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Entrevista a Rigoberta Menchú Tum
Por Azzurra Carpo - Febrero de 2003


Para la líder indígena Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, el gobierno del flamante presidente Óscar Berger es el resultado de la indignación de los guatemaltecos contra la reactivación de la confrontación, intolerancia y violencia durante el gobierno del Frente Republicano Guatemalteco (FRG), el partido derrotado en la primera vuelta electoral de noviembre pasado.

Menchú señala que los indígenas en Guatemala han sido siempre vistos como fuente de voto, y no como fuente de participación real, de ahí que considere que ha llegado el momento de crear instrumentos que hagan posible la dignificación de la participación del pueblo maya en la política.

Azzurra Carpo, colaboradora de NOTICIAS ALIADAS, conversó con la líder indígena, respecto a las perspectivas del nuevo gobierno y de la participación política del movimiento indígena.

¿ Qué opinión tiene del nuevo gobierno del presidente Óscar Berger?

Creo que hay un nuevo tiempo en Guatemala, una nueva oportunidad. Hay mucha esperanza, hay mucho optimismo. Optimismo no solo referente a las nuevas autoridades o a los nuevos partidos que han ganado, sino en general a lo que muchos guatemaltecos han sufrido en los últimos años con el “regreso del pasado”, como fue tener al general Efraín Ríos Montt [en la presidencia del Congreso y como candidato presidencial por el FRG (NA, Mayo 21 y Ago. 13, 2003)].

Háblenos de ese “regreso del pasado”

En los últimos cuatro años, durante el gobierno del ex presidente Alfonso Portillo (1999-2004) [del FRG] se ha ido viviendo una situación bastante complicada. Revivieron las patrullas de autodefensa civil, grupo paramilitar que tuvo muchísima implicación
en el conflicto armado [1960-96]. Las involucraron en la militarización del país, las revivieron, las hicieron interlocutoras, negociaron con ellas, les ofrecieron pagos retroactivos [por su participación] del genocidio en Guatemala. Eso era algo que nos lesionó muchísimo a los guatemaltecos.

También se produjeron daños serios al sistema [político] guatemalteco, como el regreso a la confrontación masiva, la ofensa, la intolerancia, los insultos, la amenaza, la intimidación. Situaciones que afectan fundamentalmente [a los pobladores en] el campo.

El regreso al control de la población, basado en el temor y en el horror. Esto se vio en el momento en que convirtieron a los victimarios en interlocutores y les ofrecieron un pago por el servicio que prestaron en el plan contrainsurgente que costó 200,000 víctimas. Y tenemos pendientes 50,000 desaparecidos, y una cantidad de fosas comunes y cementerios clandestinos. El premiar a los victimarios, creo que es algo que frenó lo que veníamos trabajando en el marco de la reconciliación.

Desde que se firmaron los Acuerdos de Paz en 1996, nuestra promesa era “perdón, pero no olvido”. Perdón, pero no un perdón por decreto, sino un perdón con justicia y con resarcimiento por los daños causados a las víctimas.

¿ Qué otros daños considera usted que el gobierno del FRG ha causado?

Otro de los daños fundamentales que se hizo en los últimos cuatro años fue minar la institucionalidad de la justicia. Convirtieron los tribunales en el símbolo de la ilegalidad. Hay una enorme cantidad de leyes que se aprobaron en el Congreso que son inconstitucionales e ilegales, hasta convertir la Corte de Constitucionalidad en un órgano
de partido, un órgano del FRG de Ríos Montt, donde se subordinaron los jueces, donde hubo corrupción, se pagó jueces para que hicieran una farsa jurídica. Los asesores legales del partido de Ríos Montt fueron nombrados jueces. Y tratar el tema legal es delicado cuando no hay una administración transparente de justicia, independiente,
soberana, y por encima de cualquier grupo político.

Hay otros daños, como la falta de credibilidad hacia las instituciones. Hoy no hay credibilidad en el sistema legal, porque la gente se desalienta y pierde confianza. Nos tocará un gran trabajo para hacer recuperar la confianza en las instituciones.

¿ Qué sucedió con los Acuerdos de Paz?


Los acuerdos de paz se han quedado en papel, y muchos de nosotros no hemos tenido la visión global, debido a que se fue fragmentando, se fueron creando secretarías, dependencias, grupitos, en lugar de reforzar una estrategia única para la implementación de los cambios democráticos en Guatemala.

Creo que el nuevo gobierno va a tener que juntar los pedazos de un rompecabezas para ver dónde concentrar las fuerzas de la democracia, y cómo encarar los cambios. Pero sentimos que Guatemala amanece respirando un nuevo aire.

¿ Qué logros ha tenido y qué dificultades enfrenta el movimiento indígena guatemalteco?

Hemos logrado espacios muy valiosos. La última década ha sido fructífera para los hombres y mujeres mayas. Hemos tenido conquistas. Pero nuestros logros no corresponden ni al Congreso ni al gobierno. Los que están allí son la radiografía de los partidos políticos. Los partidos políticos son uniculturales, monolingües, son ladinos.

Todos son gente no indígena. Si les conviene, hablan de los pueblos indígenas; si no les conviene, marginan a los pueblos indígenas, no dándoles una activa participación.

No han incorporado los cuadros y los talentos profesionales e intelectuales indígenas.

Para nosotros hay necesidad de un replanteamiento de la participación de los pueblos indígenas en la vida política en los próximos años. Debemos crear nuestros propios instrumentos para que hagan contrapeso, porque está claro que ninguno de los partidos políticos representó el interés de los pueblos mayas.

¿ Cómo lo harán?

Esperaremos que para el 2008 —cuando termine el actual periodo presidencial— podamos llevar al Congreso nuestros representantes, nuestros cuadros. Nos corresponderá un tremendo esfuerzo para la identificación de líderes que en los últimos años han participado en la administración pública de manera aislada, solitaria. Tenemos una amplísima gama de cuadros indígenas que no dudo tendrán mucho éxito en elevar el nivel de participación en el Congreso en los próximos años. Para eso tiene que haber tolerancia para que respeten nuestras decisiones y no nos intimiden.

Hay un número extraordinario de alcaldías y municipalidades que han estado bajo administración indígena. Vemos allí que han hecho un buen gobierno municipal; harán buenas propuestas para un gobierno nacional.

Tomado de www.noticiasaliadas.org


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