Para muchos el día 27 de junio de 2006 fue rutinario mientras que para la familia Pichol Calel del cantón Chugüexa, en el municipio de Chichicastenango, fue el día de revivir el paso de casi 24 años. Y encontrarse con lo restos de sus seres queridos (papá, mamá y hermanos) asesinados extrajudicialmente por miembros del Ejercito Nacional de Guatemala.
Para el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM) la descubierta ocurre mientras que en los tribunales de justicia en Guatemala, la comisión rogatoria integrada por jueces e investigadores de España están investigando los crímenes de lesa humanidad en Guatemala ocurridos en la década de los 80, principalmente en los gobiernos del general Romeo Lucas García, José Efraín Ríos Montt y Oscar Humberto Mejia Victores, además de todos los funcionarios de aquella época.
En la comunidad de Chugüexa II A, un grupo de antropólogos forenses, acompañados de la fiscal del Ministerio Publico, familiares y vecinos, han encontrado más evidencias relacionadas a la práctica del genocidio que existió en los 36 años de Guerra en el país.
José Pichol Calel miembro de la familia y sobreviviente de la masacre narró al GAM lo ocurrido el día 22 de agosto de 1982. "Yo me encontraba cerca de la casa como aproximadamente 20 metros recuerdo que estaba bien nublado, cuando de repente escuché varios disparos, y muchos gritos, yo solo pensé en huir pues un mes antes de lo ocurrido ya había ingresado el Ejercito a la casa y la había quemado, pero en ese momento nadie estaba en la casa y por eso no hubieron nadie lastimados. Traté de huir lo más lejos posible y esconderme hasta que se fueran de la comunidad".
"Varios vecinos hicieron lo mismo, pasado de las 5h de la tarde me armé de valor y regresé a la casa donde solo observe a mis seres queridos tirados con varios disparos cada uno ya todos estaban muertos y me sorprendí al ver a mi hermana Josefa quien estaba a tras de la puerta con vida y decidimos huir de nuevo hacia la montaña, a los cinco días regresamos para enterrarlos en la parte de atrás de la casa, los restos ya tenían mal olor y los chuchos se los estaban comiendo".
La evidencia encontrada muestra la masacre ocurrida y principalmente la práctica del genocidio como práctica de Estado que era utilizada en el periodo de Ríos Montt.