito en inteligencia?
- Atinarle a la identificación de riesgos o amenazas. A veces trabajamos temas de coyuntura que no hemos previsto. Porque salvo en casos muy específicos, la inteligencia civil sirve para prever las grandes tendencias, no casos concretos. Nuestra tarea también es proporcionar información útil para los operativos de la PNC. En eso hemos tenido éxito, aunque no puedo ser más concreto. La ley me lo prohíbe.

Fuente: www.elperiodico.com.gt


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