La crisis del maíz en comunidades de Cobán, Alta Verapaz
PorArturo Chen Bin -
Guatemala. 10 de abril de 2009
Una crisis alimentaria es mucho más grave que una crisis económica, social y política en una comunidad rural, considerando que el no haber producción de alimentos como el maíz, o que la tierra o clima ya no favorezca la producción de alimentos básicos, ocasionaría un daño fatal a la vida de las personas.
La hambruna que hemos tenido en nuestro país, como la de Jocotán y Camotán, Chiquimula, la más reciente, alertó a diversas instituciones gubernamentales y no gubernamentales entre nacionales y extranjeros, interesándose en concentrar sus recursos financieros para paliar la situación.
Muchas explicaciones le pueden dar a la existencia de una crisis alimentaria, pueden culpar a las técnicas agrícolas que se aplican o a la ausencia de la misma, asimismo al uso de pesticidas u otras sustancias agroquímicas, etc. Las grandes empresas agroquímicas pueden tener su punto de vista al respecto, no obstante se ocuparían en defender sus productos químicos como acostumbran hacerlo. Este punto cada vez es una realidad en la Franja Transversal del Norte; los afectados de siempre son y serán las comunidades pobres indígenas del área rural.
En las micro regiones de Cobán, Alta Verapaz: Santa Lucía La Chúa, Salacuín y Nimla Jacoc y seguramente en las otras regiones de la Franja, muchas familias fueron afectadas en sus plantaciones de maíz entre 2008 y 2009, por la aparición de manchas negras en las hojas de la milpa. La cosecha de maíz de invierno que se siembra en los meses de abril y mayo/2008, fue afectada por las torrenciales lluvias de invierno y un clima no tradicional en el área, lo que generó escasez de maíz.
Participé en una reunión comunitaria de la región (San José Sayhá), donde abordaron el tema: la carencia de maíz que se vive actualmente, que nunca antes había ocurrido - manifestaron que la milpa sembrada en los meses de octubre y noviembre del año 2008, está sumamente afectada, nació bien la milpa, pero cuando comenzó a echar el jilote, en pocos días salió una mancha negra en las hojas, no encuentran explicaciones sobre dicha enfermedad, lo que conduce a perder la cosecha en este año y afectará grandemente la economía de subsistencia familiar en la región.
Según los pequeños productores de maíz, la milpa se cosecha tres meses después de haberla sembrado, pero ahora ya llevan cuatro meses y las pocas matas que se salvaron todavía no están en el punto para procesarlas como tortilla. No tengo el número de comunidades altamente afectadas, pero se lamentaron que hay familias que con crédito sembraron dos manzanas de maíz y no tendrán cosecha ni para cubrir el consumo diario, mucho menos para pagar la deuda.
La principal fuente de ingreso económico de subsistencia de estas comunidades es el maíz, al no tener dicho ingreso, los pequeños alientos de desarrollo planificado por cada familia no se hará realidad. Pero lo más duro y doloroso, es no tener tortilla para calmar el hambre, más en las y los niños, porque otros productos nunca serán suficientes para suplir la tortilla; no obstante, esta crisis del maíz también afectará a las poblaciones urbanas que dependen de los productores campesinos. Mucho dinero tendrán, pero van a tener que experimentar, que el dinero no se come, por eso nuestro alimento no tiene precio, simplemente es sagrado y su ausencia significa muerte.
Las comunidades andan en busca de las causas de este problema, y por no tener información, han llegado al extremo de sospechar de la MOSCAMED podría tener responsabilidad en este asunto, porque desde una avioneta tiran cajas con animales de lo que no saben si son para beneficiar o perjudicar a los cultivos.
Es necesario entonces que las instituciones gubernamentales responsables de la agricultura realicen un estudio científico, con el fin de conocer verdaderamente el problema, socializarlo con las comunidades para tener conciencia de las causas y efectos del mismo. De no hacerlo, la incertidumbre campesina seguirá y los problemas se agravarán y puede propiciar condiciones para generar nuevos negocios particulares, lejos de colaborar con las comunidades.
Sabemos entonces que el problema en la región norte, ya no sólo es la reconcentración de la tierra en pocas manos, la pérdida de biodiversidad, la conflictividad social, el narcotráfico y entre otros, sino ahora se incluye la escasez de maíz en el medio, que no se sabe si es por fenómeno natural o bien planificado por el hombre. Sigamos defendiendo nuestros productos nativos.
Fuente: www.adital.org.br - 080409 |