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Entrevista con Fernando Solìs, coordinador de El Observador: “La derecha no tiene un candidato que pueda disputarle a Sandra Torres la próxima elección"
Por Crosby Girón - Guatemala, 9 de noviembre de 2010

Todos los partidos políticos están en franca campaña apuntan diversos analistas. Pero no hace falta que lo digan porque en los espacios públicos se advierte ya una saturación de materiales propagandísticos de parte de las diferentes agrupaciones partidarias. A diferencia de otros procesos, de acuerdo con Solís, en el proceso electoral de 2011, el cual aún no ha sido convocado por el Tribunal Supremo Electoral, se presenta una característica importante: el partido oficial se perfila como una fuerza importante frente a una derecha que aún no logra consolidar un candidato.

Empieza a cobrar peso la idea de que la derecha está dispersa y que ella misma reconoce falta de liderazgo. ENADE habría sido el escenario donde eso se evidenció más…

Yo ubico ENADE como un evento anual que ha venido organizando el
sector privado del país, que ha venido cobrando relevancia y fortaleciéndose como una instancia, un ámbito que reúne a diversas expresiones empresariales y en el cual se elaboran y exponen posiciones políticas y económicas de cara a la opinión pública guatemalteca.

ENADE ha venido organizándose desde la Fundación para el Desarrollo (FUNDESA) básicamente, que constituye la ONG fundamental, estratégica del sector privado organizado del país, fundamentalmente del llamado G-8 que reúne a los ocho grupos familiares y corporativos que constituyen lo más granado de la oligarquía guatemalteca pero que a la vez es heterogéneo.

Al frente de la organización de ENADE vienen apareciendo dos empresarios muy conocidos. Uno de ellos es Felipe Bosch y el otro es Edgar Heidemann, que también, entiendo, tienen cargos dentro de FUNDESA. El encuentro de este año tuvo para mí una connotación clara que emula o repite lo que sucedió hace dos años, cuando el invitado de honor fue el ex Presidente español, José María Aznar, que es considerado un referente no sólo de la derecha española sino iberoamericana, y por qué no decirlo, en los ámbitos latinoamericanos y centroamericanos. Aznar estuvo en el país para impartir una serie de conferencias en estos ámbitos empresariales y en universidades como la Francisco Marroquín.

Este año vino el ex Presidente de Colombia, Álvaro Uribe, e hizo lo mismo y fue el invitado principal. Y aunque no es la primera vez que viene porque lo hizo el año pasado, solo que lo hizo todavía como Presidente y coincidentemente vino a inaugurar la construcción de una planta para procesar agrocombustibles con asesoría técnica de Colombia. Es evidente que Colombia está en proceso de expansión, por lo menos aquí en Guatemala. Pueden mencionarse dos casos: el primero, el de la Empresa Eléctrica de Bogotá - Eléctrica de Medellín (EEB-EDM), que ganó la licitación para que a partir de marzo de este año construyera los cinco anillos de interconexión eléctrica; el otro, el de la empresa EPM, también colombiana, que recientemente adquirió el 80% de las acciones de Iberdrola en la Empresa Eléctrica de Guatemala.

De ahí que podemos decir que no es casual que en el ENADE de este año, Uribe, quien también es considerado en los ámbitos empresariales guatemaltecos y centroamericanos como un referente a seguir, fuera invitado para que hablara sobre las recetas que implementó durante su gobierno para que Colombia alcanzar bonanza y crecimiento económico. Una especie de milagro económico basado en tres ejes fundamentales que constituyen la propuesta de la derecha guatemalteca, a saber: competitividad e inversiones, generación de empleo e ingresos, y certeza jurídica y seguridad para esas inversiones.

Tampoco es casual que su exposición fuera la antesala para que la dirigencia empresarial aprovechara el evento para dar a conocer ante la opinión pública su propuesta contra la pobreza, la cual precisamente tiene de base esos ejes.

No es casual todo esto porque nos encontramos en la antesala de un evento electoral y ya se están perfilando figuras políticas y empresarios con intereses electorales. La propuesta de Uribe entra dentro de la jerga del sector privado: competitividad, generación de empleos y de inversiones, negocios. La propuesta de la reducción de la pobreza del sector privado, sus ejes de argumentación son esos, que el país necesita competitividad, inversiones, negocios e infraestructura para generar empleos. O sea, entrar al mundo de la globalización sobre la base de la competitividad que es PRONACOM, la Agenda de Competitividad, la Ley de Alianzas Público-Privadas.

La idea es que el sector privado le está diciendo no sólo al gobierno sino a los próximos candidatos presidenciales, que esa es la ruta a seguir. Hay una entrevista que recién se publicó en el diario elPeriódico con Ricardo Castillo Sinibaldi, ex candidato vicepresidencial en 2007 con el Partido Patriota y uno de los empresarios representativos de una de las familias integradas en el G-8, en donde se expone la misma propuesta, es decir, es el empresariado el que va a desarrollar el país porque genera inversiones, empleo con la plata y no hay otra realidad.

Y con la cercanía del evento electoral, yo lo asumo como un posicionamiento del sector privado, pero fundamentalmente del G-8, de cara a la coyuntura de negociación del presupuesto para 2011 así como la del proceso electoral en cierne.

¿Cuáles son los factores que denotan esa falta de liderazgo y posibles desaveniencias?

En ENADE, una de las notas disonantes fue la presencia de Álvaro Colom, que fue invitado por CACIF o por algún sector del G-8, ya que hay que recordar que esta instancia es heterogénea y hay en su interior disputas sobre cuotas de poder, sobre ámbitos de negocios, pero creo que una de las divergencias es cómo se dirimen las diferencias frente al actual gobierno.

O sea, cómo se asume el sector privado frente al actual gobierno. En este momento es uno de los puntos de discusión que está ahí.

Yo creo que Colom es invitado no sólo como Presidente sino también por una parte del G-8, que es el que ha venido negociando con su gobierno, y es el que se aglutina en CACIF y AGEXPORT, o por lo menos en una parte de AGEXPORT, una parte de la Cámara de Industria. Pero su invitación no tuvo la venia de toda la cúpula del G-8, pues aunque es invitado como Presidente, el hecho de que haya una parte del sector privado que esté posicionándose frente a Colom implica preguntarse quién lo invitó. El Presidente llegó a hablar en un tono conciliador pero a la vez, autovictimizándose y hablando de los logros de su gobierno.

La otra nota disonante la dio Dionisio Gutiérrez, que pertenece a una de las familias importantes dentro del G-8 y ese día tomó el cielo por asalto: hizo allí el programa Libre Encuentro y empezó a despotricar contra el gobierno, pero fundamentalmente contra Sandra Torres. Y quiero mencionar otra cosa, otro de los puntos donde puede haber discusiones, es que -y esto ha sido dicho por varios columnistas-, al igual que en 2003, cuando el FRG va saliendo del gobierno, el sector privado se posicionó con la candidatura de Óscar Berger y Eduardo Stein, luego de que el sector privado y los medios de comunicación lanzaran una ofensiva contra el gobierno de Portillo y la candidatura de Ríos Montt, pese a que habían sido sus aliados. El mismo Dionisio Gutiérrez había apoyado la candidatura de Portillo en 1999 y la derecha tradicional había apoyado a Ríos Montt durante el golpe de Estado de 1982.

Debe recordarse que fue Dionisio Gutiérrez el que utilizó desde 2001 el programa Libre Encuentro como plataforma política para desgastar al gobierno del FRG, y fue secundado por los medios de comunicación escrita. De ahí devino el llamado “jueves negro” en el año 2003. ¿Cuál fue la razón?: que el aquel momento, el FRG no representaba los intereses del G-8 y tenía alt as posibilidades de quedarse como una fuerza política importante después de las elecciones de 2003.

Al igual que en ese momento, hoy la UNE por primera vez después de 2003, tiene altas posibilidades de posicionarse como una fuerza importante, si no es que de ganar. Si gana es la primera vez que un partido en el gobierno se reelija, pero tendría una característica: lo haría en la figura de la esposa del Presidente. Ahí ubico yo la despotricada que hace Dionisio hacia Sandra Torres.

Por otra parte, a diferencia de 2003, parece no haber un candidato, digamos, idóneo que reciba las bendiciones del sector privado y de la derecha, porque definitivamente la UNE no es el partido de esa derecha, sino de otra derecha y otro empresariado emergente. Una similitud es que hay un partido que tiene altas posibilidades de repetir con Sandra Torres, pero, a diferencia de aquella oportunidad, no hay perfilado un candidato serio que tenga altas posibilidades de competir frente a la UNE. Es muy prematuro decirlo, pero lo que ha sucedido es que esta campaña se adelantó mucho. Ahí ubico yo el posicionamiento de Dionisio Gutiérrez, que ya semanas antes se había ventilado una discordia que venía posicionándose en Libre Encuentro, una discordia agria de cara al Presidente. Igual que cuando Dionisio empieza a posicionarse frente al FRG, pero fundamentalmente frente a Alfonso Portillo.

En esta oportunidad parece que no todo el sector privado está posicionándose frente al gobierno y más adelante diré por qué. En aquella oportunidad Dionisio empieza a perfilar toda una estrategia a través de Libre Encuentro y a través de medios. Los medios mismos empiezan a posicionarse frente al gobierno de Portillo, a los dos años y medio. Hoy Dionisio se empieza a posicionar frente a la UNE con esas características pero parece que no todo el sector privado está en la misma línea frente al gobierno.

En el diario elPeriódico también se publicó hace algunas semanas, una entrevista con Roberto Castañeda –después de varios años de fuera de la escena pública- que tiene varios elementos en común con la que la misma persona directiva de ese medio le hizo a Sinibaldi esta semana. Uno de esos elementos es que ambos dicen que al sector privado le hace falta liderazgos, La importancia de estos criterios es que ambos son empresarios y figuras que si bien han estado en estos últimos años, fuera de la dirigencia empresarial institucional –léase CACIF- son muy influyentes en los ámbitos de AGEXPORT y dentro del G-8, y son parte integrante de esta instancia –por lo menos en el caso de Sinibaldi-. Son entrevistados por Sylvia Gereda aparentemente fuera del ámbito de la acción política empresarial, y eso tiene una connotación. También dicen que CACIF no tiene ese liderazgo, y que hay empresarios que están negociando con el gobierno y esto le ha restado unidad, le ha restado fuerza.

En el caso de Roberto Castañeda es más radical y dice, bueno, es que el sector privado se tiene que posicionar frente al gobierno y debe decidir qué debe hacer con el gobierno. Sinibaldi lo dice de manera más moderada, pero lo deja entrever, eso denota una divergencia de criterios de cómo posicionarse frente al gobierno. Es de notar que los dos entrevistados no son gente de CACIF, es gente de lo más radical, es gente que estuvo en los años más duros al frente de CACIF. En años en los que no existía el G-8 pero sí existía un CACIF que sí aglutinaba las distintas tendencias, un CACIF que se radicalizó al inicio de la década de 1990, que fue la época cuando arranca la negociación con la URNG

Hoy no es ese CACIF, sino un CACIF, una AGEXPORT, una Cámara de Industria que no son graníticos. En estos espacios confluyen diversas posiciones, destacándose dos. Una más radical expresada posiblemente en la vieja Cámara del Agro y la defenestrada Cámara de Comercio, que llama a posicionarse frente al gobierno, frente a un sector privado que parece estar aglutinado en CACIF, donde también pueden haber expresiones que se ligan al G-8 pero cuyo expediente no es defenestrar al gobierno ni radicalizarse frente a éste, aunque sí a hacerle presiones pero no llevar la sangre al río.

¿Por qué menciono esto? Porque en el contexto del caso Rosenberg se evidencian esas dos posiciones del sector privado. Una más radical, más ligada a la derecha más tradicional, que impulsa la propuesta del Movimiento Cívico Nacional, frente a un CACIF que a última hora se liga a esto pero que mostró posiciones más conciliadoras. Al final se suma pero con una posición de no radicalizarse. Lo que estoy diciendo es que estas posiciones no vienen de ahorita sino de por lo menos un año atrás o más.

Entonces, aparece Dionisio que se posiciona abiertamente, que a través de elPeriódico se había ventilado una disputa en la que él denuncia amenazas de muerte en su contra. Esto lo vuelve a repetir públicamente en ENADE pero ya asume una posición mucho más radical de cara al gobierno. Incluso, en ese Libre Encuentro, Dionisio Gutiérrez empieza diciendo que “este gobierno está encabezado por una mujer no por un hombre que tiene pantalones”. Así comienza su discurso. Luego lee la carta en donde señala que está recibiendo amenazas, y luego ya se sabe que sale del país.

Yo considero que Dionisio sale porque iba a asumir compromisos laborales, académicos, etcétera. No por lo que él dijo, que estaba amenazado. Juan Francisco Reyes López, por ejemplo, dice en una columna en el diario La Hora que él sale por la vieja trifulca que tiene con su tío. Se pregunta si su salida no obedece al intento de arreglar ese tipo de líos que tiene en el exterior, juntamente con sus primos: Juan Luis Bosch y Felipe Bosch. Lo que estas declaraciones denotan es que Dionisio no salió porque lo estén amenazando, aunque él aprovecha el momento político que también tiene una connotación electoral, para echarle la culpa al gobierno.

Esto genera desacuerdos. Porque insisto, no fue todo el G-8 el que invitó a Colom al ENADE, fue una parte de este grupo. En síntesis, yo creo que ENADE denota un posicionamiento más de un think tank, una instancia que va a promover discusión de cara al próximo periodo de gobierno, posiciona una propuesta de pobreza, cuyo eje es la competitividad y la generación de empleo, infraestructura, negocios, no hay nada novedoso ahí. Viene un Uribe que es visto como el adalid del desarrollo en la región, como un gobierno que supo enfrentar, digamos, la amenaza comunista y el narcotráfico. Es decir, ese tipo de personaje que fue exitoso en el gobierno en términos económicos y con saldos políticos favorables pero a quien también se le señaló de estar ligado con escuadrones de la muerte, y con la promoción de la AUC cuando era Gobernador de Antioquía, y tenemos que hoy es puesto como un ejemplo.

En ENADE se denotaron posicionamientos, como el de Dionisio Gutiérrez, que filtra una amenaza de la que inculpa al gobierno, frente a un CACIF o un G-8 que le apuesta a negociar.

¿Estos posicionamientos o reacomodos en el sector privado cómo se ligan con el proceso electoral próximo?

Creo que es el cuarto ENADE que se realiza y creo, resumiendo, que hay dos elementos centrales, aunque pueden existir varios.

Uno es que hay un acuerdo en el sector privado en que el modelo de acumulación debe pasar por los megaproyectos, la palma africana, la minería, el petróleo y los negocios. Cuando se dan medidas cautelares a la mina Marlin, por ejemplo, todos los que se posicionan, desde un Hugo Maúl, que es un operador, un analista ligado al sector privado, hasta el CACIF, dicen que esas medidas son una aberración y no favorecen la inversión. Yo creo que ahí hay un acuerdo en cuanto a que el modelo de acumulación es ese, pero creo que no hay acuerdo, al menos coyunturalmente, de cómo las cuotas de ese modelo se van diseminando en todos.

Esto tiene que ver con lo que ya hemos dicho en otro momento. Dentro del G-8 hay familias y grupos corporativos que son más beligerantes e intentan ser más hegemónicos que otros, y esto genera resquemores en unos y en otros. La otra cuestión es que en el G-8 hay resquemores respecto del gobierno de la UNE pero no porque este sea de izquierda, socialdemócrata y no sé que más cosas, sino porque ha incorporado a otros empresarios que también están gozando de las mieles del poder y que han salido favorecidos con medidas y programas. Es un gobierno de la UNE que está muy cercano a Arzú, quien tampoco está en el G-8 pero representa a familias oligarcas y terratenientes criollas.

Por otra parte, este momento denota que el sector privado, a diferencia de 2003, no tiene candidato, por lo menos no se perfila un candidato que pueda disputarle a Sandra Torres la próxima elección.

Hasta hoy día se perciben desconfianzas hacia Otto Pérez Molina. Hay un Harold Caballeros que no despega. Un Eduardo Suger que igual se dice que tiene presencia pero ¿hasta dónde? Aparece un Álvaro Arzú que no es de la confianza del sector privado. Una Nineth Montenegro que no se sabe si va a ser perfilada como candidata presidencial o como vicepresidencial. Y un Manuel Baldizón que ni por asomo es de la confianza de estos círculos, aunque está dispuesto a hacer carrera política y a negociar con ellos a partir de su presencia regional. Fuera de eso no se perfila nadie más.

Del otro lado, pero no de izquierda sino de derecha, está la UNE que tiene altas posibilidades, si no de repetir, si de consolidarse como una fuerza importante, liderada por una Sandra Torres, que se hace acompañar de un grupo que estuvo vinculado a la izquierda.

La derecha está acostumbrada a pensar que la UNE –incluso hay analistas que ubican a la UNE en la izquierda- está a la izquierda. Yo pienso que ese es un mal análisis, la derecha está viendo, ya sea de manera antojadiza, porque lo cree o por estrategia de campaña, que en la UNE hay una izquierda constituida porque ahí hay un grupo de gente que estuvo ligada a organizaciones político militares revolucionarias, y que estaría muy cercana a doña Sandra Torres. La derecha está viendo eso.

Entonces, una UNE que tiene a esta gente, que tiene posibilidades de repetir, porque ha incorporado a un grupo de empresarios que no necesariamente están en el G-8, es decir, son empresarios que no tienen linaje.

Esto se evidencia en lo que dice Roberto Castañeda, para quien Colom ha estado cercano a la Alternativa Bolivariana para los pueblos de América (ALBA), y a posiciones de Hugo Chávez, de Ecuador y Bolivia, etc. Y despotrica de manera radical contra su gobierno ubicándolo en la izquierda.

En el caso de Castañeda es más radical, y aunque no lo dice, parece como que llamara al golpe de Estado. Parece decir que la única salida aquí es que el sector privado tome las riendas del país, eso es lo que dice. Los hondureños se dieron cuenta a tiempo, dice Castañeda, y sacaron a Manuel Zelaya. Pareciera que está diciendo que lo que hay que hacer es exactamente lo mismo porque también aquí hay una coyuntura preelectoral, al igual que sucedió en Honduras.

Eso podría denotar que el sector privado no está seguro que la vía sean las elecciones sino que hay que provocar un recambio antes, eso es lo que se lee entre líneas, que es lo que hicieron los grupos empresariales hondureños cuando sacaron a Zelaya por sus intentos de hegemonizar el poder.

En el caso de Guatemala, Castañeda y Sinibaldi se refieren a Cohesión Social, que evidentemente es uno de los puntos centrales en donde, más allá de ser un programa de transferencias condicionadas, que puede tener el aval de CEPAL y de Naciones Unidas, es un programa que cumple lo que en macroeconomía se conoce con el Ciclo Político, es decir, un partido que gobierna, por lo menos un año antes si no es que más, comienza a hacer en términos presupuestarios y macroeconómicos, toda una serie de medidas que en lo macro si bien son medidas económicas, tienen impacto en lo político y le acarrean votos.

El partido de gobierno empieza a utilizar fondos de diversas formas, orientándolos a áreas donde le pueden favorecer políticamente. Todos los partidos lo hacen. Pero Cohesión Social se ha venido convirtiendo como una “piedra en el zapato” para los llamados partidos de oposición y para la derecha aglutinada en CACIF y el G-8, y es claro que el gobierno ha hecho base política sobre la base de esos programas, eso no se puede negar.


Ese es uno de los resquemores del sector privado y fue uno de los puntos centrales de oposición a la fracasada reforma fiscal propuesta por la UNE y está siendo uno de los puntos centrales en la discusión del Presupuesto para 2011. El presupuesto se politiza y no solo del lado del gobierno, también el sector privado ha politizado el presupuesto. Entonces, transferencias condicionadas es la piedra en el zapato.

Una cosa interesante en este sentido es que Otto Pérez llegó a Ixcán, Quiche hace pocas semanas -mediados de octubre- e hizo un mitin en el centro de Ixcán. Allí dijo que no iba a eliminar Cohesión Social, sino que iba a hacer algo mejor, que lo iba a convertir más que en un programa, en una Ley. Lo que eso nos dice es que Cohesión Social no es un vehículo solo para la UNE sino que para cualquier partido. Entonces por un lado, es un programa que genera demanda, empleo e ingresos, pero por otro lado, políticamente puede ser utilizado como un programa para hacer campaña política. Y eso es así. Yo creo que esto genera resquemor por lo que pueda generar el programa público de inversión.

Por eso es que hoy la UNE no es que vaya a ganar pero sí se perfila como una fuerza. Por eso se habla de una tercera fuerza que desbloquee la posibilidad tanto de la UNE como del Partido Patriota. Allí en esa tercera fuerza no solo aparece Arzú, a mi me parece que van a aparecer otras figuras como Zury Ríos, Eduardo Stein, por ejemplo, que ha estado coqueteando y le han hablado para ver si él quiere encabezar una fuerza de coalición, donde aparecen partidos como CREO, de Roberto González Diaz-Durán; que aglutine a CASA, a Encuentro por Guatemala (EG).

Es decir, no sería descartable una candidatura de Stein porque es obvio que Arzú no va a ser candidato, y su objetivo de llamar a una tercera fuerza que tenga como una de las bases al Partido Unionista, es lanzar la candidatura que posiblemente le dispute, desde la derecha, liderazgos a las otras derechas de la UNE y el PP, o a una tercera fuerza encabezada por una coalición donde la figura sea Stein o Eduardo Suger, por ejemplo. Ahí, medios mencionan a Zury Ríos. Es muy prematuro decirlo.

Es claro que las iniciativas de Stein y de Berger, de desligarse del caso Vielmann, no sólo responde a la tentativa de “limpiarse de las responsabilidades” que tiene, sino lavar su imagen para una candidatura futura. Stein podría Ser una figura de coalición nacional
porque sí puede ser candidato o Nineth quizá… Suger no se sabe al igual que Harold Caballeros, pero fuera de esos nombres no hay nada.

Hay un nicho ahí que puede ser un punto de discusión dentro del sector privado

Fuente: Inforpress - Edición: 1871 - 05-12/11/10


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