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Somos un país sin identidad - Entrevista a Edilberto Cifuentes
Por Martín Rodríguez P. - Guatemala,12 de septiembre de 2004

Historiador revisa el proceso histórico que ha intentado formar una identidad guatemalteca occidentalizada.El historiador considera que muchas veces los guatemaltecos se sienten mestizos como un escape para no sentirse indígenas.

El historiador Edeliberto Cifuentes revisa el proceso histórico que ha intentado formar una identidad guatemalteca occidentalizada. La falta de un sentimiento de protagonismo sobre el destino de Guatemala apunta a ser la principal omisión.

Menos de 10 países son étnicamente homogéneos en el mundo. Mestizajes, batallas contra otros pueblos o tradiciones históricas, han formado naciones orgullosas de sí mismas.

Edeliberto Cifuentes, ex director de la Escuela de Historia, de la Universidad de San Carlos, intenta acercarse a los motivos por los que eso no sucede en Guatemala.

¿Existe la identidad guatemalteca?

No, sólo una pertenencia geográfica. Somos un país sin identidad. Para que exista identidad nacional, nacionalismo, es necesario sentirse protagonista y eso no sucede en Guatemala. La historia de exclusión a todo nivel no ha permitido crear una conciencia colectiva nacional y lo que existe es una nación sin nacionalismo.

¿Qué sentido tuvo la conquista española en la formación del nacionalismo?

El proceso de conquista implica la negación de las sociedades originarias y el no-reconocimiento de sus identidades.

¿Será que la independencia política de 1821 permite cambiar el anterior panorama?

En la independencia, la visión de nación liberal es nuevamente excluyente, porque se divide entre civilización y barbarie. Los liberales son los civilizados y los indígenas los bárbaros. Si los indígenas quieren ser civilizados, tienen que dejar de ser indígenas.

¿La Reforma Liberal de 1871 institucionaliza una política de ladinización?

No necesariamente, empieza desde la independencia. Ese nacionalismo es estrictamente de los cafetaleros. Los indígenas no se sienten representados en el proyecto de país ladino porque no tiene nada de ellos.

¿Es un Estado que pretende imponer una identidad y dar un referente con símbolos?

Es una simbología creada desde las élites y llevada por medio de una educación que no llega a la mayoría.

Aunque tenga relación con los símbolos, ¿no son acaso vacíos?

Lo simbólico sólo debería ser un referente del nacionalismo. El 15 de septiembre es una circunstancia de carácter parcial y no un reconocimiento de las luchas en beneficios de la población.

En la revolución de 1944 parecería cambiar un poco la historia.

Hay un intento por crear un nacionalismo. No a través de la Constitución, sino en el Código de Trabajo, la educación y la seguridad social. Esto hace que se tenga garantías de trabajo, salud y educación, así como que los trabajadores se identifiquen con las instituciones del Estado.

¿Hay algún otro elemento que haga a los guatemaltecos sentirse dueños de la nacionalidad?

Por medio de los partidos políticos y la alternabilidad del poder de manera abierta, se reconocen los intereses de los guatemaltecos. Los políticos representan los intereses del pueblo, en tanto defiendan sus conquistas.

Pero en los gabinetes del período revolucionario 1944-54 no hubo indígenas.

No. Había nacionalismo, pero fue igualmente excluyente.

¿Qué sucedió con la contrarrevolución de 1954?

Llega al poder la ideología anticomunista y se califica cualquier pequeña demanda laboral, salud o educación de comunista. Las conquistas (sociales) empiezan a desaparecer y las instituciones estatales sirven sólo a minorías.

El Estado está volcado a detener las demandas de la población.

¿ Será que los acuerdos de paz permiten comenzar a construir la nacionalidad guatemalteca?

Los acuerdos de paz no son aún acuerdos de Estado, no hay voluntad política para su cumplimiento. El Acuerdo de Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas queda como un referente de lucha nada más. La Constitución debería reconocer esa pluralidad.

Mestizaje

La nacionalidad mexicana está cimentada en ser mezcla de lo español y lo azteca. El referente colombiano es la síntesis del español, el negro y el indoamericano. ¿Cuál es el del guatemalteco?

“En sus 70 años en el Estado, la revolución mexicana recuperó lo histórico precolombino y el proceso de conquista para construir lo mexicano”, apunta Edeliberto Cifuentes.

En Guatemala, en cambio, la única forma en que a los indígenas se les permite ser actores es cuando dejan de ser mayas, asegura. “En México, el caudal azteca y el español se convierten en el mestizaje de ese país. En Guatemala, el mestizaje se da mientras se obliga al maya a que sea ladino”, analiza.

La diferencia entre estos procesos de mestizaje por inclusión -el mexicano- y por negación o exclusión -el guatemalteco-, parecen ser otro de los puntos determinantes en la construcción de la identidad nacional, apunta el historiador.

Así también porque muy pocas veces en la historia son los mestizos, que antes eran indígenas, los principales actores del país.

“Élites endofóbicas”

Junto con el mestizaje por negación de lo indígena y la falta de un sentimiento de protagonismo en el futuro del país, Cifuentes cree que las élites guatemaltecas (políticas y económicas) tienen responsabilidad en la falta de identidad nacional.

Las élites tienen una visión hacia afuera, indica el historiador. “Son endofóbicas (lo opuesto a xenofóbicas) o sea desprecian y marginan a los indígenas. La economía guatemalteca sólo ha visto hacia afuera con exportaciones y no ve que los guatemaltecos tengan lo básico”, dice.

Agrega que la ausencia de raíces históricas y una nacionalidad que identifique a las élites con Guatemala es lo que los hace que puedan marcharse fácilmente.

También critica que las élites no han dado nada por este país. No han luchado una guerra contra otro país. No tienen un referente. La batalla de La Arada, en tiempos de Rafael Carrera, es la excepción que confirma la regla. Las únicas guerras que han ganado son contra la misma población guatemalteca.

A esto se suma, según Cifuentes, que tampoco tengan un estandarte de beneficios que hayan conquistado para el resto de la población.

Punto por punto: Símbolos patrios

Edeliberto Cifuentes hace una crítica de los símbolos patrios.

El Himno Nacional no recoge el contenido de todos los sectores del país, sino sólo el de los caficultores del siglo XIX.

La marimba no es un instrumento original de los pueblos precolombinos, sino que está adaptada a las circunstancias del piano europeo.

La bandera cruza los fusiles con el quetzal. Las armas representan la visión europea de la guerra. Existe una dicotomía entre lo indígena y lo ladino.

El 15 de septiembre es una circunstancia de carácter parcial, una huida, porque no es un reconocimiento a las luchas de una nación.

Tomado de Prensa Libre - 12 de septiembre de 2004
www.prensalibre.com


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