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El negocio de la adopción
Por Adital - Guatemala, 18 de noviembre de 2005

A pesar de las constantes denuncias en lo que respecta a adopciones internacionales que ha realizado la organización internacional defensora de los derechos humanos Casa Alianza a lo largo de varios años, y de la presión nacional e internacional para la aprobación de una ley que proteja la adopción, continúan las anomalías por parte de algunos abogados que han convertido esta institución en un "negocio".

Recientemente Casa Alianza logró reunir con sus madres a dos niñas que fueron sustraídas de sus progenitoras de manera anómala, utilizando el engaño, y aprovechándose de la inocencia y necesidad económica de las madres.

El primer caso es de Sandra Hernández*, madre de Karla**, una niña de dos años de edad, quien fue abordada por Susana Duarte, una "intermediaria" en procesos de adopción, quien es la persona que usualmente localiza a madres para quitarles por medio de engaños a sus hijos. Sandra salía del hospital y se encontraba desesperada luego de escuchar el diagnóstico médico de que su hija Karla tenía problemas de pulmones. Susana la abordó y la invitó a un café, y le ofreció trabajo en su casa. Luego le dijo que la iba a poner en contacto con la abogada Mireya de Gonzalez, quien la iba a ayudar económicamente para curar la enfermedad de su hija.

Sandra se reunió con esta abogada en un restaurante de la zona 9 de la capital, donde la hicieron firmar papeles en blanco, bajo el supuesto de que servirían para ingresar a su hija Karla a un centro hospitalario, donde recibiría tratamiento para sus pulmones. Asimismo, le dieron a Sandra una cédula falsa. Luego la llevaron a un laboratorio, ubicado en el edificio Torre Blanca, para extraerle sangre, también bajo engaños de que serviría para controlar la salud de su hija. En este punto vale la pena hacer mención que las adopciones internacionales requieren la prueba de ADN para verificar la identidad de la madre. Con la prueba de sangre, obtenida mediante engaño, se llenaba este requisito legal. También la llevaron con una comadrona, a quien pagaron para que certificara el nacimiento de Karla.

Sandra comenta que nunca le dijeron nada acerca de dar a su hija en adopción, sin embargo, cuando insistió en verla para verificar cómo iba su tratamiento médico, se lo negaron, y le dijeron que ya no tenía derecho sobre su hija, pues había firmado papeles.

El segundo caso es el de Sonia**, una joven de 15 años de edad, madre de María*, una bebé de un año con ocho meses, quienes actualmente se encuentran en el programa de Jóvenes Madres de Casa Alianza.

Sonia llegó a los tribunales de familia a poner una demanda por pensión de alimentos en contra el padre de María. Al sentirse impotente ante la situación que enfrentaba en ese momento, rompió a llorar. Fue allí donde fue abordada por Susana Duarte, la intermediaria del caso anterior, quien le ofreció ayuda para su hija, y le dio Q2 para que comprara un pañal.

Cuando regresó, Susana le había comprado un agua gaseosa, y le dijo que se la tomara, para que se tranquilizara. Sonia relata que no sintió ningún sabor especial en la gaseosa que tomó, pero "me cayó un sueño pesado, incontrolable", indicó. Fue allí cuando Susana Duarte le ofreció llevarla a su casa. Cuando llegaron a la residencia de Duarte, Sonia estaba completamente dormida. Ella lo atribuye a la gaseosa que le ofreció Susana. "Desperté hasta el día siguiente, y doña Susana me dijo que mi hija se había enfermado, y la había llevado a un Sanatorio, pero que no me preocupara, pues me llevaría a verla más tarde", cuenta Sonia.

Ese mismo día, Susana la llevó a la Municipalidad de Guatemala a sacar una partida de nacimiento, bajo el argumento que la necesitaba para el Sanatorio. Luego le dijo que necesitaban un donador de sangre para su hija, pues se había puesto grave, y la llevó al mismo laboratorio del caso anterior, en el edificio Torre Blanca. A todas luces esto lo hizo para cumplir con el requisito de la prueba de ADN. También le dijo que era necesario volver a inscribir a su hija, y la llevó al Registro Civil de Escuintla, a pesar de que Sonia insistía en que la niña ya estaba inscrita. Luego la puso en contacto con la abogada Mireya de González, quien la hizo firmar documentos en blanco, indicándole que serían para el Sanatorio.

Sonia empezó a sentirse incómoda con toda esta situación, y se sentía desesperada, pues no la llevaban a ver a su hija. Finalmente se fue a casa de su madre, para que ésta la ayudara. La madre habló con la Susana Duarte, quien le dijo que "si tanto querían a la niña, que la reclamara en el juzgado, pues la niña sería dada en adopción".

Ambos casos fueron presentados al Juzgado Primero de Niñez y Adolescencia de la Fiscalía Distrital Metropolitana, y procurados por el Programa de Apoyo Legal de Casa Alianza Guatemala. La juez que conoció el proceso es la licenciada casta Liliana Castañeda Flores, quien resolvió que las niñas fueran entregadas a sus progenitoras. En el caso de Sonia, por ser menor de edad, fue trasladada a la Comunidad de Jóvenes Madres de Casa Alianza, donde se le está brindando abrigo, protección y cuidado para ella y su hijita María.

Por otro lado, el Programa de Apoyo Legal de Casa Alianza solicitó al juzgado que se procese a la señora Susana Duarte González, a la abogada Mireya de González y a la abogada Lucila Hernández Oscal, por sustracción de menores y falsificación de documentos, entre otros. La juez certificó lo conducente, y se iniciará un proceso legal en contra de estas personas.

Casa Alianza denuncia la anomalía en muchos procesos de adopción, donde los niños y niñas son separados inescrupulosamente de sus progenitores, ya que algunos abogados se aprovechan del estado de necesidad en que se encuentran muchos padres y madres guatemaltecos. Exige al Congreso de la República que vele por una legislación que proteja a la familia, al Tribunal de Honor del Colegio de Abogados a que intervenga en actos fuera de la ética y moral por parte de algunos profesionales del Derecho y a los Tribunales de Niñez y Adolescencia que apliquen todo el peso de la ley a los responsables de actos anómalos en contra la familia.

* Nombre ficticio por protección de la testigo

** Nombre ficticio por protección de las menores de edad

Fuente: www.adital.org.br -171105


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