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Alfonso Bauer Paiz: "La Revolución del 20 de Octubre es el acontecimiento más importante de nuestra historia"
Por Hugo Madrigal - Guatemala, 22 de octubre 2005

El licenciado Alfonso Bauer Paiz, es una de las figuras más reconocidas de los gobiernos revolucionarios que finalizaron con la renuncia del presidente Jacobo Arbenz. Bauer Paiz a través de los años ha mantenido esa presencia vertical que no ha variado y que lo mantiene como un hombre revolucionario que ama a su país. Ocupó una curul en el Congreso de la República en el período de 2000-2004 y su lucha continúa en favor de una Guatemala libre.

Le realizamos una entrevista relacionada con la Revolución del 20 de Octubre de 1944 para que los lectores conozcan el pensamiento de quien vivió esas jornadas que cambiaron al país con la caída de la dictadura de Jorge Ubico.

P. ¿Cuál es su punto de vista acerca de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 y su influencia en la política del país?

R. Que ese proceso revolucionario, democrático y popular, ha sido el acontecimiento más importante en la historia de Guatemala, desde su relativa independencia de España, porque siendo la nación guatemalteca un conjunto de grupos humanos pluriétnicos, pluriculturales y plurilingües, desde la época de la Colonia Hispánica, que ha sido inmersa en un sistema dual de sociedades existentes, el Estado como poder público, ha gobernado no para el bien común, sino sólo para la minoritaria de clase dominante. En tiempos de la colonia, para la corona española y sus autoridades en la Capitanía General del Reino de Guatemala y de los españoles invasores en el istmo centroamericano. Y, a partir, de la declaración de Independencia, en 1821, en provecho de los criollos, hasta los años setenta del siglo XIX, cuando la Reforma Liberal triunfó y, además de ciertas familias criollas, llevó al poder a diversos estratos ladinos.

Pero, en ese prolongado intervalo, que va del siglo XIX hasta 1944, aquella sociedad de criollos y ladinos, dueños del poder económico y militar, hicieron siempre del Estado un aparato de dominación y de explotación del conjunto de sociedades indígenas y de capas pobres ladinas y garífunas, al grado de haber establecido un régimen laboral de trabajos forzados y, socialmente, discriminador, étnica y culturalmente, así como de género. En lo económico esa minoría de clase dominante ha sido por siglos dueña de la riqueza y es la que retiene las actividades productivas, comerciales y financieras más adelantadas, constituyendo un cerrado círculo capitalista, aunque en el país todavía persisten relaciones semifeudales de producción. En tanto que a las sociedades de las etnias indígenas, de los ladinos pobres y garífunas se les excluye, se les margina y se les explota.

Solamente el Estado conformado por los sectores sociales, tanto de ladinos, indígenas y garífunas de la década revolucionaria, se empeño por ponerle fin a esa ominosa situación de desigualdad e injusticia.

Por eso es que se puede afirmar que el proceso democrático de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 es el acontecimiento más importante de nuestra aciaga historia. Respecto a la pregunta sobre ¿Cuál ha sido su influencia en la política del país? Le digo que no ha tenido, porque desde 1954, tanto en los centros escolares públicos, como privados, a la niñez y a la juventud se les ha privado de su conocimiento. Lo peor, es que hay algunos ex revolucionarios que entonces eran vanguardistas incendiarios y que ahora se han acomodado al sistema imperante que, cuando dictan conferencias tratan a la revolución como cosa del pasado.

P. Dictadura y Ubico. ¿Qué le dice esa relación para los tiempos actuales?

R. Esa relación me dice que desde el derrocamiento del presidente Ubico no ha vuelto a haber otro dictador como él, pero sí gobernantes autoritarios, incapaces, irresponsables, arbitrarios y corruptos y, varios de ellos, déspotas represivos del pueblo, pero obsecuentes servidores de los intereses de la clase plurocrática y latifundista del país y de los del imperialismo estadounidense, en especial de sus empresas transnacionales.

P. ¿Ha sufrido algún cambio el país desde que se dejó la dictadura de partido o sólo ha cambiado de nombre?

R. Supongo que mi apreciable entrevistador al mencionar "dictadura de partido" quiso referirse al Partido Liberal Progresista; pero la verdad histórica es que la dictadura no la ejercía dicha institución política, si no "El Señor Presidente", Don Jorge, como se le decía al tirano. Prueba de lo que digo, es que una vez dejó la presidencia, nunca más su partido pudo levantar cabeza. En cuanto a si el país ha sufrido desde entonces algún cambio o sólo ha cambiado de nombre, me parece que sí ha cambiado, pero para peor. Me explicó: cierto es que ya se ha logrado el ejercicio de ciertos derechos y libertades, aunque frecuentemente se amenaza a quienes los ejercen, tales como los de reunión, asociación sindical y en partidos políticos, de expresión del pensamiento, que durante la dictadura de Ubico no existían. En lo que atañe a la seguridad personal, si bien ya no opera la temible Policía Judicial y otros cuerpos clandestinos que en forma pública y pacífica han manifestado sus opiniones políticas, por ejemplo, el apuñalamiento de la antropóloga Myrna Mack y el asesinato del Reverendo Gerardi. En lo que se refiere a la administración pública, el balance también es negativo, porque durante la dictadura ubiquista hubo probidad en el manejo de los fondos públicos, se siguió una política de equilibrio presupuestal que evitó déficits y permitió superávits, no se contrajo deuda pública, interna o externa, en cambio ahora ocurre todo lo contrario.

Es conveniente que se sepa que los gobiernos revolucionarios de Arévalo y Arbenz, en esos aspectos siguieron tal política, pero con la gran diferencia que el gasto durante la dictadura se invirtió en la construcción de palacios, el de Correos, el de la Corte Suprema de Justicia, el de la Policía Nacional, el llamado ahora Palacio de la Cultura, o sea, el Palacio Nacional y otros más. En tanto que durante la Revolución el gasto público se dedicó a edificar escuelas, guarderías infantiles, hospitales, estadios, carreteras, puertos, hidroeléctricas y poner al servicio del pueblo instituciones tales como el IGSS, el Instituto de Fomento a la Producción -INFOP-, establecimiento de un sistema de banca central, etc., etc. En la actualidad, toda esa red de entidades de servicio público están desapareciendo o están en estado de quiebra, lo cual no ha sido casual, sino resultado de la imposición foránea de la globalización neoliberal, que exige a los países del Tercer Mundo, como Guatemala, privatizar las instituciones, empresas y entidades estatales.

P. Haciendo un recorrido de la situación política del país a través de los años ¿Cómo ve el futuro político guatemalteco?

R. Lo veo mal, porque la derecha política, que es la que ahora gobierna, nunca le ha hecho bien a Guatemala. Esa derecha sólo se ocupa de incrementar su riqueza personal y la de sus amos extranjeros y, el centro y más la izquierda no sólo están debilitadas, sino fragmentadas. Sin embargo, es posible que ante la insoportable situación de desigualdad económica en la que unas pocas familias concentran la riqueza del país y, cada día que pasa, son más acaudaladas, mientras las grandes mayorías de obreros, campesinos, trabajadores en general, mujeres y hombres de la economía informal y los millones de seres subempleados o desempleados, son cada vez más pobres, hasta llegar al grado de la miseria y, al mismo tiempo, ante el creciente justo reclamo de las comunidades indígenas, para que cese su explotación y puedan efectivamente ejercer sus derechos, entre los cuales está el de su propio desarrollo, así como la lucha que organizaciones de trabajadores de la ciudad y del campo, así como la que libra a la mujer guatemalteca para que cese su discriminación y el estado de capitis diminutio, o sea de capacidad disminuida, a la que la ha sometido el machismo patriarcal, es muy posible que sea el campo de cultivo para que se produzca un cambio profundo social y económico, así como político, en Guatemala.

P. ¿Tiene esperanza de que podría darse otro gobierno -para los tiempos actuales-, democrático?

R. Por el momento, no. Salvo que se realice lo dicho en la pregunta anterior, de modo que las fuerzas de izquierda y las de centro que se alíen, unidas a las organizaciones sindicales, populares, de derechos humanos y sectores religiosos progresistas, sean capaces de llevar adelante un auténtico movimiento de transformación social, económico y político en Guatemala.

P. ¿Algunas experiencias sobre esa época -del 20 de Octubre- que usted vivió?

R. No citaré alguna experiencia, porque son muchas, pero sí mencionaré algunas:

En política: Después de la época de la dictadura ubiquista se permitió la libre organización de partidos políticos, los eventos electorales se realizaron siempre conforme a la ley y legítimamente y sin tacha de fraude.

Nunca, ni antes ni después, ha habido algún presidente de la república, que haya sido electo con más del 85% de los sufragios, como el Dr. Arévalo, o con más del 75% como el coronel Arbenz. Por primera vez se le dio el voto a la mujer. Tanto los diputados al Congreso nacional como los funcionarios y empleados públicos del Organismo Ejecutivo, así como los jueces y magistrados del Organismo Judicial, por lo general eran servidores del Estado, capaces, responsables y probos.

Los organismos del Estado cumplían con sus funciones en beneficio de las grandes mayorías de población y no de minorías oligárquicas. El autoritarismo y centralismo vertical ejercido desde la Presidencia de la República en la época de la dictadura ubiquista, fue sustituido por políticas administrativas de descentralización y desconcentración, habiéndose otorgado efectiva autonomía a las municipalidades, a la USAC, al IGSS, al Banco de Guatemala, al deporte y al Organismo Judicial. Amplias libertades para ejercer el derecho de asociación a trabajadores, empleadores, intelectuales, artistas, etc. Libertad de Prensa. Conformación de una democracia no sólo representativa sino participativa, resaltando la participación de los sectores populares.

Fuente: www.lahora.com.gt


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