Revista electrónica de discusión y propuesta social 
Revista · Documentos · Archivo · Blog   Año 2 - 2005

::::albedrío::::

Revista
Editorial
Artículos
Entrevistas
Noticias

linea

Redacción

linea

Enlaces

linea

SiteMap
Contacto


Otros documentos de consulta

De orden internacional
De carácter oficial
Comunicados

 

 

 

"El arte no salva al mundo, me salva a mí" - Entrevista a Regina José Galindo, premio Leon de Oro - Bienal de Venecia
Por la redacción de Siglo XXI - Guatemala, 23 de junio de 2004

La única artista latinoamericana premiada en la Bienal de Venecia 2005 fue la guatemalteca Regina José Galindo. Siempre controversial, obtuvo el premio León de Oro por el video de una "acción" que choca a la mayoría.

Carrera que asombra

La artista conceptual Regina José Galindo, que nació en 1974 en Guatemala, actualmente vive y trabaja en República Dominicana. Sus performances y el registro de ellos han sido presentados en México, Perú, Costa Rica, Italia, España, República Dominicana. Algunas de ellas son:

2004
En el performance El peso de la sangre, un litro de sangre cayó encima de su cuerpo gota a gota. Luego la ropa fue exihibida en el Museo de Arte Moderno de Guatemala.

2003
En la acción ¿Quién puede borrar las huellas?, mojó sus pies en sangre y dejó huellas de la Corte de Constitucionalidad al Palacio Nacional. El video ha sido exhibido en muestras como Todo Incluido, Imágenes Urbanas de Centroamérica. Centro Cultural Conde Duque, España, y la Bienal de Venecia 2005 en Italia.

Performance A puño limpio. Por medio de un anuncio en el periódico contrató a dos personas para darse de golpes, buscando registrar la reacción de los presentes. Centro Cultural de España, Guatemala.

2002
En la acción Angelina, se vistió durante un mes como empleada doméstica, pero no pudo conseguir trabajo. Luego el video fue exhibido en Colloquia, Guatemala.

Performance Hasta ver, no utilizó la vista por varios días. Tercera Bienal de Arte Contemporáneo de Lima, Perú.

2001
Performance Piel. Para mostrar la vulnerabilidad del ser humano, rasuró todo su cuerpo y luego caminó desnuda en la calle. La Platea de la Humanidad. 49 Bienal de Venecia. Italia.

2000
Performance No perdemos nada con nacer. Dentro de una bolsa plástica fue arrojada al basurero, representando a un feto abortado. 9no. Festival Performance. Ex-Teresa. Zócalo de la Ciudad de México, y Festival Octubre Azul. Basurero Municipal. Guatemala.

1999
Performance Lo voy a gritar al viento, la artista se colgó del Palacio de Correos, mientras leía sus poemas. Quería representar la voz de las mujeres que se pierden con el viento. II Festival del Centro Histórico. Guatemala.

Es el 29 de abril 2004, en la Galería Contexto se presenta la muestra colectiva Cinismo. En uno de los pequeños apartados un televisor se acciona y muestra el video de una intervención quirúrgica. El público no está muy seguro de qué se trata, se acercan, comentan, y luego de un rato se dan cuenta de lo que es. Las mujeres se horrorizan más que los hombres, pues se trata de un supuesto médico "cosiendo" de nuevo el himen de una mujer. La autora de la obra, Regina José Galindo, espera así denunciar estas prácticas comunes en nuestra sociedad, poniéndola justo enfrente de nuestra cara. Cuando llega la artista, un tanto pálida y nerviosa, el impresionado público la mira con curiosidad, también con un poco de morbo; pareciera que no saben qué decirle.

Un año después, el 10 de junio de 2005, la Bienal de Venecia de Arte Contemporáneo le otorga el León de Oro a Galindo, por la misma obra. Según el jurado, esta obra mereció dicho galardón por "su fuerte impacto visual, en una acción de gran coraje contra el poder". Esta descripción podría muy bien describir muchos de sus proyectos anteriores.

Actualmente vive en la República Dominicana desempeñándose como publicista. Según la artista, es "huraña" con la prensa. Teme que la malinterpreten, que la señalen o que la acusen de loca. Sin dejar de lado su habitual franqueza, contesta con cierta cautela.

¿Cómo se vuelve una himenoplastia una obra de arte?

En el momento en que lo sacas de su contexto y lo conviertes en un argumento de reflexión.

Esta obra se presentó aquí el año pasado. ¿Qué opina de la diferencia de reacciones entre Guatemala y Venecia?

El jurado de un concurso cuenta con las herramientas teóricas para saber que por medio de mi cuerpo materializo mis ideas, mi obra. En cambio, la gente común ve solamente lo obvio, creen que es una locura; la impresión les impide ver más allá.

En su oportunidad se supo que la artista pagó Q2,500 por la himenoplastia, pero por tratarse de un procedimiento mal ejecutado fue a parar a un hospital por algunas secuelas, gastando casi Q8 mil más.

¿Mide usted los riesgos antes de hacer cualquier acción?

Claro, en este caso desde el principio supe que era riesgoso, pues la operación es un proceso clandestino. Por lo tanto supone un riesgo para cualquier mujer que se someta a la misma, y eso quería también representar.

Usted afirma que sus obras no buscan la polémica ¿Cómo suele ser la reacción del público que presencia su obra?

Generalmente han sido reacciones positivas, de melancolía, reflexión, gente que se ha conmovido, incluso, algunos que se han preocupado.

Una vez, una chica se indignó cuando yo estaba haciendo el performance Todos estamos muriendo. Yo estaba en una pequeña celda respirando de una bomba de oxígeno, entonces ella intervino, pues le pareció que era un espectáculo morboso, y abrió la puerta para decírmelo.

Cuando se hizo la acción A puño limpio (lea Carrera que asombra), una chica quería golpearme, me insultó de forma muy agresiva para provocarme y pelear. Esa reacción es muy típica ante la violencia: se reacciona con más violencia.

¿Es esto mejor a que el público se quede indiferente o pasivo?

Definitivamente. Desde que concibo una acción pienso en mi experiencia, en que algo tiene que moverme a mí misma, algo tiene que despertar, alto tiene que dolerme... que costarme.... si esto ocurre, sé que ocurrirá para alguien más.

Además de Himenoplastia, Galindo presentó en Venecia el video de la acción ¿Quién puede borrar las huellas?, realizada en 2003, y realizó la acción sonora Golpes, en memoria de las mujeres asesinadas en Guatemala.

¿De qué se trató esta acción?

Encerrada en un cuarto que tenía micrófonos, desnuda, me di 269 golpes, uno por cada mujer que ha muerto en lo que va del año en Guatemala, con un cinturón masculino. El público sólo podía escuchar mi dolor y los cinchazos. Al final, mi cuerpo quedó marcado.

¿Cuál es el papel que juega su cuerpo en la realización de su arte?

En toda mi obra, mi cuerpo es primordial. Es emisor, receptor y mensaje. Siempre.

La denuncia que hay en sus acciones, ¿es efectiva? ¿Cuál es su objetivo?

El arte no salva al mundo, pero me salva a mí.

Luego de seis meses de vivir en República Dominicana, ¿se ha involucrado en el ambiente artístico de esa isla?

No, no termino de involucrarme aún con el movimiento artístico. Por ahora he trabajado en la intimidad y he participado en una sola muestra colectiva en el mes de mayo. Creo que, en general, tengo problemas para sentirme a gusto, en casa. El Caribe no es lo mío. Trabajo a veces hasta muy tarde. Camino por el malecón, leo mucho, escribo, extraño, extraño, extraño.

Usted ya publicó un libro de poemas, Personal e intransmisible, ¿qué está escribiendo actualmente?

Poesía, mucha y muy triste. Aunque mi estadía acá no ha sido del todo desdichada, pues ¡es una isla del Caribe!, la alegría se respira, está en el ambiente. Sin embargo, mis poemas actuales reflejan mis momentos más fuertes de soledad y esa transición, la sensación de no pertenecer.

Han pasado seis años desde que al colgarse del Palacio de Correos, en el performance Lo voy a gritar al viento, salió del anonimato. ¿Qué vivencias y aprendizajes son dignos de recordarse desde entonces?

Cada acción realizada ha tenido su propia energía y todas han dejado marcas imborrables. Por ejemplo, pienso en la acción Hasta ver, realizada en Perú, en la que me privé de la vista por varios días, fue una experiencia increíble, física y sicológicamente. Darse cuenta cómo el cuerpo es tan maravilloso que se adecua a todo, cómo al principio sentía vértigos y luego cómo los dem*s sentidos se fueron despertando... eso fue increíble. Lo que más recuerdo de Perú es su olor, sus sonidos.

Usted se ha quejado de los límites de la publicidad. ¿En la creación artística puede desarrollar sus inquietudes sin más censura que la propia?

Sí; yo siempre me dejo llevar por mi intuición, jamás por la opinión de alguien. Quizás por ello he hecho cosas mal, pero qué puedo decir, es mi arte, mío nada más.

Fuente: www.sigloxxi.com


Copyright © El credito de las contribuciones es única y exclusivamente de los autores. El contenido de las contribuciones no representan necesariamente la opinión de la revista; los autores son responsables directos del mismo.